Todavía hay esperanza

“Mi esperanza es no perder la esperanza”

Por Ángel Ozuna

Un solo hombre está tratando de acabar con México a como de lugar, un solo hombre salió valientemente a detenerlo, el juez Juan Pablo Gómez Fierro. Somos 130 millones de ciudadanos, y solo ese juez lo paro en seco.

El licenciado Gómez Fierro acaba de sentar un precedente inédito: con la suspensión definitiva de una reforma de ley desquiciada logro frenar a un hombre que se cree omnipotente. No es posible que en un país que se precie de ser democrático sucedan este tipo de aberraciones; sin embargo, no podemos echar las campanas al vuelo, falta ver la impugnación que seguramente va a seguir a dicha suspensión, ya que es fácil suponer que el presidente va a apelar a la influencia que tiene en la Suprema Corte de Justicia de la Nación por medio de su club de admiradores, es más, el mismo presidente nos amenazó públicamente que si no se hacía lo que él deseaba, iba a cambiar la constitución, así de tirano se siente, eso está por verse.

Por lo pronto, el rechinadero de dientes se escuchó por todo el palacio nacional. El señor ya daba por sentado que su reforma iba a ser votada por mero trámite, como así fue, pero de inmediato se topó con la pared de ecuanimidad, honradez y valentía del juez Gómez Fierro.

Esto representa un golpe tan rotundo a las intenciones dictatoriales de YSQ, que no tiene comparación con nada, falta ver si vamos a soportar los retortijones de furia con los que seguramente se le vendrán encima al licenciado Gómez Fierro, pero si él los aguanta a pie firme, se sentará un precedente histórico. Cuenta, sin necesidad de mencionarlo, con el apoyo de una nación cansada de soportar berrinches y caprichos de un solo individuo que se cree capaz de acabar con México.

Ahora, el presidente va contra las grandes empresas mexicanas como Bimbo y Femsa, acusándolas de que no pagan lo suficiente a la CFE. En esta acusación existe dolo o ignorancia o una combinación de ambas, porque los dos conglomerados industriales le han demostrado que sus plantas funcionan mayoritariamente utilizando medios de energía renovables. Por otro lado, y esto es una costumbre de Obrador, acusa sin probar nada, sin aportar un solo elemento acusatorio, simplemente su palabra. Ahora se va a ir en contra de los dueños de esas empresas.

Durante la II Guerra Mundial, Hitler decidió abrir varios frentes de guerra, no pudo con ninguno, en todos le fue como en feria. Igual le está pasando (toda proporción guardada) a nuestro presidente, porque el parecer que anda permanentemente en campaña y se pelea con tirios y con troyanos, con aztecas y con chichimecas, les tira mandarriazos y cree que va a poder con todos. Nadie se atreve a decirle que está tratando de luchar contra el enemigo equivocado. Para Obrador, México y los mexicanos que no le rendimos pleitesía somos sus enemigos y tiene que acabar con ambos. Vuelvo a reiterar mi duda de siempre: ¿Obrador será mexicano?

¿Nos sobra el dinero o nos falta a quien dárselo?

Esa pregunta me viene a cuento por la curiosa inclinación de Obrador a regalar lo que no es de él. Recién acaba de mandar desaparecer más de 100 fideicomisos sin dar ninguna explicación, solo porque al señor se le ocurrió para luego enterarnos de que le acaba de autorizar la formación de un nuevo fideicomiso a su gran amigo Epigmenio Ibarra, regalándole más de 150 millones de pesos para un proyecto en las tinieblas, y, agárrese, a través del Banco para el comercio exterior, ¿Qué tiene que ver una cosa con la otra? Hasta ahorita, nada, solo una ayuda para sus cuates. No quiero ni imaginarme cuánto les ha de regalar a sus hijos, en fin que dinero hay a pasto.

Este último fin de semana el presidente nos dio a conocer que de sus pistolas acaba de autorizar se baje la edad para recibir la ayuda gubernamental de 68 a 65 años. ¡Gracias oh gran tlatoani! Eso significa otro buen ramalazo de alegres votantes a los que tirándoles una limosna los va a obligar a votar por morena. Esa, entre otras más, es una de sus tantas acciones electoreras disfrazadas de regalo. Lo que ni siquiera se ha puesto a pensar Obrador es, de dónde van a salir esa buena cantidad de millones adicionales en la ya de por sí quebrada economía actual, ni el mismo inútil secretario de hacienda, a quien solo le piden y le piden y para ser francos, lo más seguro es que “ya no encuentre la puerta” con tanta dilapidación de su jefe.

Se presentan como cada año los incendios forestales en varias regiones de nuestro país. Respuesta de Obrador ante tal contingencia: “háganle como puedan” y “rásquense con sus propias uñas”. El gran incendio entre los estados de Coahuila y Nuevo León es un claro ejemplo de este abandono. A Obrador se le olvida que lo que le pase a Coahuila y Nuevo León le pasa a México. Hace algunos años, hice una propuesta: que se utilizara a la Fuerza Aérea Mexicana para combatir año con año, los incendios forestales. Esta solicitud cayó en el más completo olvido. ¿En qué me basé para hacer dicha propuesta? Número uno: la F.A.M. tiene la suficiente cantidad de personal como para dedicarlos a esa misión, tanto pilotos como personal de mantenimiento y de otras especialidades. Número dos: la F.A.M. tiene el suficiente material de vuelo que puede ser adaptado para estas misiones, tanto helicópteros como aviones; en una palabra: al país no le iba a costar más utilizar a la FAM para combatir los incendios forestales, solo el costo directo pero que en todo caso sería mucho menor del que están gastando los estados, que no la federación, en la misma misión. Al personal de pilotos se les puede fácilmente adiestrar y los aviones se adaptan rápidamente para estas misiones durante el estiaje y posteriormente se regresan a sus labores de carga normales en tiempo de lluvias o durante el resto del año.

De la asignación de recursos por parte del gobierno federal para esta y otras contingencias mejor ni hablamos porque, Obrador y su sequito, ya los dedicaron a labores electoreras con miras a los comicios de junio de este año y más allá (2024), eso sí, a sus amigos y familiares Obrador sí los consiente.

¡No todo está perdido!  Hasta el día de hoy 22 de marzo, 2021, a Obrador solo le quedan 1,277 días para acabar con México (o lo que queda de él). ¡Corre tiempo!

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