Mié. Sep 22nd, 2021

Por Salvador Castro Iglesias

Correo electrónico: salcasis@yahoo.com.mx

Hoy que escribo estas líneas y después de viajar por las redes sociales, leer algunos diarios y ver la situación por la que Baja California Sur atraviesa, y sobre todo enterarme que las cosas no van nada bien con la llevada y traída pandemia, que si los negocios sobreviven de puritito milagro, que si la economía está para llorar, que si el turismo apenas si la libra y muchos males más, me pregunto ¿de quién es la culpa? O ¿quién es el malo en esa casi película de terror?

Muchas dirán que el Covid-19 es algún tipo de plaga enviada por Dios para meternos en cintura por aquello de andar contaminando el planeta, por la cantidad de basura enviada a los ríos, mares y arroyos, por andar comiendo murciélago o vampiros o que se yo, mil y una explicación hemos recibido y la mera verdad está esto para no creerse.

Que si ya llegó la tercera oleada de virus y agárrense porque el Covid ya trae nuevas cepas, y las vacunas de poco servirán para hacerles frente.

Lo increíble del asunto en cuestión es que las famosas redes sociales más que informar desinforman, montones de recetas caseras para el Covid publicadas por supuestos expertos en la materia tales como tés de quién sabe qué, ramas hervidas y bebidas en infusiones y así amigos, cosas de no creerse en estos tiempos pero que andan en boga y muchos(as) se la creen.

Pero curiosamente las instrucciones giradas por las autoridades de salud y los gobiernos no funcionan, no sirven y solo buscan que andemos como ánimas en pena en nuestras casas cuando lo que solo queremos es fiesta, pachanga y reventón.

Muchos no creen en esto del Covid-19, hasta que se enferman, mueren o quedan muy dados al cuás si es que sobreviven. Sobre todo, los jóvenes que hoy son los más afectados por la pandemia.

Que si es debido a que no han sido vacunados, que si son de alto riesgo y así, muchas explicaciones y los gobiernos no se dan abasto para aplicar tantas y tantas vacunas que se requieren para frenar esta condenada pandemia.

Pero lo más triste y deplorable es que después de que los contagiados anduvieron de chile bolita y las campañas, las fiestas, las playas, el malecón, los bares y en diversas reuniones, sin cubre bocas, sin protección alguna y valiéndoles una pura y dos con sal, ahora salen como plañideras a exigir, a pedir y a buscar culpables sin aceptar su obvia irresponsabilidad durante esta pandemia.

¿Quién es él o los culpables por tanto condenado contagio por Covid?, dudo mucho que sean las autoridades, pero aceptar la responsabilidad de cada uno es otra cosa, como que no es bueno, mejor culpemos a otros.

Sin distingos de religión, partido político, filiación, sexo o edad, el Covid está pegando con todo en esta 3era. ola, culpables o no todos con excepción de unos pocos somos culpables o responsables por ello, por no acatar las instrucciones de quedarnos el mayor tiempo posible en casa, por desobedientes y rebeldes, por no ir a vacunarnos creyendo que tenemos inmunidad solo porque sí, como si fuéramos invencibles.

Estamos en nivel 5 del semáforo por Covid, a muy poco de irnos al 6 y quién sabe cuándo podamos regresar a aquella normalidad que hoy ya no existe, mucho menos si seguimos ignorando el llamado a cuidarnos y no exponernos sin sentido, si usamos el cubre bocas de manera incorrecta o solo para aparentar que lo usamos, sin lavarnos las manos y sin usar gel para eliminar cualquier rastro de virus que pudiéramos portar.

Varios amigos se han ido por causa de este mal, periodistas algunos, otros enfermos en casa por Covid y así muchos que ya no estarán junto a nosotros cuando pase la pandemia (si es que pasa).

¿El culpable es…?, la misma sociedad rebelde que no cree, los jóvenes que juegan al no pasa nada, aquellos que no entienden que esto es demasiado serio y que con la vida y la salud no se juega.

Gran paquete recibirá el Profe. Víctor Castro Cosío en septiembre, hacerle frente a una pandemia, a la apatía de una sociedad irresponsable, a una economía que se sostiene con pincitas y que casi está paralizada. Sé bien que tomará este asunto con madurez y responsabilidad y espero que su equipo de trabajo esté a la altura de las circunstancias.

Las campañas como lo comenté en otra entrega ya pasaron, nos toca ahora a todos sin excepción dar lo mejor de cada una para remontar los nuevos tiempos, hacerle frente a esta pandemia y cuidarnos todos, porque todos vivimos en un lugar privilegiado por Dios.

Hablemos más de responsabilidad y no de culpabilidad, de no distraernos buscando culpables, de poner un alto en nuestro camino y de re plantearnos que queremos para Sudcalifornia, para nuestros hijos y para el futuro.

El virus pareciera que llegó para quedarse, así que deberemos re inventarnos, corregir hábitos y costumbres y ya dejar de señalar a fulanito o zutanito por todo lo malo que nos pase.

Siempre he respetado las ideas de cada persona, sus gustos, hábitos, filiaciones o preferencias y hoy hago un llamado a la unidad, a cerrar filas y dar lo mejor de nosotros, juntos y en franca armonía.

Rasgarnos las vestiduras no ayuda en lo más mínimo, pero si ayuda hablar con nuestros hijos, hacer ver que la pandemia existe y que a cualquiera le puede tocar enfermarse, que cambien de hábitos y se cuiden porque ellos son nuestro futuro y nuestro presente.

Nos leemos más adelante …

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