En tiempos de AMLO, se oculta la información

Se reserva información de contratos y obras hasta por 5 años. ¿A qué le tiene miedo la “cuatroté”? El INAI, el enemigo incomodo de AMLO

Gilberto Bonilla Rodríguez @koimetherion

Enero 12 del 2021

Como si fueran unos vulgares ladrones que se esconden después de cometer un atraco, así anda la “cuatroté” en los días recientes y es que no puede haber un comparativo más próximo luego de que, recientemente, se ha convertido en tema de interés nacional el ocultamiento deliberado de información en cuanto a ciertos temas y sobre todo, en aquello relativo a las grandes obras que la presente administración federal ejecuta actualmente.

Hablamos concretamente de la compra de vacunas contra el Covid-19, el costo-beneficio de la refinería de Dos Bocas y otros proyectos de PEMEX, los terrenos donde se han construido los cuarteles de la Guardia Nacional; pero también, la información de temas que han enarbolado vehementemente ante la supuesta lucha contra la corrupción, entre los que destacan el número real de víctimas de la violencia o el crimen organizado, las supuestas irregularidades de las estancias infantiles, las  pruebas de corrupción del Nuevo Aeropuerto Internacional de México en Texcoco entre otros.

Pareciera que la administración que encabeza Andrés Manuel tuviera algo que esconder, como si se tratase de algo ilegal, o como si les avergonzara que la ciudadanía se pudiera enterar de los arreglos ocultos que hay detrás de estos temas, o peor aún, como si se tratara de información clasificada al mero estilo de los gobiernos de los 60´s, 70´s, y 80´s; aquel “régimen” que tanto han criticado y denostado los partidarios de quienes hoy ostentan el poder.

Para muestra, un botón: la Secretaría de Salud que, al menos en el papel, es dirigida por Jorge Alcocer Varela, decidió “reservar” por 5 años, la información de los contratos con los laboratorios AstraZeneca, Pfizer-BioNTech y CanSino Biologics, mientras que la de Relaciones Exteriores decidió lo mismo en cuanto al acuerdo celebrado con Gavi Alliance para la adquisición del biológico; la pregunta es la misma: si no hay nada que esconder ¿por qué ocultar dicha información?

La misma historia para los proyectos de PEMEX, SEDENA, Guardia Nacional, entre otros, todos reservados por 5 años, ¿qué curioso, no? Toda la información sobre temas sensibles solo podrá ser consultada una vez que la presente administración termine, la pregunta sigue siendo la misma, si no hay nada que temer ¿por qué ocultar dicha información? ¿Será que tenga algo que ver con la asignación directa de contratos, es decir, sin la licitación correspondiente? Entonces ¿Dónde queda la transparencia que tanto pregona aquel que despacha en Palacio Nacional?

Y es que si algo ha prometido López Obrador desde antes de que llegara al poder, es justamente el transparentar su administración y acabar de raíz con todo lo que huela a corrupción, pero no entendemos como puede ser esto, si en los temas importantes se ha decidido mañosamente ocultar la información, pero esto no es nuevo, López Obrador ya ocultó información de sus obras, nos referimos a las obras del segundo piso de la Ciudad de México.

El INAI, el enemigo incomodo de AMLO

Otro de los temas que se han ventilado en redes sociales y medios de comunicación, es la posible desaparición de los organismos autónomos por parte de la administración federal, entre los que destacan el Instituto Nacional Electoral (INE), el Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de datos Personales (INAI), la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH), el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), el Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFETEL) y a las instituciones de educación superior a las que la ley otorgue autonomía.

Vale la pena señalar que, todos los organismos son importantes y cada uno cumple con una función específica, la cual requiere estar fuera de la estructura de gobierno, es decir, requiere de autonomía para funcionar correctamente; sin embargo, hay uno que llama particularmente la atención sobre todo en el tema de la disposición discrecional de la información, nos referimos al Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales (INAI).

Este organismo es el encargado de garantizar el cumplimiento de los derechos fundamentales: el de acceso a la información pública y el de protección de datos personales; en el primero, se refiere a garantizar que cualquier autoridad en el ámbito federal, órganos autónomos, partidos políticos, fideicomisos, fondos públicos y sindicatos o cualquier persona física, moral que reciba y ejerza recursos públicos o realice actos de autoridad, entregue la información pública que solicite cualquier ciudadano o institución.

Para el segundo, garantiza el uso adecuado de los datos personales, así como el ejercicio y tutela de los derechos de acceso, rectificación, cancelación y oposición que toda persona tiene con respecto a su información.

Dentro de las razones que alegan para llevar a la cabo la desaparición de los órganos autónomos, está la de eliminar instituciones que estén duplicando funciones con otros organismos, al menos esa es la información “oficial”; sin embargo, es obvio que a Andrés Manuel le molesta el escrutinio público -como los 6 millones de pesos que le cuesta al pueblo de México mantenerlo cada mes como inquilino de Palacio Nacinal-, la evaluación de los ciudadanos de sus actos, conductas, gastos discrecionales, obras con asignación directa, que curioso debe resultar que el máximo paladín anticorrupción primero oculte información delicada y después quiera desaparecer súbitamente aquellos organismos que le resultan incomodos y que son, basados en sus facultades, los únicos que puedan solicitarle dicha información.

El presidente debería entender y sobre todo poner en practica lo que pregona, al margen de la ley, nada; por encima de la ley, nadie; debería comprender que no está exento de ser transparente y dejar de poner trabas para el libre acceso de la información.

Más allá de un falso interés de eficientar el uso de los recursos públicos, o de impulsar esta famosa “austeridad republicana” pareciera que López, pretende gobernar en lo obscurito, a escondidas, sin ningún tipo de cuestionamiento real, sin rendirle cuentas de nada a nadie, esa es la impresión que queda al manifestar su interés por desaparecer a los órganos autónomos, sin dejar de lado ese tinte revanchista ya que en varias ocasiones ha tenido sus desencuentros con algunos de estos institutos.

Por si fuera poco, Obrador pretende “pasar” las responsabilidades del INAI a la Secretaría de la Función Pública, en este afán, según él, de reducir los costos de operación, sin embargo, bien vale la pena destacar que, la Secretaría ha limitado el acceso a 6 mil 572 expedientes, es decir, aproximadamente a 12 expedientes diarios desde hace 18 meses, y la pregunta es ¿así es como la SFP cumplirá con el precepto de proporcionarnos el derecho a la información? Parece poco menos que imposible, pero sobre todo “curioso” ¿no?

En la primera mitad del 2019, la Secretaría limitó parcial o totalmente información del SAT, la Policía Federal, la Fiscalía General de la Republica, Banobras y de la SCT, entre otras; de por sí la dependencia ya era calificada como poco ágil en dar respuesta a las solicitudes, se presume que al cargarse del trabajo del INAI, podría ser totalmente inoperante, sin embargo, al parecer esto no le quita el sueño a Andrés Manuel.

Es así como nuevamente, esta mal llamada cuarta transformación entra, o mejor dicho se hunde en el ojo del huracán, el mismo en el que ingresó prácticamente desde que inició y que con el paso del tiempo se la ha pasado dando tumbos, al pelearse con diversos sectores de profesionistas, al esconder información en la que se han basado para suspender, por ejemplo las estancias infantiles, de lo cual poco se sabe, o de los contratos de obras como el aeropuerto de Santa Lucia, la refinería de Dos Bocas o el famoso tren Maya; al proponer la desaparición de instituciones o programas que realmente beneficiaban a la población.

La pregunta es, ¿hasta cuándo se dará cuenta el presidente que “barriendo debajo de la alfombra” no es como se combate la corrupción? ¿Hasta cuándo se dará cuenta que desapareciendo organismos no se le abona al manejo sano de las finanzas? Hasta ahorita, todo apunta a que busca fortalecer los programas clientelares que solo son beneficio de relumbrón, a que busca hacer lo que su capricho le indique sin que nadie le cuestione, es un hecho que la gente se está dando cuenta de lo que está haciendo y que obviamente no están satisfechos con las acciones del presidente, ¿acaso llegará el momento en que todos estos factores se conjuguen y hagan explosión como una gran olla de presión? solo resta decir, al tiempo…

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