Pavimentando el camino hacia la dictadura

“En los países demócratas casi siempre las transformaciones de cuarta son obra de demagogos”.

Por Ángel Ozuna

Enero 11 del 2021

En cualquier lugar del mundo, a un presidente se le designa, y se le paga para que administre un país, no para que acabe con él. Es muy amplia la gama de definiciones de dictadura, lo voy a dejar en lo siguiente: “Es un régimen político en el que una sola persona gobierna con poder total sin someterse a ningún tipo de limitaciones, con la facultad de promulgar y cambiar leyes a su voluntad”. Si se les hace algo familiar o les suena conocido es porque los ejemplos abundan.

Una dictadura tiene ciertas características comunes, las más notables serían las siguientes:

-Ausencia de separación de poderes. -Concentración de poder en una sola persona o elite. -Arbitrariedad absoluta. -No existe el estado de derecho. -Se manipulan las elecciones. -Control y censura de los medios de comunicación. -Ilegalización de partidos políticos. -Represión. -Querer perpetuarse en la silla del poder y disolución de instituciones.

¿Se les hace conocido todo lo anterior? Usted dígame cuál nos falta para completar el cuadro de algunos países allende el rio Bravo.

De los últimos acontecimientos en la capital de Estados Unidos (ellos se empecinan en llamar indebidamente “América” a su país), no les voy a repetir los hechos por otro lado bien conocidos y bastante bien cubiertos por la prensa, solo me gustaría compartir con ustedes, algunos aspectos que a mí me parece que valen la pena comentar:

Al parecer estos movimientos fueron planeados con bastante anticipación, promovidos por el presidente Trump utilizando lo que para un presidente de un país latinoamericano son las “benditas redes sociales”, mismas que por la gravedad de los mensajes, ya que fueron un llamado a la insurrección, decidieron cancelar las cuentas particulares del señor Trump, no así la cuenta oficial del presidente de los Estados Unidos.

Todos los manifestantes eran predominantemente de raza blanca, con algunos de raíces latinas.

Muchos de ellos ni siquiera se pusieron a pensar que iban a quebrantar la ley y se van a llevar una sorpresa cuando empiecen las averiguaciones, quedaron grabados.

El cuerpo policiaco encargado de la protección de esos recintos fue tomado por sorpresa y rebasado por la turbamulta. En un acto de honestidad y congruencia, al otro día el encargado de la vigilancia presento su renuncia.

Quedo demostrada la capacidad de reacción y recuperación de las instituciones norteamericanas. En cuestión de horas ya estaban trabajando con normalidad.

Fue perverso el video que el propio hijo del presidente hizo circular, en donde se observan varios miembros de la familia Trump en una especie de tienda de campaña puesta exprofeso, celebrando con gritos y canciones la toma de los recintos legislativos, como si se tratase de una gran victoria.

El presidente Trump primero azuza a sus seguidores a la violencia y al otro día se arrepiente y sale pidiendo puerilmente calma y cordura. Demasiado tarde, el daño es irreversible.

El vicepresidente Mike Pence en un gesto de congruencia y honradez moral que mucho lo enaltece, se negó a cumplir una orden de Trump de anular todo el procedimiento contestándole que él no tenía la autoridad necesaria para suspender la declaratoria de la victoria de Joe Biden.  Eso no le gusto a Trump.

Al día siguiente de estos hechos un buen número de colaboradores y miembros del gabinete presidencial presentaron su renuncia por no estar de acuerdo con la intentona de auto golpe de estado de su jefe. Un poquito demasiado tarde. Nanci Pelosi solicita la renuncia del presidente Trump por fomentar e incitar a la insurrección y pide que se aplique la enmienda 25 de la constitución de los Estados Unidos.

Todavía nos falta ver el desenlace de este sainete, cuyos resultados fueron: 4 personas muertas, infinidad de heridos y también infinidad de detenidos con algunos daños materiales sin importancia.

La mayoría de los jefes de estado de todo el mundo coincidieron en reprobar los actos vandálicos, incluyendo al Papa,  con excepción de un presidente de un país latinoamericano al norte del rio Suchiate, quien se aventó la mafufada de criticar, no la violencia desatada, ni las muertes, sino la cancelación de las cuentas de internet del presidente alegando que se estaba cometiendo un agravio contra el derecho a la información expresando textualmente: “no me gusta que a nadie le quiten el derecho de transmitir un mensaje. No estoy de acuerdo con eso. Es un asunto de estado”. Un periodista de su mismo país le hizo la observación a este mandatario de que se trata de compañías privadas y que ellos ponían las reglas y los que utilizan esos servicios están de acuerdo en sujetarse a ellas. Por otro lado en la mayoría de las constituciones de todos los países está plasmada esta libertad con sus respectivas limitantes las cuales, aunque no le parezca a aquel mandatario latinoamericano, no se deben transgredir a menos de que se quiera actuar dictatorialmente.

Ese país latinoamericano que se encuentra entre dos ríos y dos mares lleva algún tiempo pavimentando su propio acceso a una dictadura, algunos observando desde lejos, no lo queremos creer, otros ya lo están viendo como un peligro inminente y algunos más ya están sintiendo sus efectos devastadores en la economía de su país, pero más que nada el impacto de tanta ineptitud se siente en sus bolsillos y en eso muy pocos se equivocan.

En estos últimos días la democracia en los Estados Unidos se sacudió violentamente, algunos jefes de estado van a temblar en la soledad de sus despachos.

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