Sáb. Jul 24th, 2021

Haciendo Historia

Arq. Eugenio Santa Cruz H.

Julio 20 del 2021

Con el paso de los siglos, el hombre ha radicado sus creencias religiosas de diferentes maneras y en diferentes direcciones rituales.

Sin lugar a dudas, el Catolicismo ha sido una de las religiones más importante durante siglos en casi todo el mundo.

Es la Iglesia cristiana la más numerosa, está compuesta por 24 Iglesias Sui Luris* (*Vocablo de Propio Derecho”), la Iglesia latina y 23 Iglesias orientales, 6​7​ de ellas que se encuentran en completa comunión con el Papa y que en conjunto reúnen a más de 1,329 millones de fieles en todo el mundo.​

La Iglesia Católica subsiste en la única Iglesia fundada por Cristo, encomendada por él al Apóstol Pedro, a quien le confía su difusión y gobierno junto con los demás Apóstoles.​ Por ello, se considera a sí misma como un “Sacramento”, un “Signo e Instrumento de la unión íntima con Dios y de la Unidad de todo el género humano”.​

Tiene su Sede en Roma, Italia; y es fundada en el Siglo I d.C. Su dirigente Universal es el Papa.

Se profesa en diferentes lenguas litúrgicas: Latín, copto, griego koiné, eslavo litúrgico, siríaco y lenguas vernáculas.

Se rige por el Calendario Gregoriano, y la componen Obispos: 5.377, Sacerdotes: 414.582, y Diáconos permanentes: 47.5044​ en todo el mundo.

Con dos milenios de Historia, la Iglesia Católica es la Institución internacional más antigua del mundo y ha influido en la Filosofía occidental, la Ciencia, el Arte y la Cultura. Entre sus tareas se incluyen la difusión del Evangelio y la realización de obras de misericordia corporales y espirituales en atención a los enfermos, pobres y afligidos, como parte de su doctrina social. La Iglesia Católica, de hecho, es la mayor proveedora no gubernamental de educación y servicios médicos del mundo.

Esta enorme estructura religiosa guarda tradiciones, condiciones, costumbres y ritos que se han conservado a lo largo de muchos siglos de Historia. Pero también existen otras manifestaciones que se han quedado en el olvido por el paso del tiempo la modernización y adaptación de la Iglesia al mundo moderno.

Quien no recuerda en aquellos tiempos cuando oíamos la Santa Misa en Latín, donde el Sacerdote de espaldas a los feligreses emitía la Eucaristía, solo subía al púlpito a dar el sermón del Evangelio, o cuando estaba prohibido a las mujeres entrar a los Templos sin una mantilla en la cabeza, nunca en pantalones o vestidos cortos, chorts, o blusas escotadas. Se terminaron las tradiciones del ofrecimiento de flores en mayo y los ramilletes espirituales.

Más que pensar en un decaimiento de la Iglesia Universal, ha sido el factor “modernidad” que ha trastocado las costumbres milenarias adoptadas por la religión durante toda su larga historia.

La participación de Laicos comprometidos en su mayoría mujeres en los actos religiosos, han dado pauta a movimientos internacionales para que en tiempos venideros la Iglesia acepte a la mujer como Sacerdotisa. Ha habido esfuerzos por parte de la Iglesia para fortalecer su doctrina como la Renovación Carismática, el Movimiento Familiar Cristiano entre otros que han sido exitosos.

Los Rituales Eucarísticos también han tenido cambios importantes en el proceso religioso, las costumbres humanas de los clérigos han ido cambiando también en su manera de vestir, de trabajar en la Fe, nuestras Madres religiosas (monjas) Misioneros y monjes han sido un factor muy poderoso en la educación en México, no debemos minimizar su trabajo evangélico y cultural de muchas generaciones en el mundo entero.

La vestimenta religiosa, así como la apariencia física de los sacerdotes también ha tenido cambios importantes, la sotana ya no es tan vista en cualquier lugar, el cuello de la camisa ha cambiado de hábito y el “corte de pelo” es más actual y se perdió aquel que en antaño se acostumbraba.

Me refiero a la TONSURA, (del latin tondere, “cortar el pelo”), un Rito sagrado instituido por la Iglesia con el cual un cristiano bautizado y confirmado es recibido en el Orden Clerical mediante el recorte de su pelo y la investidura con la “sobrepelliz” (*prenda larga y amplia, de tela blanca y fina y con las mangas muy anchas que lleva sobre la sotana el Sacerdote).

Se llama TONSURA al primero de los grados clericales, el cual se confería por mano del Sr. Obispo como disposición y preparación para recibir el Sacramento del Orden y cuya ceremonia se ejecutaba cortando una parte de cabello.

También se llama TONSURA al corte rapado resultante de este rito.

Así la persona “tonsurada” es convertida a los privilegios y obligaciones comunes religiosas y está preparada para la recepción de “ordenes”, no es una Ordenación en sí, ni una Orden verdadera, es una Adscripción de una persona al servicio divino en tareas que realizan en común los clérigos.

De hecho, entre los griegos y romanaos el corte de pelo era una señal de esclavitud. Debido a esa costumbre los monjes adoptaron a costumbre de afeitarse la cabeza. Hasta fines del Siglo V o comienzos del VI la costumbre paso al Clero Secular.

La TONSURA era originalmente como la primera Ordenación recibida, como en la iglesia griega se une todavía a la orden de “lector”. La Iglesia latina la realiza como una ceremonia aparte al final del Siglo VII cuando los padres ofrecían a sus hijos jóvenes al servicio de Dios.

El ordinario del Candidato debe concederle la TONSURA, aunque los “abades mitrados” pueden concederla a sus propios súbditos, no se restringe a una edad especial para su recepción, pero el Receptor debe de haber aprendido los rudimentos de la Fe y ser capaz de leer y escribir. La ceremonia se puede realizar en cualquier lugar.

Como observamos los tiempos han ido cambiando en las costumbres, ritos, y adaptaciones del mundo moderno en las religiones universales.

Los idiomas, dialectos, y modismos también han sido evolucionados y conformados por formas más explícitas y vernáculas para un mejor entendimiento de la feligresía.

Aquí en Baja California Sur los Padres Jesuitas nos trajeron costumbres idioma y religión diferente, fue contundente el giro cultural para nuestros aborígenes ahora extintos. Sin embargo, se evangelizaron y resguardaron los cimientos religiosos que ahora se encuentra en nuestra cultura general.

Les transcribo el Padre Nuestro y el Ave María en la lengua Cochimi de San Francisco de Borja, Santa Gertrudis y Santa María.

CAHAI APA, AMBEING MIA, MIMBANG-AJUA VAL VUIT-MAHA: AMET MIDIDUVAIJUA CUCUEM: JEMMUJUA, AMABANG VIHI MIENG, AME TENANG LUVIHIM. THE-VAP YICUE TIMIEI: DIGUA, I BAN-ANANG GNA CAHITTEVICHIP NUHIGUA AVIUVEHAM, VI CHIP IYEGUA GNACAVIUVEM: CASSETASUANG MAMENIT-GNAKUM, GOANG TEVISIÉE GNA CAVIGNAHA”.

Amén. 

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