Callando, otorgamos

“El socialismo es la filosofía del fracaso” Sir Winston Churchill

Por Ángel Ozuna

Mayo 25 de 2021

El vivir en un país en donde el presidente viola la ley constantemente y ningún ciudadano se lo reclama, es una vergüenza.

Ahí lo tenemos, con el mayor cinismo y desparpajo, se para frente a las cámaras a decirnos: “Yo soy el mejor presidente del mundo” y hasta él mismo se cree semejante vacilada, creo que ahí es donde radica su popularidad: que él mismo se cree sus mentiras y engaña a los más bobos.

En estos aciagos días (ya tenemos más de dos años), Obrador tiene prisa por llevar cabo sus maquiavélicos planes con evidentes propósitos electoreros y nada lo detiene. Todos los actos y apariciones están expresamente prohibidos por las leyes actuales… ¿Y?, le importan un cuerno las leyes. Como decía Oscar Chávez: “y nosotros nada decimos, toditito lo leemos en la prensa nacional”.

Del cielo azul cayo un relámpago.

José Rafael Ojeda Duran, secretario de Marina

De la nada, el almirante Ojeda Durán se lanza a atacar al poder judicial. Hablando sobre puertos y aduanas, con la mayor tranquilidad nos dice que el enemigo lo tienen ellos o todos los mexicanos, en casa. En pocas palabras lo que el secretario de marina nos quiso decir, es que mientras ellos trabajan arduamente en contra de los chicos malos y los detienen, al entregárselos a los jueces estos los liberan inmediatamente, por eso el almirante se refirió a ellos (los jueces) como el enemigo. Esta batalla la veo muy desigual, eso sí, tienen árbitro presidencial de lujo ¿Quién irá a ganar? ¿Los “buenos” (los marinos) o sus “enemigos” (los jueces), (pero solo los que realmente se porten mal)? Usted ¿a quién le va? Los “otros” malosos pueden esperar, o mejor aún, que sigan haciendo lo que mejor les sale, cualquiera que esto sea en los puertos y aduanas vigilados por los hombres del mar.

Un buen día platicando con un amigo le dije: -Cuando en un país el presidente viola y no respeta la constitución, cualquier ciudadano puede hacer lo mismo. – “Tranquilo”- me dice mi amigo, –nadie escapa al imperio de la constitución, ni el presidente puede hacer lo que le venga en gana sin ser castigado-. “Eso sí tengo que verlo” –le contesto- “hasta el día de hoy nadie le ha dicho ni reclamado nada a Obrador. Todos los días sin excepción, se dedica a reírse de las leyes y de las propias autoridades que el mismo comanda. ¿Acaso le dijo algo al almirante Ojeda por tildar de “enemigos” a los jueces? Silencio absoluto, y ya conocen el dicho: “el que calla otorga”, lo cual a su vez me hace sospechar que el ataque del almirante Ojeda hacia el poder judicial, viene directamente del austero y bolivariano palacio nacional.

Ovidio Guzmán, detenido el 17 de octubre de 2019, evento que sería conocido como «El culiacanazo«

A muchos les gusta darle vueltas al asunto en relación a los desatinos presidenciales, yo no. Solo hay un responsable. Decían los militares franceses: “el mando es único e indivisible” sin vuelta de hoja. Todo lo que se haga o deje de hacerse, todo lo que se diga o deje de decirse es responsabilidad del presidente, quien a no dudarlo debe ser el mejor informado del país, desgraciadamente parece que no es así. Con cierta frecuencia Obrador contesta que de esto o de aquello no estaba informado, como queriendo fingir demencia, él mismo nos repite hasta el cansancio que todos los días se reúne con su gabinete de 6 a 7 de la mañana. Yo no sé de qué hablan en esas reuniones, pero a veces parece que no le dicen o él hace como que no le dicen ciertas cosas. Tomemos el famoso “culiacanazo”. Obrador al principio nos dijo que él no sabía nada, igual dijo el secretario de la Defensa y el secretario de Seguridad. Poco a poco la realidad les fue ganando como siempre y acabaron aceptando que ellos organizaron y ejecutaron el operativo sinaloense. Obrador aceptó que él mismo ordenó la liberación de Ovidio Guzmán, así “por sus pistolas” sin mediar nada, brincándose escandalosamente las trancas y valiéndole un pepino todas las leyes. Posteriormente Obrador viajó hasta Sonora para darle “novedades” a la jefa de todos y comer con ellos. ¿Qué más necesitamos?

López Obrador saluda a la madre de «El Chapo» Guzmán

Si en situación normal le tenemos miedo a Obrador de que salga con sus ocurrencias imagínenselo ahora con la presión de las elecciones de junio. El tiempo se le está echando encima y en su desesperación por asegurar un triunfo de su secta, viola y trasgrede las leyes que juró respetar. Eso es muy grave, pero nadie le dice nada y él sigue haciendo y deshaciendo a su austero y bolivariano antojo.

Afortunadamente el mismo sistema que permitió que un sátrapa como Obrador se convirtiera en presidente, me va a dar la oportunidad el 6 de junio de desbancar a la bola de arrastrados que lo siguen como energúmenos y poner en las cámaras, en los estados y municipios a gente preparada y honesta que no sean tan ambiciosos como los sectarios de morena.

Unos cuantos pasos, una inmensa decepción.

Dicen los que conocen el centro de la ciudad de México que la suprema corte de justicia está a solo unos cuantos pasos del austero y bolivariano palacio nacional, la misma distancia hay de un lugar al otro. Pero ¿qué pasa cuando se ve al ciudadano Lelo enfilar sus pasos a la oficina presidencial? ¿Acaso iría a dar novedades? ¿A recibir instrucciones tal vez? ¿A tomarse un inocente cafecito con su jefe? Sea lo que fuere, el caso es que con esta caminata se perdió el poco equilibrio de poder que en teoría debería de existir, se perdió la poca dignidad que se pensaba quedaba por ahí escondida. El ciudadano Lelo fue a recibir directivas de ¿qué hacer en caso de? La balanza está inclinada totalmente con Obrador, él y solo él manda en México. Las intervenciones abiertas en el proceso electoral del presidente todo mundo las solapa y el señor hace lo que le viene en gana. ¿Con quienes o con qué los ciudadanos comunes y corrientes nos defendemos si ellos son los que supuestamente deberían hacerlo? La respuesta es la ley. Solo que en un país en donde el presidente de la suprema corte de justicia le da novedades al que no debería, pero sí es su jefe, ¿qué podemos esperar?

Solo nos queda una última esperanza este 6 de junio, al otro día que el cielo nos ampare.

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