La irresponsabilidad y la desconfianza de la presidencia

Por Ángel Ozuna

Enero 29 del 2021

Decía un psiquiatra austriaco: “Hay que desconfiar de un gobierno excesivamente dadivoso, como el actual”.

Varios eventos de singular importancia jalonean estos últimos días las noticias de nuestro país. Voy a escoger dos temas al azar que me llaman la atención. Uno: las irresponsabilidades de Obrador; y dos: la desconfianza del presidente hacia el ejército mexicano.

Uno: Esa manera tan irresponsable que ha mostrado el gobierno para atender la crisis de la pandemia. Independientemente de otros vicios mostrados, la última gira presidencial rebaso todo asomo de cordura. Sabemos, porque lo vemos a diario, de las incongruencias mostradas y demostradas por el gobierno obradorista. Entre ellas se encuentran sin lugar a dudas en un acto supremo de incongruencia, el desprecio absoluto del presidente por las instrucciones que el mismo nos pide que sigamos al pie de la letra. El señor sale a sus giras importándole muy poco la sana distancia y por supuesto el uso del cubre bocas que tanto pregonan.

Un viernes por la mañana, Obrador empezó a sentir ciertos síntomas preocupantes, elevada temperatura, pérdida del olfato, etc. aun así y contra toda prudencia decide continuar con sus actividades. Aborda, como es su necia costumbre un vuelo comercial, en este caso de Aeroméxico, hacia Monterrey, al llegar a la ciudad norteña, continua con su itinerario con reuniones, juntas, inauguraciones de obras, etc. Al terminar, se trasladan por carretera hasta San Luis Potosí, un recorrido de varias horas que conlleva una pérdida de tiempo considerable (de 5 a 6 horas aproximadamente), además de la exposición por la falta de seguridad. En San Luis Potosí lo mismo: visitas totalmente inútiles a obras en proceso, reuniones sin ningún sentido, etc. El domingo se regresa a la ciudad de México en otro vuelo comercial. Lo grave de todo esto es que, desde el viernes que presentó los primeros síntomas del covid, alguien le hubiera aconsejado aislarse por lo pronto y suspender todas esas aglomeraciones a las que es tan afecto. Pero no. Obrador prefirió exponer a todos los que se acercaron a él y a los pasajeros y tripulaciones de ambos vuelos a un posible contagio sin ningún tipo de precauciones. Eso fue una muy grande irresponsabilidad de su parte. Además se lleva a viajar en plena pandemia a gran parte de su gabinete sin haber necesidad.

No hubo durante todo este tiempo una mente tranquila, honesta y valiente que le pusiera alguna objeción. Imposible. Todos son una sarta de arrastrados y serviles. Las consecuencias de esta gran tontería las vamos a ir sabiendo poco a poco mientras se detectan y se les somete a cuarentena a los involucrados.

Todo lo que esperamos de Obrador, es que muestre un poco de cordura… pero al parecer… es demasiado pedir.

Dos: Recuerdo hace tiempo, durante una entrevista con periodistas del diario La Jornada, Obrador manifestó abiertamente su animadversión hacia los militares expresando: “Sí por mí fuera, yo desaparecía al ejército”. Esto lo dijo ya siendo presidente. Posteriormente, en una incongruencia que mucho deberíamos reprocharle, les empezó a dar más y más encomiendas fuera de las propias de sus misiones constitucionales. Les ha repartido miles y miles de millones de pesos del erario nacional, los ha puesto a hacer de todo, hasta los puso a vender boletos para rifar el avión presidencial, lo que no sabemos es, ¿cuál será su malsana intención?, porque eso, no esconde nada bueno.

De repente, debido a su muy grande irresponsabilidad, Obrador se contagia del virus del covid-19, aun así, contra toda lógica salió de gira con parte de su gabinete. A su regreso a la ciudad de México, ya con los síntomas de la enfermedad y repartiendo virus a todos los que se le acercaron en lugar de dirigirse directamente al Hospital Central Militar, como era su deber, nada de eso, el señor decide recluirse en sus aposentos de palacio nacional y lo trasladan en una ambulancia. El presidente debió haber sido trasladado desde donde se encontraba en aeronaves de la Fuerza Aérea Mexicana totalmente aislado para evitar que contagiara a más personas, eso hubiera sido lo conducente, pero se impuso la “necedad bolivariana” de Obrador.

Ese fue un desaire muy grande para el ejército, directamente está diciendo que no confía en los médicos militares ni mucho menos en sus instalaciones, después de todo lo que les ha dado y otorgado sin ningún tipo de control o rendición de cuentas, con asignaciones directas y demás deshonestidades que acostumbra Obrador, todo para las fuerzas armadas, pero a la hora de confiar en ellos para sus traslados y cuidados médicos … cero, nada. Según él, va a estar mucho mejor en la soledad de sus principescos aposentos en palacio nacional. ¿Austeridad republicana? Más bien yo diría: “farsa bolivariana”. Demagogia pura y nada más. Luego sale la señora más inepta que pudo haber elegido para ese puesto a decirnos que su señor presidente esta fuertote y sanote, que es el mejor líder del mundo y otras chuladas por el estilo, ese fue el reporte médico, y de paso nos regañaron para que no estemos preguntando neciamente por la salud del contagiado, ya que el señor presidente tiene derecho a su privacidad. Sera el sereno, pero si no quieren decir su estado es que no es bueno.

La fuerza moral, las estampitas y los detentes, evidentemente no funcionaron, además, él mismo lo dijo: “si le dio covid es que es rico y fifi, además mintió y robó”. Tal vez si se come un buen mole de guajolote (de Puebla), le caiga bien. Ya como colofón y ante todo lo anterior solo nos cabe colegir: Obrador es un irresponsable y le tiene absoluta desconfianza al ejército. El filósofo griego Demócrito decía: “La sospecha es indicio de un alma baja; el que desconfía, no es digno de que nadie se fie de él”.

No le deseamos mal a nadie y ojalá se recupere, pero si él decide irse a su rancho, no voy a ser yo el que lo detenga.

A seguir cuidándose, no hay de otra.

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