Micrópolis / Los engañados

Noviembre 04 del 2020

Casi cinco días después de las elecciones presidenciales de julio del 2018, pasó un fenómeno político sui generis. Sin embargo, muy común cuando se trata de unirse a los vencedores. Muchos de los que emigraron de los partidos Revolucionario Institucional, de Acción Nacional como de la Revolución Democrática hacia el partido ganador, decidieron hacer “migas” con los triunfadores, a tal grado que hasta fila hacían para ser beneficiarios de los cargos administrativos, sobre todo, en las dependencias federales, porque hubo muchísimas promesas de que “ganando las elecciones, tendrían un cargo en la función pública”. Pero no sucedió así. Y desde ese entonces, andan desbalagados todos aquellos que sintieron en esa promesa, un trabajo seguro, el prometido.

Así, hubo varios políticos. Uno de ellos, tenía asegurada -según le habían dicho-, la posición de secretario general del Ayuntamiento de La Paz. Otro, le ofrecieron la delegación estatal del ISSSTE (sin ser médico ni profesionista), unos más, que ocuparían las titularidades de las delegaciones federales. Han esperado casi dos años, y ninguno de los que se dijeron afortunados por el triunfo electoral de Morena, sin ser morenistas, tienen empleo federal.

En todo ese lapso, los que se quedaron sin empleo federal, han estado realizando un trabajo de tierra, tratando de ganar, para las próximas elecciones, estar en esa famosa tómbola de las nominaciones, para ser candidato a un cargo de elección popular en los comicios del 2021.

Uno de esos políticos, es Omar Zavala Agúndez, quien a inicios del 2018, renunció al Partido Revolucionario Institucional porque no le concedieron la oportunidad de disputar por el tricolor, a pesar de estar trabajándola, la candidatura a la alcaldía de La Paz. Esa vez recuerdo que salió de las anteriores oficinas que tenía el partido por la calle Juárez y Melitón Albañez, y se apersonó al café Mint donde degustaba un aromático expreso, para infórmame, muy enojado, fúrico, que renunciaba al PRI después de varios años de militancia, y que ni siquiera le escucharon su propuesta ni su proyecto “ganador”.

Total, que por momentos se vio cobijado y hasta recomendado para acompañar al alcalde de La Paz, Rubén Muñoz Álvarez, como Secretario General del Ayuntamiento. Faltaban escasos días para que el edil asumiera el cargo, y finalmente, le dicen que es el suplente, quién ocuparía el Cargo, y así, llegó Alejandro Mota Trasviña, hombre de las confianzas del presidente municipal. ¿Por qué le negaron tal encargo a Omar Zavala? La respuesta más lógica, es la falta de confianza, y porque pertenecía a otra cuadra política que no era la de Rubén.

En esa actividad política sin cargo alguno, Omar Zavala, fue haciendo méritos con el profesor Víctor Castro para que, llegado el momento, ser el candidato por fin, a la alcaldía de La Paz. Se esforzó en un trabajo al interior de Morena, realizó constantes recorridos por el municipio convenciendo a morenistas como a simpatizantes de otro partido. Pero en lo que no contaba, es que las preferencias del profesor Víctor Castro eran otras. Y Omar Zavala, recientemente, volvió a sentir ese rechazo para ser el aspirante de Morena a la alcaldía de La Paz.

Como dicen en mi rancho, nadie sabe para quién trabaja. Lo digo, porque en estos casi dos años, estuvo sumándole gente al proyecto de Morena, ya hasta hablaba como morenista recalcitrante, y pues resulta que le vuelven a rechazar su proyecto político.

Recién nos enteramos, que Omar Zavala se dio cuenta de que no será el ungido por Morena a la alcaldía de La Paz. Ya mostró, otra vez su ira por esa resolución política, y ahora, anda buscando cobijo en otros partidos políticos. Así como este claro ejemplo, hay varios políticos que renunciaron a sus antiguos partidos PRI, PAN, PRD, se refugiaron en Morena, han hecho trabajo político, con la promesa de ser candidatos a algún cargo de elección popular, pero deberían verse en ese espejo de Omar Zavala. Y sí no lo creen, solo pregúntenle.

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