Dom. Ene 16th, 2022

Por Ángel Ozuna

Obrador y su secta Morena son un verdadero “hoyo negro” para México. Con el poder enorme que le dieron 30 millones de ciudadanos irreflexivos, se quieren apoderar de toda la economía de este país. Como cualquier buen hoyo negro cósmico, que se precie de serlo, no quieren dejar escapar absolutamente nada, todo lo absorbe un solo individuo, una vez que algo se acerca a su “evento horizonte”, el presupuesto de la nación, por ejemplo, lo engulle tranquilamente sin que se le escape ni un centavo.

Cosmos es lo contrario a Obrador y Morena, perdón: a caos. Uno representa el orden, el segundo el desbarajuste; el desconcierto; la desorganización y el desgobierno. (Retrato hablado).

¿Hasta qué grado de cinismo vamos a llegar? México es el único país del mundo en el que un secretario de estado (general Sandoval) viola flagrantemente la Constitución que juró defender y obedecer y que además viola los propios ordenamientos del ejército (artículo 17 de la Ley de Disciplina) y sigue tan campante como si nada. ¿Qué autoridad moral pueda tener el general Sandoval sobre sus subordinados si el mismo no respeta la constitución, ni mucho menos las leyes militares?

Que venga el caos. ¿Qué tan mal nos puede ir si ya tenemos tres años de estar inmersos en él?

En estos días aciagos del gobierno obradorista son tantos los sentimientos de desesperación y frustración que se agolpan impetuosos y luchan por salir de nuestras mentes, pero debemos tener cuidado, si no nos tranquilizamos y ordenamos nuestros pensamientos, caeremos en lo que tratamos de evitar, así pues, vámonos despacio.

A través de la historia en México ¿Qué es lo que hace siempre un gobierno cuando aparecen focos de violencia? Mandan a cientos o a miles de soldados, carros blindados, helicópteros artillados, etc., etc., etc. ¿Y todo para qué? A los pocos días de aquel despliegue espectacular se regresan a sus bases y todo sigue igual, con la diferencia que antes los soldados si llevaban balas de verdad y podían dispararlas. Ahora no. La orden es repartir abrazos, besos y mordiditas de cachetes como el presidente. Nada de cortar cartucho, los soldados (del ejército) se tienen que dejar ningunear, aunque les escupan la cara, y les digan hasta de lo que se van a morir, hay que aguantar todo. ¿Entonces para que mandarlos y mal emplearlos en algo para lo que no están preparados, ¿para qué exponerlos a que se burlen de ellos? ¿Para qué tanta faramalla?

¿Será casualidad lo de Zacatecas?

Vean ese estado inundado de milites y los muertos siguen apareciendo. La familia Monreal ya tiene a un presidente municipal, un senador, y un gobernador del estado, solo les falta un presidente de la república, pero ya están trabajando en eso.  ¿Por ahí vendrán los ataques? Tal vez.

Obrador no quiere competencia a su alrededor, los reflectores son de él y de nadie más. Castro no quería nada de Camilo Cienfuegos, nada de Che Guevara, nada de Huber Matos; así Obrador, no quiere que nadie le haga sombra, quiere los reflectores y los micrófonos para el solo.

Si ya sabemos cuál es el problema de México, ¿por qué no ponemos el remedio? Fidel Castro logro someter a un pueblo a sus caprichos. Su capacidad de convencimiento, su carisma personal, todo eso fue utilizado para sumir al pueblo cubano en una dictadura despiadada cuyos resultados están a la vista, pero aun así individuos como Obrador se niegan a ver la realidad, quieren seguir aplicando principios que jamás han funcionado, y lo hacen con conocimiento, mientras tanto ellos y sus familias siguen lucrando al amparo de esos métodos. ¿Cuándo trabajo Fidel Castro? ¿Cuándo ha trabajado obrador? Nunca, siempre vivieron a la sombra de sus mediocridades.

Los números de Obrador.

Recientemente Obrador gritó estridentemente a los cuatro vientos en Mérida que en el aeropuerto de Tulum se van a recibir más de 500 vuelos diarios.

Para empezar, ese aeropuerto de Tulum ni siquiera existe, habría que construirlo, y adivinen quien lo va a construir. Pero hagamos algunos cálculos elementales, aunque no le gusten al presidente. 500 vuelos diarios implican algo así como 20.8 vuelos por hora. Comparado con algunos aeropuertos modernos no es mucho, pero estamos hablando de aeropuertos como Nueva York, Londres o la misma ciudad de México. Un despegue y un aterrizaje cada 3 minutos más o menos, durante las 24 horas los 365 días del año, cosa materialmente imposible. Estos cálculos son demasiado para la capacidad de nuestro presidente quien para no meterse en honduras simplemente dice que él lo va a hacer, que tan solo con honestidad, como los contratos de Santa Lucía, todo se puede.

Y ya que andamos por esos rumbos de Santa Lucía yo quisiera saber por qué razón el ejército mexicano no ha salido a desmentir las acusaciones de Latinus en relación con los contratos con empresas fantasmas, ellos (los verdes) no han dicho esta boca es mía. El que calla otorga, no se nos olvide. En virtud de las recientes declaraciones del secretario de la defensa en relación a su sometimiento arrastrado al líder de su secta, ha desaparecido el aura de virginal pureza, honestidad y rectitud que se le atribuía al ejército mexicano desde los tiempos de la revolución que es cuando ellos dicen que se fundaron.

Todo eso ya se perdió.  La farsa ha sido permanente.

Ahora bien. Es demasiado el dinero que Obrador le ha asignado al ejército y ¿todo para qué? ¿Para tenerlos sometidos acaso? La verdad, si Obrador fuera un poquito inteligente no necesitaría de invertirles tantos recursos a los soldados, que, entre paréntesis, la tropa son los que menos están recibiendo algo más que su salario, todo se queda arriba. Esa enorme cantidad de millones de pesos estoy seguro va a ir a dar a otro lado, obrador ya encontró el caminito para desviar esos recursos a través del ejército para no dar cuentas a nadie para lo cual se ha creado su propio “hoyo negro”: la seguridad nacional, es tan potente este concepto muy a la mexicana que no deja escapar nada.

Insisto. ¿Por qué el ejército no ha refutado, desmentido o tan siquiera negado lo de los cientos de contratos con empresas fantasmas? Es un robo de proporciones bíblicas que aparentemente Obrador le está aplicando su consabido “fingir demencia”, ni siquiera se volvió a mencionar. Eso sí, lo celebran a carcajada abierta él y el general Sandoval en su famoso trenecito burlándose de todos los mexicanos. ¿Y las transas? ¿Quién o quiénes son los beneficiarios de esos contratos de Santa Lucía?

“Señor presidente: Que se imponga la ley, no queremos perder nuestra forma de ser. Somos gente de paz, que no tenga ocasión de ganar el ladrón. Porqué usted nos juró: proteger la nación”. Parte de la letra de la canción: “Señor presidente” (la canción prohibida) de: Luis Aguilé. España 2009.

La Paz, B.C.S.

Deja un comentario