Mar. Oct 19th, 2021

Lupita Saldaña y Maritza Muñoz, en la puja por la dirigencia estatal del PAN. La soberbia, la arrogancia y el desprecio a militantes y simpatizantes, ya cobró su factura, y es momento de que quienes aspiren a ser dirigentes del partido, dicen, deben dejar atrás esas “características”, o cavaran su tumba política.

Ambas, Lupita y Maritza, son un par de mujeres aguerridas y combativas en la política sudcaliforniana. Decidieron registrarse para contender por la dirigencia estatal del Partido Acción Nacional. Momento en que, por cuestiones de género, le corresponde a una mujer, ser quien dirija a su partido. Hasta el momento, son las únicas que levantaron la mano para disputar esa posición.

Sin embargo, una cosa es ser aguerrida y combativa y otra es querer hacerse pedazos en el ring político solo para demeritar al adversario. Tanto de un equipo de trabajo como del otro, han surgido los denuestos, el tratar de demeritar el perfil de la otra, aunque cada quien se diga que es la idónea para dirigir a los militantes panistas y encauzar al partido por el sendero del triunfo que perdieron por los malos manejos que se han hecho de parte de la actual dirigencia, donde permeó la soberbia, la arrogancia, y el desprecio hacia militantes y simpatizantes.

Demeritar el trabajo político de una hacia la otra, no tiene sentido. Sabemos que entre mujeres, los enfrentamientos son descabellados, exageran en su guerra por alcanzar los objetivos y para denigrar a la adversaria, aprovechándose de los amigos, lanzando la pieda pero escondiendo la mano. No hay necesidad de ese tipo de guerras que empañan un proceso que entre compañeros de un mismo partido, se dan para estar al frente de una dirigencia.

Hemos visto como en redes sociales, que no es la panacea tampoco para ganar procesos electorales, ya lo hemos dicho, afirmado y verificado, como lo afirma una de ellas, aparecen los ataques de una hacia la otra. Tampoco es de espantarse, por supuesto, pero es denigrante, sobre todo del nivel de personas que han entrado en franca competencia.

Pero nos queda claro, que las dos vertientes tienen sus pros y sus contras. Ninguna de las dos se salva de ser acusadas de soberbias y arrogantes, aunque cada una, en política, tiene características distintas. No se trata de violencia política en razón de género. Ambas, se han ganado esos dichos y afirmaciones publicadas unas en redes sociales y otras de boca en boca.

Ojalá y quien gane de las dos, entiendan que la militancia y los simpatizantes panistas, le reprocharon esa soberbia, arrogancia y desprecio que Carlos Rochín le impregnó en su periodo como dirigente estatal del PAN, de ahí que muchos militantes abandonaran las filas panistas para apoyar a sus adversarios políticos, tal y como sucedió en la pasada elección del 6 de junio, y si no, ahí están los resultados. Se sintieron que todo lo podían, que tenían en el suelo al adversario, que ya no se levantaba, y zas, que se les voltea el chirrión por el palito, y que les ponen una tunda tamaño fenomenal.

Hubo dirigentes de los partidos políticos que conformaron la alianza Unidos Contigo, que optaron por quedarse callados, para no dañar la alianza conformada con hilos de telaraña, por la actitud déspota de Rochín Álvarez, pues hubo ocasiones que ni en las conferencias de prensa no los dejaba ni decir ni pío. Así estaban las cosas, por eso, esa observación que se hace, que tanta soberbia, tanta arrogancia y tanto desprecio, tuvo su costo, se cobró la factura, y por ende, solo cavaron su propia tumba política.

Sin embargo, a la luz de las cosas, hay grandes diferencias entre una y otra aspirante a dirigir el Comité Directivo Estatal del PAN.

La disputa por los 2,592 votos que integra la militancia panista en la entidad, entró de lleno con la conformación de los grupos representativos del partido. Aquí es donde cada una debe demostrar que tiene los arrestos para ganar. Por una parte, Guadalupe Saldaña Cisneros, senadora de la República, ex candidata a la alcaldía de Los Cabos, exdiputada local, ya tiene en su bolsa 1 mil 100 firmas de apoyo de los militantes, es decir, tiene casi el 50 por ciento de quienes están registrados como panistas, lo que le da una amplia ventaja sobre su adversaria Maritza Muñoz Vargas, ex diputada local, es funcionaria federal, y ex contralora del estado, de quien se sabe, aún no acumula las firmas suficientes para entrar de lleno a la contienda.

Por cierto, será en esta o la próxima semana, cuando Lupita Saldaña como se le conoce, presentará ante el senado, una licencia para separarse del cargo, por el lapso de 30 días para andar de tiempo completo en la campaña política.

Como se sabe, la Comisión Organizadora para este proceso democrático, han definido que será el 7 de noviembre próximo, cuando se lleve a cabo la elección de la dirigente estatal del PAN.

En este lapso de tiempo, los respectivos equipos de trabajo o las planillas que cada uno registraron, han enriquecido su fuerza que cada una dice tener para ganar estas elecciones. Por parte de Maritza Muñoz Vargas, quien lleva como secretario general a Alfredo Zamora Domínguez, hijo del exdiputado local, Alfredo Zamora; lo integran, además, Eva Quezada Amaya, quien fuera secretaria del comité municipal en La Paz; el arquitecto José Refugio Carrillo, quien era el encargado de Infraestructura educativa de la SEP estatal; Silvia Zulema Cota Gabilondo, quien fuera directora del Instituto de la Mujer, en los tiempos del gobierno de Marcos Covarrubias; Carlos López Mendoza, abogado que llevara las demandas que presentó Alicia Uribe para tumbarle la candidatura de representación proporcional a la exdiputada del extinto PES, Daniel Rubio, además de ser quien demandó al gobierno de Marcos Covarrubias, ganándole a ese gobierno un laudo laboral arrancándole varios millones de pesos por ese despido; Jonathan Navarro, se desconoce; Julia María Rodríguez, de Los Cabos, fue regidora en el trienio de Arturo de la Rosa y Rocío Aidé García, que también se desconoce. Es decir, a excepción de Julia María Rodríguez, todos son de La Paz. Maritza Muñoz, no supo conjuntar una planilla que representara a la militancia panista del estado, independientemente que a su lado estén dos reconocidos priistas como Alfredo Zamora y el profesor Héctor Jiménez Márquez, que sin embargo, no le representan muchos votos.

Por el lado de Lupita Saldaña, las cosas son totalmente diferentes. Por un lado, supo conjuntar una planilla representativa, al menos, de todo el estado, además de contar con el respaldo de las principales figuras políticas del momento del panismo sudcaliforniano como lo son los diputados federales Sonia Murillo y Marco Almendáriz Puppo, y los tres diputados locales, encabezados por Rigoberto Mares Aguilar, Armando Martínez Vega y Belia Márquez Espinoza y otros destacados panistas.

Por lo que se refiere a la planilla de Guadalupe Saldaña Cisneros, lleva como secretario general a Javier Bustos Alvarado, quien fuera dirigente estatal del partido, secretario general y encargado de recursos humanos en el gobierno de Marcos Covarrubias; le acompaña también, Luis Enrique López León, una joven promesa de la política sudcaliforniana, preparado y conocido de todos los panistas; del municipio de Los Cabos, le acompaña Celestino Atienzo Bernal, quien fuera líder municipal del partido y regidor; de Comondú trae a Roberto Yee Ledezma, hijo de Roberto Yee, todo un  personaje político del panismo en ese municipio; de Loreto, le acompaña la regidora, Josefina Figueroa Redona, quien fuera además directora del DIF Loreto en la pasada administración; además de José Norber Álvarez Lucero, maestro, muy reconocido entre los panistas; Ana Lorena Castro Iglesias, quien fuera regidora de la antepasada administración municipal en La Paz y finalmente, Melayne Sánchez.

La diferencia entre una y otra, es que Lupita Saldaña supo conjuntar una planilla que representa, al menos, a todo el estado, aunque le faltó Mulegé, quienes centrarán su lucha política por la mayoría de los 2,592 votos, de los cuales 700 se encuentran en La Paz, 700 en Los Cabos, y el resto en los municipios de Comondú, Loreto y Mulegé.

Así el proceso interno del Partido Acción Nacional, que una vez más utiliza un proceso democrático para elegir a su dirigencia partidista, proceso que no se ve en otros partidos políticos, por eso llama la atención. Solo falta saber quién ganará la elección si Lupita o Maritza. En el caso de Lupita, por su peso político como senadora, de la cual aún le restan tres años, podría ser una buena representante de la oposición, que a diferencia de Maritza, solo tendría el peso de su dirigencia.

Pero eso, lo decidirán los 2,592 militantes panistas, que son, quienes tienen ese derecho exclusivo de elegir a quién de Lupita y Maritza los representará.

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