Dom. Ene 16th, 2022

Por Emilio Arce Castro, secretario de PSSG

Después de siete años de iniciado el esfuerzo, Productores Sustentables de la Sierra La Giganta (PSSG) logró un objetivo más el pasado 4 de diciembre: la apertura del cuarto punto de venta de productos y artesanías rurales de nuestros rancheros sudcalifornianos.

Desde el 2015 dio inicio de este noble proyecto de tratar de comercializar toda la variedad de productos elaborados con el trabajo y el sudor de la gente que habita en las sierras de La Giganta y alrededores, así como recientemente productores de la Sierra de La Laguna y muchas poblaciones de la costa, tanto del Pacífico como del Golfo de California. Santiago, Miraflores, Caduaño, El Saltito de Los García, San Evaristo, Las Ánimas, El Barrito, La Soledad, San Luis Gonzaga, Batequitos, etc, sin generalizar, pero muchos de sus productores tanto de Los Cabos, La Paz y Comondú ya son parte de nuestro gremio. Bienvenidos.

La inquietud de formar esta asociación, surgió del ranchero señor Manuel Amador Amador, de Matancitas, rancho cercano a La Soledad perteneciente a la subdelegación de Los Dolores, y del inquieto M.C. Francisco Javier Olmos García, actual director de la Sociedad de Historia Natural  Niparajá, A, C., quien se animó a entrarle con ganas a la cuestión técnica y logística, y junto con otras diez personas dieron formalidad a esta organización civil, que como decimos, en sus inicios contó con solamente once socios fundadores, habitantes todos ellos de las comunidades serranas y hoy sobrepasa el número de seiscientos agremiados, siendo mujeres el setenta y cinco por ciento. Nos sentimos orgullosos de ellas. Laboriosas, responsables, talentosas.

La idea, desde el principio, es la de mejorar la situación económica de los habitantes de la región por medio de la comercialización, a precio justo, de lo que cotidianamente producen, y que lo que hagan vaya directamente de sus manos al consumidor: evitar intermediarios que en algunos casos eran hasta tres coyotes por los que pasaba la mercancía con el aprovechamiento únicamente para el mencionado coyote.

Los rancheros asociados producen queso, machaca, chorizo, repostería choyera, especias, miel virgen, vivero forestal, herrería, talabartería, artesanías y muebles de maderas muertas, tejidos y bordados, utensilios y artesanías de barro, bisutería, cestería tejida en palma, licores, dulces regionales, frutas y legumbres, pinturas, esculturas, pirograbados, suvenires, playeras,  etcétera, y otro de los objetivos de PSSG es encaminar hacia la sustentabilidad todo lo que se produce, y que toda la materia prima que se utilice en su elaboración sea de procedencia legal. Por ejemplo: para teñir la baqueta se utiliza la cáscara de Palo Blanco. Con apoyo de instituciones como Conafor y Semarnat PSSG puso en servicio un vivero forestal donde se cultivan tanto Mezquites, como Uña de Gato y Palo Blanco, que se comercializa la planta, y es además con lo que se reforesta lo utilizado en la talabartería local (Las Ánimas), y también reforestamos otras zonas afectadas por la tala clandestina.

En PSSG tratamos siempre de cuidar y preservar el patrimonio cultural ranchero, muchas de sus prácticas tradicionales como la talabartería y la fabricación de cuchillos, la elaboración de confitería y vinos y licores, se realiza con las recetas, materiales  y la forma rústica de elaboración que proviene desde nuestros antepasados, desde la etapa misional cuando allá por 1697 llegaron los jesuitas a nuestros territorios junto con los primeros rancheros de origen europeo, invitados por los mismos misioneros para cuidar el ganado bovino, caprino, ovino, equino, porcino etc., recién introducidos  al territorio y que serviría para ayudar a mantener las misiones; al ser expulsados los jesuitas por decreto real, esos rancheros hicieron una apropiación de los territorios por ellos ocupados y es de allí donde nace la cultura ranchera tal como la conocemos hasta el día de hoy. Son nuestras raíces; los apellidos Romero, Amador, Osuna, Meza, Arce, García, Higuera, Cota, Pérez, Álvarez, Villalobos, Ojeda, Castro, entre otros muchos, por decir algo, son los que anteriormente delimitaban las regiones.

Hoy, a pesar del fenómeno de la transculturación, las formas de producción con prácticas ancestrales se conservan por tradición, y PSSG tiene entre muchos de sus objetivos, la misión de rescatar y preservar dichas prácticas que ya en sí es un patrimonio cultural que además, para beneplácito de todos, toda esa tradición se pone a disposición del público bajo el distintivo de la marca HECHO EN RANCHO, en nuestros centros de comercialización que con este nuevo punto ubicado en la dinámica y emblemática localidad de Cabo Pulmo, paradisiaco lugar ubicado a orillas del Mar de Cortez a solamente 160 kilómetros de nuestra ciudad de La Paz, ya suman cuatro.

El primer punto se ubica en el Kilómetro 114 de la carretera La Paz-Ciudad Constitución, en la localidad de Las Pocitas; el segundo punto de venta es en línea en las páginas de HECHO EN RANCHO; el tercer punto de venta se localiza en la Ciudad de La Paz, sobre el Boulevard Pino Payas, frente a un costado de Chedraui.

Probablemente se escuche fácil oír de estos logros que en la práctica han beneficiado a cientos de productores en algunos casos con utilidades hasta del trescientos por ciento en sus ventas, pero han sido años de mucho trabajo, sobre todo de ir directamente hasta sus hogares, saber qué y cómo producen, dialogar con ellos e invitarlos a que se sumen a este esfuerzo.

Lograr la producción, hacer acopios, traslados, buscar clientes, vender, etc. es toda una labor, sobre todo por la lejanía y malas condiciones de los caminos, muchas veces intransitables. En décadas anteriores, el suministro de alimentos de la gran mayoría de las poblaciones de nuestro estado provenía del campo sudcaliforniano. Carnes, frutas, verduras y lácteos venían de nuestro generoso campo sudcaliforniano, pero con la llegada de las grandes cadenas comerciales provenientes primero del interior de la república y posteriormente del extranjero, poco a poco fueron quedando relegados nuestros productores locales causando una verdadera crisis financiera en muchas de estas personas.

Se seguía produciendo, pero los gustos en el consumo local fueron cambiando: pasaron de consumir lo orgánico, lo natural que se producía en el rancho, a consumir lo artificial, lo saborizado, endulzado y coloreado artificialmente. En Hecho en Rancho estamos recuperando lo artesanal, lo orgánico, lo tradicional, lo sustentable, lo amigable con nuestra madre naturaleza, de la mano con los herederos de esta bendita tierra, que han sido hasta hoy sus fieles guardianes; los rancheros sudcalifornianos.

Te invitamos a que consumas lo HECHO EN RANCHO, porque con ello apoyas la economía rural. Apoyas al comercio justo. Apoyas a una familia ranchera sudcaliforniana. Apoyas a Baja California Sur y a la naturaleza.

Felicidades a todo el equipo que hace posible que pensemos en ir ya por el quinto punto de venta. Felicidades y nuestro agradecimiento muy especialmente a Paloma Gutiérrez Ruiz, Salvador Rodríguez Damián, Juanita Máez, Mónica García, Hilario Higuera, Manuel Amador, Francisco Olmos, Miguel Ángel, Fidel, Toño, Paco, Carlitos,  Azucena, Juan, y muy especialmente a la maravillosa gente de Cabo Pulmo, que abrió sus puertas y su corazón para dejarnos entrar y ser parte de su comunidad. De todo corazón, muchas gracias

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