Lun. Oct 18th, 2021

Olgafreda Cota Gándara / ofcota@prodigy.net.mx

Desde que empezó este gobierno, se ha estado hablando tanto de la revocación como de la ratificación de mandato. El Senado de la República, aprobó la ley que permitirá La Revocación de Mandato.

La Revocación de Mandato es un mecanismo de democracia directa, una figura que permite a los ciudadanos ejercer su soberanía manteniendo un control sobre los gobernantes elegidos. Deja al electorado destituir del cargo a un funcionario público. La revocación presidencial procederá a petición del 3% de los ciudadanos inscritos en la lista nominal de electores. En caso de que fuera solicitada, se llevaría a cabo el 27 de marzo del 2022.

Este tipo de destitución surgió a partir de 1990 y se encuentra en las constituciones de Venezuela, Bolivia y Ecuador. En los países con vicepresidente, es éste el que gobernará el resto del periodo presidencial. En Bolivia es suficiente con el 25% del padrón nacional para que se lleve a cabo, en Ecuador con el 15% y en Venezuela el 20%.  Sólo como dato interesante, mencionaremos que Hugo Chávez en 2004, durante su segundo periodo presidencial (2001-2007) fue sometido a una revocación, cuyo resultado fue que la mayoría votó a favor de que siguiera ejerciendo el cargo.

En países como Argentina y Perú la revocación es subnacional, es decir se puede hacer solamente con alcaldes, consejeros regionales etc.

En México, respecto a la revocación en este momento, están los que piensan que debería hacerse y los que pensamos se provocaría un conflicto qué haría aún mayor nuestra confrontación y polarización y empeoraría la crisis económica por la que estamos atravesando.

Por otra parte, la ratificación de mandato que está promoviendo nuestro presidente, es un distractor político, poco inteligente y costoso para un país que ha tomado medidas tan drásticas en nombre del ahorro. Según Lorenzo Córdova, consejero presidente del INE, el costo sería mucho menor al de la elección federal. ¡No importa cuánto más barato sea, sigue siendo innecesario y costoso!

Para que fuera vinculante, sería necesario que a las urnas acudiéramos el 40% de los que estamos registrados en el padrón electoral, es decir 37 millones 400 mil votantes. López Obrador no necesita hacer este ejercicio para demostrarnos que sigue siendo apoyado por la mayoría. Conoce perfectamente las encuestas, en ellas se ve que el mes pasado, según El Financiero, su popularidad era de un 60% y en la encuesta Mitofski de un 58% con todo y la pandemia, la inseguridad y la pérdida de empleos.

¿Es solamente un despliegue de poder? ¿Es una de sus ideas fijas? ¿Es su incapacidad para rectificar? Yo diría que las tres cosas, pero claro, es solamente mi punto de vista.

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