Trazos y Retazos / Eleanor Rigby

Por César de Jesús Ortega Salgado

Mayo 03 del 2021

Eleanor Rigby es el nombre de una de las más populares canciones de The Beatles, el grupo musical británico de los 60´s y considerado el más exitoso comercialmente, así como un hito por la crítica en la historia de la música popular y de la música rock, formado en Liverpool e integrada por John Lennon (†), Paul McCartney, George Harrison (†) y Ringo Starr.

Esta canción en 1966 se situó como número uno de las listas de popularidad en Reino Unido,Canadá, Países Bajos, Nueva Zelanda y Australia, así como once en Estados Unidos y fue escrita principalmente por Paul McCartney y acreditada al dúo Lennon/McCartney, sobre el tema de una modesta mujer trabajadora y descrita como una oda a la soledad y a la sociedad británica de posguerra.

Lo interesante es que su autor declaró que «El patio de la iglesia St. Peter era un lugar que John y yo frecuentábamos regularmente, es posible que haya visto la tumba con el nombre y quizás inconscientemente lo haya recordado o relacionado; quizás mi memoria se clavó particularmente en ese recuerdo, o en el nombre, Eleanor. Pero el nombre no me resultaba suficiente, quería un apellido poco común, y recuerdo un día, caminando por la ciudad de Bristol, divisé una tienda con el nombre Rigby, y pensé ‘eso es, ya lo tengo’.»

Sin embargo, John Lennon y Paul McCartney se conocieron en 1957, durante una fiesta en la iglesia de San Pedro de Wolton, un barrio de Liverpool, su ciudad natal, al noreste de Inglaterra y a pocos metros del lugar, en el cementerio, y varios metros bajo tierra, yacía la trabajadora doméstica Eleanor Rigby, muerta en 1939 a los 44 años.

Escuchando esta canción el pasado fin de semana e intentando conocer un poco más de lo que motiva esta obra musical, me atrapó la historia de una mujer trabajadora que, como millones de mujeres mexicanas del ayer, de hoy y seguramente de las siguientes generaciones, fueron, son y serán respetables en su diario esfuerzo. Mujeres que, como la Eleonor de la posguerra, las mexicanas pospandemia hoy más que nunca requieren de respeto absoluto a su desempeño en nuestra sociedad.

Los periodos posteriores a una guerra y a una pandemia, requiere de todos como única posibilidad para salir adelante, superando los retos personales, familiares, laborales, comunitarios, regionales, nacionales y aún los internacionales, porque las agendas en el mundo se han ido armonizando, porque nadie sale adelante solo ni como persona, ni como empresa y menos como gobierno.

México como país enfrenta las consecuencias de aislarse, de resistirse a aplicar fórmulas de éxito en tiempos de dificultades económicas consecuencias de estos pandémicos tiempos y tal vez al inicio del ejercicio de la actual administración federal su planteamiento, pudo tener una base lógica y algún respaldo financiero, en el sentido de que una administración eficiente, con la erradicación practicas corruptas, fortalecimiento del ingreso de los sectores populares y marginales, así como estímulos fiscales a la planta productiva y servicios, podrían haber sido un excelente referente para darle vigencia al Estado de Derecho, dando un salto en la tan anhelada justicia social. Pero…

Pero que tenemos a la mitad del ejercicio de este gobierno federal, una nación todavía sumida en plena crisis de salud, ineficiencia administrativa por todos lados, pruebas irrefutables de corrupción cubiertas con el manto de la impunidad de amigos, parientes e incondicionales del presidente, exceso en la discrecionalidad de beneficiarios de programas sociales con un sobre costo inaguantable para cualquier presupuesto, nulos apoyos a la inversión privada y generadores de empleo, además por si fuera poco, control presidencial absoluto sobre los poderes legislativo que no cambian ni una coma de las iniciativas que les envía el Ejecutivo y ni qué decir del judicial que voltea a otro tratándose de violaciones constitucionales.

Por cierto, en estos también tiempos electorales vemos a múltiples candidatos que su principal propuesta es bajar el IVA hasta el 8 por ciento dicen, como si fuera una fórmula mágica cuando no tienen en absoluto, ninguna base de sustento para hacerlo posible sin voluntad del presidente que perdería el financiamiento de enormes transferencias sociales en apoyos individuales de su base electoral. Ni como creerles y reitero no es solo bajar el IVA para incentivar la expansión productiva del sector empresarial, ya que se necesitan un clima favorable que el presidente crispa mañana a mañana, finanzas públicas sanas que cada día se advierten más difíciles de lograr al incrementar su gasto social sin alentar una justa y equilibrada recaudación fiscal, solo por mencionar algunos rubros.

La única posibilidad de mejorar sería que al fin el presidente entendiera que este país no lo poblamos buenos que están de acuerdo con él y malos que todavía nos damos el lujo de diferir.

Ojalá que no nos quedemos en el recuerdo de una buena canción, que a la letra dice:

Eleanor Rigby

murió en la iglesia

y fue enterrada junto con su nombre

Nadie asistió

El padre Mc Kenzie sacude la tierra de sus manos

mientras se aleja de la tumba

Nadie fue bendecido

Para rematar un coro:

Toda la gente solitaria

¿De dónde viene?

Toda la gente solitaria

¿A dónde pertenece?

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