Lun. Nov 29th, 2021

El resultado electoral de quien gana, no representa un cheque al portador para cumplir caprichos personales. Pero tal parece que Milena Quiroga Romero se creyó esa versión equivocada de políticos que piensan en servirse en lugar de servir a la sociedad.

Pretender autoproclamarse presidente del Comité Municipal de Transparencia y Acceso a la información, es un grave error de párvulos. Milena Quiroga Romero, alcaldesa de La Paz, quiso sorprender a los integrantes del cabildo y la comuna misma, con su propuesta para integrar ese Comité que debe, como función principal, transparentar toda la administración pública del qué se hace con el dinero de los contribuyentes, cómo se aprovecha y saber quiénes del personal son despedidos y por qué, y quiénes engrosan la nómina. Es decir, ser claros ante la sociedad que los eligió.

Bien dicen que no es lo mismo denunciar la corrupción, la impunidad y la opulencia en los otros, a combatirla desde el poder. Y eso, le está pasando a la alcaldesa paceña quien pretendió imponerse para ser ella quien “transparente” y se “autocalifique” en la función pública que le encomendó la mayoría de los paceños el pasado 6 de junio.

Fue en la cuarta sesión extraordinaria de cabildo llevada a cabo el pasado 18 de noviembre, a las 13.30 horas del día, contando con la presencia de todos los integrantes del cabildo, entre ellos la propia presidente municipal, el síndico, los regidores y el secretario general del ayuntamiento, Alejandro Monta Trasviña, cuando en el punto cinco del orden del día, la alcaldesa presentó para su “análisis, discusión y en su caso aprobación”, de la propuesta para integrar el Comité de Transparencia del XVI ayuntamiento de La Paz.

Todo mundo sabe, y suponemos que también lo sabía Milena Quiroga -a menos que ella no fuese quien presentó tal punto sino alguien cercano de su equipo- que si se va a instalar un comité de transparencia, este se encargará de tener y revisar la información de todo lo que concierne a la administración pública municipal; es decir, en qué se gasta cada peso que el contribuyente hace llegar vía impuestos al ayuntamiento, qué hacen con su dinero, quiénes son los que están trabajando, saber quiénes ya estaban y quiénes ingresaron a la nómina, en qué se invierte el dinero de los contribuyentes; es decir, un grupo de personas que va a transparentar a la sociedad paceña todo lo que haga o deje de hacer el ayuntamiento con el dinero que aporta el pueblo a través del pago de sus impuestos.

Este señalamiento nada tiene que ver con que apenas va iniciando esta administración municipal, por el contrario, Milena Quiroga se quiso poner el huarache antes de espinarse o en el peor de los casos, dice el dicho, “piensa mal y acertarás”, es tratar esconder y no sacar a la luz pública toda esa información para que permanezca en el baúl de los recuerdos y queden impunes posibles delitos de corrupción, mal manejo de los recursos del pueblo o elevar la nómina para incrustar en ella a parientes, amigos, compadres y hasta “los quedabien”, temas que también forman parte de la corrupción.

El asunto es que la alcaldesa pretendía autoproclamarse presidente de dicho comité municipal de transparencia. Un pretendido albazo que quiso hacer Milena Quiroga para proclamarse presidente de dicho comité. Y para hacerlo más afín a sus pretendidos intereses, propuso que junto con ella, le acompañarán en su comité 4 regidores como vocales; de estos 4 regidores uno es el síndico (del partido Morena), a un regidor del mismo partido que la alcaldesa; otro regidor, este del partido verde -que a la postre es aliado de Morena-, y el regidor Estuardo González, este, del PRD, pero cosa curioso, Estuardo, resultó ser en el cabildo, el presidente de la Comisión de Transparencia, algo así como para tapar el ojo al macho, o sea, para que no se calificará ese grupo de mayoritario.

Si la idea original de Morena que siempre ha combatido la corrupción, la impunidad y la falta de transparencia en el manejo de los recursos de los gobiernos prianistas, lógico era que este comité estuviese integrado por al menos un regidor de cada partido político representado en el cabildo, y el presidente obvio, no podría ser, por ningún motivo, la alcaldesa sino una persona ajena a ese cargo.

Pero… ¿Cómo juzgar o transparentar su propia responsabilidad? Si para ello quién debe hacerlo es un grupo o ente representativo de todas las fuerzas políticas que integran la comuna para calificar con cierta independencia la transparencia en el manejo de recursos y todo lo inherente a la función pública.

¿Con qué calidad moral pretendía Milena Quiroga proclamarse presidente del comité de transparencia del Ayuntamiento de La Paz? ¿Pensó acaso sorprender a los regidores y a la sociedad paceña con ese asunto? ¿Sola quería calificar su gobierno o auditarlo? Pero ¿cómo? No vivimos en la época feudal, donde el tirano hacía lo que le venía en gana con vidas y haciendas. No quiero decir con ello que Milena Quiroga es una tirana, porque no sabemos si lo que pretendió era como dice la gente, “de su peculio” o si se lo dijo “un pajarito”, para autoproclamarse presidenta de un Comité tan importante como es el de transparencia y acceso a la información pública.

Lo bueno es que en ese cabildo no hubo agachones, y varios de los regidores se opusieron a tan descabellada idea de la alcaldesa, a quien mejor le recomendamos ponerse a trabajar, porque le deficiencia en los servicios públicos como la distribución del agua, es un rotundo fracaso; no se diga de la recolección de basura, de la seguridad pública o del alumbrado. A eso debería enfocar sus baterías. La gente se está cansando de tanta deficiencia en sus autoridades locales que en campaña, se comprometieron a cumplir eficientemente, pero en el cargo, es todo lo contrario. Por cierto, debe frenar el despido injustificado de personal para incrustar a sus amigos en la ya de por sí abultada nómina.

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