Sáb. Jul 24th, 2021

* Por los Lic. Jorge Iván Navarro Manríquez y el Lic. Jesús Francisco Rubio Salgado

Junio 21 del 2021

Agradecemos plenamente a todos los lectores que nos regalan un poco de su tiempo para poder leer nuestra columna y por supuesto a la Revista analisisbcs.com que nos permite este espacio a favor de la opinión y de la diversidad de la manifestación de las ideas, por las temáticas de nuestra realidad social en Sudcalifornia, quien es un motor para nosotros en vista de seguir exponiendo nuestras opiniones bien intencionadas y de forma objetiva, reiterando el agradecimiento para con aquellas dudas, sugerencias o comentarios respecto a sus temas jurídicos de interés que pudiéramos abordar para exponerles y así abonarles más a su acervo de conocimiento, que desde luego consideramos es amplio y bastante.

Hay muchos argumentos que se han difundido insistentemente, en especial, en aquellos países donde, con cualquier motivo, intentan buscar la legalización del aborto o ampliarlo.

Se analiza al aborto como un bien social examinando las distintas miradas que tiene la sociedad con respecto al aborto y sus leyes, se critica la posición de los distintos actores sociales con respecto a la posición de la Iglesia o la posición de aquellos que están a favor de la vida, estos no deberían estar influenciados por sus creencias personales sino por la necesidad de la población y la de políticas públicas, se analiza la necesidad de despenalización del aborto por motivos de salud pública y de dignidad de las mujeres cuando han sido víctimas de violación.

El despenalizador del aborto ha debido siempre excusarse por su postura, siempre lo ha hecho, quien trabaja para la despenalización es y ha sido un defensor de la mujer porque las distintas circunstancias así lo requerían, el aborto no era bueno, pero había que legalizarlo por diferentes circunstancias, no obstante he considerado que nacer no siempre es un beneficio y que muchas veces es un seguro pasaporte para el dolor o un daño debido a que no siempre sabemos si ese ser humano que viene a nuestro mundo podrá tener las condiciones adecuadas de una vida de calidad.

Por los argumentos anteriores he modificado mi manera de pensar en cuanto al aborto como algo malo y triste, o como algo inmoral pero necesario, prefiero en cambio que el relato se convierta en algo normal, común y que hace a la vida reproductiva de las mujeres hoy, mañana, ayer y siempre desde que la mujer es mujer, legal o ilegal, la mujer apela al aborto cuando no puede seguir adelante con ese embarazo, por ello el aborto debe ser considerado como una parte importante del cuidado de la salud en general y reproductiva en particular, tener hijos o tener abortos forma parte de la biografía de las mujeres y no le cabe a la medicina o a las leyes decidir cuándo darles la espalda, el aborto forma parte de la medicina reproductiva y no puede ni debe ser su antítesis. El aborto es necesario y no es un mal sino un bien social, aborto y maternidad van de la mano, la libertad de ser madre implica la libertad de no serlo.

El tema del aborto es un tema que en nuestro país ha causado mucha polémica a tal grado de generar fracturas sociales, es interesante ver el grado de coerción que la sociedad, políticos, y legisladores ejercen sobre la mujer en nuestro país y en la región, el dilema, por lo tanto, es si vamos a darle más derechos a un zigoto, a un embrión, a un feto o a una mujer, por ello, quitarle los derechos a una mujer por un embarazo es a todas luces un atropello.

Hay muchas personas que se autonombra defensores de la vida y que este tipo de personas buscan imponer a toda la sociedad la idea de que el aborto es un asesinato, que una nueva célula es una persona, que el aborto es una industria o que el aborto es una amenaza para la sociedad, esta manera de pensar me resulta totalitarista y no democrática, la mayoría de estas personas no son libres pensadores, sino que tienen fuertes conflictos de intereses con las religiones, sintiéndose con todo el derecho del mundo a tomar decisiones que no les corresponden, el aborto no es malo sino bueno, sobre la base de sus prejuicios, algunos interpretan erróneamente una situación de aborto espontáneo, así por medio del poder que tienen las fuerzas de seguridad o el que otorgan los títulos universitarios, atropellan la libertad y la salud de una mujer pobre y la castigan y condenan a una reclusión carcelaria, en vez de velar por la salud y las necesidades de una mujer, actúan para congraciarse con un obispo, un juez o un jefe de servicio de un Hospital.

El aborto no debe ser visto como una lucha entre religiosos y ateos sino como una necesidad que impone el estado laico en cuestiones de salud pública y de dignidad de las personas, el grupo pro vida justifica su postura en la intención de disminuir o evitar la muerte de los embriones, la bibliografía ha demostrado con creces la ineficacia de esta actitud y de esta posición, este grupo de personas demoniza el aborto o lo considera una tragedia, no sólo es incorrecto desde la experiencia de la mayoría de las mujeres, sino que es una verdadera estafa moral por parte de un grupo radicalizado que no acepta las decisiones libres, individuales y morales de las mujeres, este grupo, pro vida, se ha ocupado sistemáticamente de mostrar a las mujeres como egoístas y hedonistas, que sólo piensan en sí mismas, sin embargo, la decisión del aborto es una decisión, la mayoría de las veces, que muestra un gran componente de responsabilidad.

La mirada sobre lo malo del aborto debe quedar atrás dando paso a una mirada relacionada con lo razonable y lo aceptable, es por ello que el acceso al aborto legal, seguro y gratuito es un bien social necesario para el desarrollo y el desempeño de la mujer en la sociedad, el aborto es libertad reproductiva, responsabilidad, tolerancia y autonomía personal, así es como propongo que entre todos saquemos al aborto de su lugar sórdido y escondido de la sociedad, para considerarlo en cambio como un evento propio del comportamiento sexual y reproductivo.

Una sociedad democrática no puede definirse como tal si una mujer no es libre de decidir su futuro reproductivo y cuándo quiere ser madre, la búsqueda de la igualdad de género se basa en igualdad de oportunidades, la maternidad forzada y aún la deseada desequilibran esta ecuación, para que la mujer pueda desempeñarse en la vida pública y no sea confinada a los cuidados del hogar y la maternidad es necesario que el aborto sea legal, seguro y gratuito, por ello el aborto es un bien social.

La Declaración Universal de los Derechos Humanos, en su artículo tercero señala que, “Todo individuo tiene derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad de su persona” (ONU, 1948).

De tal manera que este es el punto de partida para no permitir la despenalización de la práctica del aborto en nuestra sociedad.

El concepto de “aborto” y su uso varían ampliamente en los lenguajes científico-técnico o religioso y aparece en el debate público con diversa valoración ética, moral, ideológica, social, médica, jurídica y política manifiesta, entre otros, en los medios masivos de comunicación y en las investigaciones científicas.

Hay por tanto criterios en las definiciones básicas de este concepto, que son centrales en el análisis, la valoración y la discusión de los argumentos que exponen distintos grupos y que aluden al significado mismo del término, a los diversos tipos de aborto.

El aborto, según la definición de la Organización Mundial de la Salud (OMS), “es la interrupción del embarazo cuando el embrión todavía no es viable fuera del vientre de la mujer, siendo la viabilidad extrauterina del producto un concepto médico que gira en torno a las 22 semanas de gestación o con un producto de al menos 500 gramos de peso.”

La condición de gradualismo temporal del proceso de desarrollo del embrión es uno de los puntos de mayor controversia en torno a la despenalización del aborto, se relaciona con el momento en que la mujer adquiere el estatus de embarazada y en que el embrión, según la etapa de gestación en que se encuentra, adquiere las características para otorgarle o no el potencial estatuto de persona humana y los derechos de toda persona, antes de su nacimiento.

Así, que el embarazo comienza con la fecundación, es decir, con la unión del óvulo y el espermatozoide formando el cigoto y basándonos en el derecho natural, se considera desde ese momento como un ser humano, que a su vez, ya sujeto de derechos y con posibilidades de sobrevivencia extrauterina temprana.

Si bien es cierto que existen dos tipos de abortos, el espontáneo por un lado, que es aquel aborto que se produce y resulta con la interrupción de un embarazo, sin que medie una maniobra o voluntad abortiva.

Y el aborto inducido que es cuando el embarazo es terminado deliberadamente, es decir, provocado voluntariamente, ya sea con asistencia médica o en servicios de salud seguros o bien fuera del sistema de salud.

La despenalización del aborto no resuelve los problemas, mientras que la estrategia discursiva del grupo que está a favor de esta se focaliza en intentar mostrar la ausencia de relación afectiva entre la madre y el embrión y, por tanto el impacto entre la madre y el producto no es severo, sin embargo, si alterará de manera significativa la vida de la persona que quiere realizar el aborto.

La despenalización del aborto no evita muertes, si no que al contrario, las muertes aumentarán, sin mencionar los trastornos posteriores que se replicarán en la mujer que lo haya practicado, pues entonces estariamos contabilizando las muertes del embrión, con lo cual, insistimos, no habrá una disminución en este rubro.

Por lo tanto, es un error asumir que la legalización del aborto es necesaria para reducir las tasas de mortalidad y morbilidad.

Por otro lado, podemos aseverar que el aborto no es un problema de salud pública pues esta relación, entre aborto-salud de las mujeres-salud pública y entre ésta y la despenalización, se descartan de antemano muchas de las consideraciones, ya que en nuestras leyes, como el código penal para el estado de Baja California Sur, ya está tipificado cuando deberá o podrá realizarse el aborto en una mujer, para efecto de preservar la vida de la mujer y/o del producto.

El concepto de vida humana, centrado en el Derecho Humano, como hemos mencionado desde el cigoto-embrión-feto, ya existe una vida y esto conlleva, el rechazo al aborto en sí y a su legalización, que no se considera respuesta a un problema de salud pública.

Desde esta visión, se aboga por mejorar la infraestructura sanitaria, implementar políticas públicas para la atención de mujeres embarazadas, legislar para la facilitación en la tramitación de una adopción, así como políticas públicas en educación encaminadas a la educación sexual de nuestros niños y jóvenes.

La Suprema Corte de Justicia de la Nación, se ha pronunciado en torno a este polémico tema, pues dentro de sus jurisprudencias y tesis encontramos, entre otras, la siguiente tesis:

Registro digital: 187886

Instancia: Pleno

Novena Época

Materias(s): Constitucional, Penal

Tesis: P. IX/2002         

Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta. Tomo XV, Febrero de 2002, página 415

Tipo: Aislada

ABORTO. EL ARTÍCULO 334, FRACCIÓN III, DEL CÓDIGO PENAL PARA EL DISTRITO FEDERAL, NO TRANSGREDE LA GARANTÍA DE IGUALDAD, PUES NO AUTORIZA QUE SE PRIVE DE LA VIDA AL PRODUCTO DE LA CONCEPCIÓN.

Al establecer el citado precepto la posibilidad de que cuando se produzca la conducta delictiva (aborto) prohibida expresamente por el artículo 329 de aquel ordenamiento, pero se reúnan los requisitos consignados en aquella fracción, las sanciones previstas en los diversos numerales 330, 331 y 332, no podrán aplicarse, es indudable que no transgrede la garantía de igualdad contenida en el artículo 4o. de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, pues dicha norma no dispone que a determinados productos de la concepción, por sus características, se les pueda privar de la vida, lo que sí sería discriminatorio.

Acción de inconstitucionalidad 10/2000. Diputados integrantes de la Asamblea Legislativa del Distrito Federal. 29 y 30 de enero de 2002. Mayoría de siete votos. Disidentes: Sergio Salvador Aguirre Anguiano, Juan Díaz Romero, José Vicente Aguinaco Alemán y Guillermo I. Ortiz Mayagoitia. Ponente: Olga Sánchez Cordero de García Villegas. Secretario: Pedro Alberto Nava Malagón.

El Tribunal Pleno, en su sesión privada celebrada hoy catorce de febrero en curso, aprobó, con el número IX/2002, la tesis aislada que antecede; y determinó que la votación no es idónea para integrar tesis jurisprudencial. México, Distrito Federal, a catorce de febrero de dos mil dos.

Atendiendo esta igualdad prevista en el artículo 4to. Constitucional, es relevante, también, tomar en cuenta la exclusión del padre o del varón de la decisión de la mujer para interrumpir su embarazo.

El derecho a la igualdad entre ambos sexos y por tanto el derecho del hombre a la paternidad, son las premisas que se deben de considerar para no permitir la despenalización del aborto, puesto que el padre tiene también derecho a la formación de una familia, a tener hijos y a decidir sobre el futuro de los mismos.

Cabe mencionar que un argumento recurrente en el grupo a favor de la despenalización es, enfáticamente, el que requiere la mujer para disponer de su cuerpo, siendo que es una falacia, esto es, con base a las ciencias rigurosas, como la médicina, la biología y la genética moderna, que por el carácter de sus metodos de invesitgación y estudio, las cuales requieren de una comprobación estricta, han revelado que el producto, tiene un código genético diverso al de la madre y también al del padre, por lo que este argumento científico, es la premisa que nos  señala una individualidad y personalidad distinta del producto respecto a los progenitores.

Por lo tanto, al ser un humano “independiente” gozará, según nuestra Constitución, de los Derechos Humanos garantizados a través de los instrumentos jurídicos internacionales en materia de DD.HH.

* RS Abogados, Estudio jurídico, somos profesionales del Derecho, especializados en Derecho familiar y civil, así como en Derechos Humanos que está compuesto por, el Lic. Jorge Iván Navarro Manríquez, egresado de la licenciatura en Derecho por la Universidad Autónoma de Baja California Sur, con diplomado en Derechos Humanos por la Suprema Corte de Justicia de la Nación y el Lic. Jesús Francisco Rubio Salgado, egresado de la licenciatura en Comunicación y de la licenciatura en Derecho por la Universidad Autónoma de Baja California Sur, con diplomado en Derechos Humanos por la Suprema Corte de Justicia de la Nación.

Datos de contacto rsabogados.bcs@gmail.com, con gusto recibiremos sus sugerencias y temas de interés.

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