Dom. Ene 16th, 2022

ESSA, otrora empresa orgullo de BCS. Los años de ostracismo por culpa de sus directivos. Hoy, Víctor Castro Cosío, llega a Guerrero Negro para imponer en ESSA, se conduzca con transparencia y honestidad y se acabe esa etapa negra de opacidad. Ernesto Zedillo, el presidente temeroso del monopolio gringo de la sal, impidió que ESSA creciera al doble.

Aún recuerdo aquella época de bonanza de la Compañía Exportadora de Sal de Guerrero Negro, la cual generaba ingresos al país, 80 millones de dólares anuales. Era la única de las empresas del estado mexicano más exitosas del momento. Pero a pesar de que arrojaba excelentes divisas para el país, no generaba riqueza para Baja California Sur, como también para los dueños de esas tierras productivas de esa parte norte de nuestra entidad.

En aquel entonces la dirigía un gran amigo, Juan Bremer González. Un excelente funcionario como Director General y mejor administrador de esa gran empresa de coinversión México Japón, con un 51 por ciento de acciones para nuestro país y 49 por ciento para los nipones, en especial para la Mitsubishi Co.

Recuerdo a Joaquín Ardura, segundo de a bordo de Bremer. Y como olvidar a mi paisano, amigo y colaborador de esta Casa Editorial, Jesús González González. Qué tiempos aquellos cuando frecuentaba con asiduidad esa región norte de Baja California Sur, no para pasear ni para hacer turismo periodístico, sino para cumplir como profesional del Periodismo, elaborando Reportajes y noticias del momento que publicaba como Corresponsal del Diario de Circulación Nacional como El Financiero, y para lo cual, Joaquín y Jesús, fueron asignados en su momento por parte de ESSA, para que se cumpliera con esa encomienda periodística del Diario, en la que un servidor trabajaba desde 1996 hasta que decidí separarme de ella hace 4 o 5 años.

No voy a presumir aquí, de las deferencias que para con un servidor tenía de parte del entonces Director de ESSA, a fin de que pudiera cumplir con un trabajo profesional, para que se dijera la verdad en esos momentos aciagos para la empresa por parte de “ambientalistas” que truncaron uno de los más importantes proyectos de expansión de la salinera hacia San Ignacio, con lo cual de llevarse a cabo, convertiría a ESSA, en la principal productora de sal a base de evaporación social -la más pura 99.99 % de pureza-, y como el número uno en el mundo, pasando por encima de Australia, que controlaba Estados Unidos de Norteamérica, para seguir imponiendo los precios internacionales del producto en el mercado mundial.

Abriré aquí un espacio, para coitar una anécdota que me sucedió en uno de esos tantos viajes que realicé a Guerrero Negro. Dispuesto ya la avioneta que me trasladaría hacia allá, un día antes me llama el Subdirector de ESSA para preguntarme “si no habría problema que me acompañaran unos colegas tuyos en el mismo vuelo”. Le contesté, que no, porque finalmente la aeronave si mal no recuerdo, tenía una capacidad para 8 personas, además del piloto y copiloto. Sin embargo, el día de la salida, en el hangar de ESSA en el aeropuerto de La Paz, los compañeros que me acompañarían en el viaje, me vieron como bicho raro, preguntándose qué hacía ahí y quién me había invitado. No quise entrar en detalles, pero en cuanto me vio el capitán de la aeronave, me llamó por mi nombre -a ellos no- y me invitó a acompañarlo como copiloto. Eso, molestó más a esos compañeros de prensa porque suponían que yo, era el invasor. De lo demás, da pena cómo se expresaron a su regreso a La Paz, porque para ellos, el viaje fue de ida y vuelta ese mismo día. Yo me quedé una semana para cumplir con mi trabajo y enviar el Reportaje a El Financiero. Cierto, hablaron mal de mi persona, pero el tiempo puso a cada quien en su lugar. En ese viaje programado con semanas de anticipación, inicialmente me acompañaría Raymundo León Verde, Corresponsal de la Jornada, Sin embargo, Ray no pudo ir y pensé, “viajaré solo”, pero oh sorpresa…

La ventaja de visitar seguido Guerrero Negro me permitió conocer todo el proceso de producción de sal a base de evaporación solar. Recorrer los vasos salineros, conocer por tierra, aire y mar, este rincón sudcaliforniano, Isla de Cedros, B.C. y San Ignacio -a 20 kilómetros de la entrada de la laguna- donde se construiría el muelle más grande del estado, con dos kilómetros de extensión para que la empresa anclara sus embarcaciones para embarcar la sal, pero solo quedó en proyecto.

Finalmente, la decisión presidencial fue estúpida en su momento. “No se va a expandir la productora de Sal de Guerrero Negro a San Ignacio, porque afectará la imagen turística de la zona”. Y así, el entonces presidente de nuestro país, Ernesto Zedillo, acabó con el proyecto más importa de Exportadora de Sal, y le hizo caso a los gringos, quienes no solo sometieron con esa decisión a nuestro país sino también amagó a la empresa japonesa de boicotear todos sus productos en el mundo, si ESSA se expandía a San Ignacio.

Mi trabajo se acentuó en esa guerra sucia entre supuestos ambientalistas (4 o 5 sujetos, pero se decían eran más de “100”), que se oponían a la expansión, obviamente financiados por intereses extranjeros, y que en su momento dimos cuenta de ello.

Años después, ya los amigos citados líneas arriba, ya no estaban en la empresa, unos por jubilación y otros porque encontraron mejores trabajos fuera del país y otros dentro de México; y ESSA, entró en una etapa de oscurantismo. Llegaron directores impuestos como siempre desde la Secretaría de Economía -federal- pero no daban resultados, como hasta la fecha, hasta entraron en una etapa de corrupción y colusión con algunos entes, par mermar las ganancias de Exportadora para asuntos personales.

Pero baste recordar que en ESSA, fue en el sexenio de Víctor Manuel Liceaga Ruibal (qepd), que, precisamente ante la Secretaría de Economía (en aquel entonces de Comercio y Fomento Industrial) logró que dentro del Consejo de Administración Baja California Sur tuviera un asiento, pero también ganancias para la región. En ese entonces estaba de alcalde de Mulegé, Raúl Roseaud Osuna. Y en la “primer cosecha” de recursos de ese año, recuerdo, le entregaron para el Ayuntamiento de Mulegé, 800 millones de pesos (actualmente 800 mil pesos, recordar que se eliminaron los tres últimos “ceros”), como parte de las utilidades de un solo año. De esa cantidad, el 50 por ciento tendría que ser destinado a obras para mejorar Guerrero Negro y otro 50 por ciento para los dueños de la tierra, los ejidatarios. Lo lamentable de todo eso, es que esos recursos nunca se reflejaron en dicha obra pública. Y tampoco sabemos si esos recursos llegaron a los supuestos beneficiarios.

Hay que recordar que desde hace años no está cubierta la representación del gobierno estatal en el Consejo de Administración de Exportadora de Sal, y tal parece que es desde el gobierno de Leonel Cota Montaño, pasando por Narciso Agúndez Montaño, Marcos Covarrubias Villaseñor y Carlos Mendoza Davis.

Hoy, llega a Guerrero Negro, otro Víctor Manuel, de apellidos Castro Cosío, que, conociendo el estatus financiero de la empresa y de los malos manejos de parte de directivos en contra de los bienes de México, les habla directo, con esa fuerza que representa ser el gobernador del estado, y por esa relación que mantiene con el Presidente de la República, para exigir se acabe con esa opacidad que tiene ESSA.

Como dicen los sudcalifornianos, no se los dijo al tanteo. Se los dijo directo y sin ambages. Pero como gobernador, hay que aclararlo, en todo momento se mostró respetuoso con los directivos de ESSA en reciente reunión con ellos la semana pasada, porque es necesario, como lo dijo, sumar esfuerzos para la buena marcha de la empresa, pero también, como miembro del Consejo, impulsar proyectos de expansión con atención especial al cuidado del medio ambiente.

Aquí, dejó en claro el gobernador, que conoce a la perfección ese lado triste de la empresa, cuando habla de expandirla, siempre y cuando, se cuide el medio ambiente.

Como gobernador, como miembro del Consejo de Administración, fue tajante en lo que dijo, sobre la empresa y sus directivos. Debe acabarse con la opacidad con la que se manejó a la empresa durante años, y hacer su operación más transparente y comprometida con el desarrollo y bienestar de los sudcalifornianos. Que suponemos, que esa silla dentro del Consejo que gobierno estatales anteriores no “ocuparon” se convierta en una realidad y parte de esas utilidades que registre la empresa, una vez que se regularice y se normalicen sus operaciones financieras y se acabe con esa corrupción denunciada en su momento a inicios del presente año, empiece a generar recursos financieros, y entonces las utilidades sean también para los habitantes de Guerrero Negro como para los verdaderos propietarios donde está asentada la empresa salinera.

Es decir, Víctor Castro Cosío, llegó en un buen momento para que, como parte del Consejo de Administración de ESSA, exija y se haga, como lo pidió, acabar con la opacidad, y como lo dice, la compañía debe responder a los intereses de los mexicanos. Aquí, creemos que lo dejó bien establecido y claro a los directivos, encabezados por el ingeniero Edgar Cavazos Rodríguez.

Lo que dijo el gobernador en esa reunión, tiene gran verdad y pesa sobre todo políticamente, por la fuerza que le representa el ser Víctor Castro, un buen amigo del presidente de la república, y que no dudamos que lo exigido, sea resuelto a la brevedad por la secretaria de Economía, Tatiana Clouthier. Y en ese sentido, le pidió a Cavazos Rodríguez, director general de ESSA, a desempeñarse con cabalidad y a responder a la confianza del gobierno federal y de su administración.  Claro y sin tapujos, y creo que ese directivo entendió a la perfección lo que dijo el mandatario Sudcaliforniano, Víctor Castro Cosío.

Por eso, a buen entendedor, pocas palabras. Ojalá y lo que dijo Víctor Castro, se cumpla, porque han sido muchos años sin ese “reparto de utilidades” para los negroguerrerenses ni para los ejidatarios, dueños originales de las tierras donde está asentada la empresa salinera, que sigue siendo, la más grande del mundo, pero a pesar de ello, sigue sin dejar utilidades a los Sudcalifornianos.

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