La DEA, chamuscada por el general Cienfuegos

Por Olgafreda Cota

ofcota@prodigy.net.mx

Enero 26 del 2021

La orden de aprensión al general Salvador Cienfuegos Zepeda fue girada en agosto de 2019. La primera cosa importante sería que la DEA aclarara cómo recabaron el material presentado. Según muchos especialistas, el tipo de pruebas ofrecidas, no tienen validez en México. Sin embargo, es bueno aclarar que, el gobierno de Estados Unidos, no lo declaró inocente, sino que, ante las imputaciones y los cargos presentados ante la Corte de Distrito, se solicitó no se ejerciera acción penal en contra del general. Fue a petición del gobierno de México que la jueza aceptó retirar los cargos.

La Fiscalía General de la República, abrió una investigación que duro 72 días. Realmente no se trató de una investigación, aunque la llamaron así, sino de un análisis a las pruebas entregadas por la DEA. La conclusión fue que no había razones suficientes para someter al general a un proceso. Aunque esto parece ser totalmente cierto, una investigación detallada era la oportunidad de dejar esclarecida su inocencia y le habría permitido limpiar su nombre y su carrera militar, sin dejar absolutamente ninguna duda.

Todo lo relacionado con las pruebas presentadas: como las llamadas de Blackberry, los diálogos entre el H-2 y el H-9, qué si había una relación con estos narcos de tercera o bien la protección a sus actividades en Nayarit; son argumentos de los que ya todos tenemos conocimiento.

A mí, me gustaría analizar la forma en que los supuestos agentes desarmados, (quiero suponer escogidos por su alto coeficiente intelectual y debidamente entrenados), hacen su trabajo. También valdría la pena mencionar aquí, que existen un número indeterminado de agentes infiltrados, de los que casi nunca sabemos nada, pero que entran y salen de nuestro país como Pedro por su casa.

La DEA fue creada en julio de 1973, desde entonces su incursión en México ha sido continua. Desde la Iniciativa Mérida durante el gobierno de Calderón, cuando aceptamos entre otras cosas sus helicópteros artillados, incrementaron su abuso y prepotencia. ¡No habiendo sido nunca, debidamente regulados por las autoridades mexicanas!

Haciendo memoria histórica, a la que somos poco afectos los mexicanos, pero que nos puede dar idea del atrevimiento, torpeza y falta de respeto a nuestra soberanía de que somos objeto por parte de esta agencia, es lo sucedido al médico mexicano Humberto Álvarez Machain quien en 1990 fue secuestrado de su consultorio y trasladado a los Estados Unidos, sospechoso de haber torturado y participado en el asesinato del agente infiltrado Enrique Camarena, ocurrido en febrero de 1985. Nótese que para cuando secuestran a Álvarez Machain ya tenía CINCO AÑOS investigando la DEA. Las acusaciones estaban basadas en declaraciones de criminales convertidos en testigos protegidos y manipulados por sus agentes. Dos años después, un juez federal estadounidense, ordenó su liberación por no encontrarle relación con el asesinato del agente Camarena. El médico regresó a Guadalajara donde vive actualmente.

Imposible pensar que la DEA no hizo su mejor esfuerzo para encontrar culpable al doctor y no dejar sin castigo al aparentemente responsable de la tortura de Camarena. Solamente menciono este caso porque ilustra la forma en que la DEA colecciona pruebas.

La investigación relacionada con el grupo delincuencial supuestamente relacionado con el general Cienfuegos, lo inicia la DEA en 2013, ¡esta vez investigo durante SIETE AÑOS! En 2016 las intercepciones electrónicas revelaron, según los agentes de la DEA, que Cienfuegos había restringido las operaciones en Nayarit con la supuesta finalidad de proteger las operaciones de narcotráfico.

Es casi imposible de entender, cómo en noviembre de 2018, el entonces, secretario de la Defensa Nacional, fuera condecorado, por autorización del entonces presidente Trump, con la Legión de Honor en Grado de Comandante, “por su excepcional trabajo al frente de las fuerzas armadas mexicanas”. Se trata de una de las principales recompensas militares que los Estados Unidos otorgan a las fuerzas armadas norteamericanas y a las naciones aliadas. ¡Y antes de un año, es detenido y acusado!

Por cierto, Cienfuegos, no es como uno pensaría un general retirado, ya que, por mandato de ley, es asesor del actual secretario.

Son muchos los que piensan que Cienfuegos es culpable, como muchos que es inocente. Lo que sí es indudable, al menos en estos dos casos, (yo en personal pienso deben ser cientos a nivel mundial), la DEA hizo pésimamente el trabajo para el que fue diseñada. En este momento, parece que 40 elementos irán a meter las narices -perdón-, han sido designados a otras partes de Latinoamérica. Eso no quiere decir que visibles o invisibles, dejen de enviarnos a otros.

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