La farsa continua

Por Ángel Ozuna

“Una triste tormenta te está azotando sin descansar, pero el sol de tus hijos pronto la calma te hará alcanzar…cuando Salí de Cuba… (Luis Aguilé).

Cualquier parecido de la letra de esa canción con el momento actual en México es solo producto de mi imaginación

Cómo creerle a un hombre que por la mañana dice que si se juntan 100,000 mexicanos para pedirle su renuncia, él se va a su rancho. Al otro día se reúnen no 100,000 sino 185,000 encolerizados ciudadanos y el señor no cumple su palabra diciendo cínicamente: “ni aunque se junten millones no me voy a ir”. ¿Cómo le podríamos llamar a eso? ¿Mentira?, ¿soberbia?, ¿autoritarismo? Todo lo anterior, sí señor, eso es un dictador. (Y nos quedamos cortos).

A los empresarios los llena de oprobios, de ladrones y hambreadores del pueblo no los baja, pero en la noche el señor los invita a palacio nacional a cenar tamales, a costa nuestra por supuesto, y les pasa la charola para una coperacha, hasta eso les puso un límite: no menos de un millón por favor. Y allá van como mansos corderos.

Un presidente que ante su incapacidad intelectual organiza una rifa para deshacerse del avión presidencial. Se le dijo hasta el cansancio que ese avión no se puede vender mucho menos rifarlo, pero no, sus lacayos, que son legiones, le aplauden. Pero siempre no, no se va a rifar el avión, se van a entregar premios en efectivo. Alguien le pregunto por ahí: ¿de dónde va a salir ese dinero de la rifa? …pues de la venta de boletos, ¿y si no se venden?, como sucedió, de inmediato salió al quite el señor Romo para entregarle un cheque por 2,000 millones de pesos provenientes de lo devuelto al pueblo… En un kafkiano salto triple mortal con palmada al centro, Obrador ordenó se compraran ellos mismos los boletos, con cargo al erario, por supuesto. Se hizo un enredo tal sin pies ni cabeza que terminó en septiembre con una rifa organizada ilegalmente por la lotería nacional, nadie supo quién se los sacó, nadie sabe a dónde fueron a parar, se esfumaron esos millones. Pero el avión ahí sigue en el hangar de la Fuerza Aérea Mexicana en donde seguirá hasta que se venda como chatarra. El único adjetivo que encuentro para todo este vacilón es: la incapacidad del gobierno para resolver un problema simple. Un verdadero fiasco.

A Obrador le pagamos para que administre un país, no para que acabe con él.

Es tal la demencia de este gobierno, que Obrador anda buscando dinero hasta por debajo de las piedras, ya se le acabó, pero neciamente quiere seguir regalándoles dinero a los pobres y dilapidándolo en sus tres locas fantasías. A él no le preocupa quién se lo va a dar, solo a quién se lo va a regalar para comprar votos. El peligro es que al no encontrar de dónde sacar más, va a ordenar echar a volar la maquinita de hacer billetes. Este tipo es un fracaso absoluto, pero además es muy peligroso.

El señor ya se adueñó de la silla presidencial y no la va a soltar, ya nos lo dijo: “aunque se junten millones”.

Contra toda ley, ya tiene en sus manos los tres poderes sin ninguna limitante. (Es toda una cohorte de lacayos).

Viola flagrantemente la constitución y nadie le dice nada.

Todo lo que se le ocurre en la mañana, al otro día ya está aprobado por el congreso milagrosamente.

A la prensa la está callando poco a poco. Se la pasa recitándonos la cantaleta de: “Todos los que me atacan son unos reaccionarios, hipócritas y envidiosos. El Reforma es un “pasquín inmundo”. Con actos arbitrarios manda a sus esbirros a que amenacen a los medios y a los periodistas, muchos de ellos han emigrado a otros países.

Obrador organiza una rifa y él mismo se compra todos los boletos: ¿Quién se sacó el premio? (Esa ni Cantinflas se la sabía).

Mientras tanto, su familia hace lo que quieren, sus hermanos se están enriqueciendo a manos llenas, sus hijos no cantan tan mal las rancheras, ya son empresarios neoliberales y neo porfiristas; su cuñada, sus nueras roban cuanto pueden, cuando se le señala un abuso de parte de ellos, hace como que no oye ni sabe nada. Él mismo lo dice y lo repite: él no tiene hermanos ni familia, ni padre, ni abuela ni madre.

Observen cómo le hizo con los fideicomisos para sacar más lana: les ordenó a sus lacayos en el congreso que los eliminaran a todos, a hachazos, ese es el método favorito de él. Eso sí, ya una vez cumplido su capricho, los van a investigar (a los fideicomisos) y hacerles una auditoría para demostrar que eran todos un nido de ratas y corrupción. Él saca sus estampitas y se pone a perseguir palomas. Primero se brinca la ley y después la modifica a su antojo.

En este gobierno no hay paroxismos, cuando parece que va a alcanzar uno, Obrador siempre se supera a sí mismo en sus necedades: ¿alguien se acuerda de la guardia nacional? ¿De aquella entidad que iba a acabar con el crimen y la violencia en cuestión de días, que iba a tener mandos civiles e integrantes civiles también?… Pues no. Ni han acabado con el crimen organizado ni con la violencia, ni tienen mandos civiles. La mayoría, por no decir todos sus integrantes son de procedencia militar. Se gastaron carretadas de dinero para hacerla mal funcionar pero ahora nos sale Obrador con la brillante idea de que la guardia nacional la quiere integrar al ejército. Al rato nos va a salir con que quiere convertir a Santa Lucía en un parque bolivariano. Ni los jumentos son capaces de hacer esas barbaridades.

Hace algunos años, allá por El Limón de los Peraza, el de la banda sinaloense, había un ranchero que tenía unos burros. Un día se fueron ramoneando en el monte y cuando el ranchero y su hijo salieron a buscarlos le dice su hijo: “allá están apa”, el taimado ranchero contesta: “si no son, parecen”.

Obrador a los narcos no los quiere molestar, les manda a los soldados pero con órdenes de no perturbarlos, llevan armas, pero son de adorno. Cuando atraparon al hijo de uno de los principales cabecillas, Obrador mismo dijo que él había dado la orden de que lo soltaran.

El presidente durante una gira dejó todo lo que estaba haciendo para ir a saludar y besar a la mama de conocido narcotraficante. Después comió con ellos y platicó con sus representantes (de los narcos).

Vergonzosamente, durante una de sus aburridas peroratas se refirió a uno de esos jefes como “el chapo” pero a renglón seguido se corrigió él mismo y le pidió disculpas al personaje en cuestión por decirle “chapo” y luego monta en cólera cuando el Financial Times lo tacha de “autoritario”.

Los delincuentes atacan, roban, asaltan, secuestran y el presidente ni se acalambra, a él le interesan otros temas. Las masacres lo hacen reír diabólicamente al referirse a ellas, dijo que ya no iba a haber más masacres, al otro día hubo 14 acribillados, él se sigue riendo.

Si no son, parecen.

El ejército y la armada andan en todo, menos en lo que deben. El mismo Obrador en una entrevista al periódico La Jornada confesó que si por él fuera, desaparecería al ejército. ¿Entonces por qué ese empoderamiento a diestra y siniestra? ¿Cuál es su plan, por qué tanto dinero a los militares?  Dice una cosa y hace otra muy distinta, ese es su sello personal.

Hay  un asunto que para mí no me pasa desapercibido: Obrador utiliza al ejército para todo porque ya los tiene ahí, ya están en la nómina, no le cuestan más, solo les ordena y el secretario sale volando a cumplir las órdenes sin refunfuñar por más estrafalarias que estas sean, mi general no es capaz de cuestionar absolutamente nada aunque esto implique un menoscabo y una degradación de la dignidad castrense, así sean ordenes abyectas mi general sale corriendo a cumplirlas llevándose de por medio a todos sus subordinados.

“Por el honor de México”, el lema del Colegio Militar, hace algunos años fue pisoteado por Victoriano Huerta y algunos otros generales, jefes y oficiales que lo secundaron en su asonada. Ahora de nuevo el ejército sale zarandeado con el caso Cienfuegos. Este es un asunto en el que todos perdemos, pierde el país, pierde el ejército y pierde Obrador. Estados Unidos, representado en este caso por la DEA, menospreciando toda elemental diplomacia y sus canales adecuados, se brinca las trancas y detiene en su territorio al ex secretario de la defensa nacional general Cienfuegos. El acusado ¿cometió crímenes en los Estados Unidos? Si el interfecto cometió actos ilegales en México ¿Qué tiene que ver la DEA en este embrollo? Lo que alcanzamos a coludir es que nuestros vecinos dicen: “en México, el general Cienfuegos nunca va a ser acusado de nada y no tiene juicios ni procesos pendientes con la justicia mexicana, si lo dejamos libre es capaz que Obrador le pone una medalla y lo nombra su asesor”, irónicamente como ellos lo hicieron. El general Cienfuegos es inocente hasta que en un juicio se le demuestre lo contrario, lo que si no entiendo es  lo de la extra territorialidad norteamericana y ya sabemos que ni por equivocación lo van a dejar que salga bajo fianza. Es incomprensible la falta de dignidad mostrada por nuestro gobierno ante esa arremetida. México debe protestar enérgicamente y reclamar esos procedimientos.

La fuerza aérea y la armada hacen lo que buenamente pueden con lo que les dan, igual el ejército. Tomemos al azar la construcción del nuevo aeropuerto: todos sabemos que el ejército no tiene la capacidad para una obra de esa envergadura, todo lo están haciendo contratistas civiles administrados eso si por un general. Esperemos que no nos entregue cuentas raras y al final nos diga: no alcanzó. Del “costalazo” del general Cienfuegos las fuerzas armadas no se van a recuperar. Falta ver qué otras implicaciones nos cuentan más adelante porque ese es un rollo muy largo que a lo mejor llega hasta palacio nacional, si es que nos informan.

Mientras aquí en México se requieren recursos para hospitales, medicinas, insumos, etc. Obrador y Ebrard se dedican a regalarles varios millones de dólares a países centroamericanos, como si nos sobrara el dinero. ¿Por qué le permite el congreso de la unión esa insensatez? ¿Qué este hombre no tiene freno o qué?

Obrador se está viendo más necio que el capitán Edward John Smith del Titanic, quien a pesar de las advertencias ordenó “full speed ahead” todo el acelerador para hacer menos tiempo, ya vimos el desenlace. Este gobierno va como caballo desbocado sin medir las consecuencias, desgraciadamente esas las vamos a pagar usted y yo, Obrador se va a ir a su rancho tranquilamente a gastarse sus millones con su familia, eso sí, con austeridad bolivariana. Ya lo estoy viendo.

P.D. En el Titanic iban 3547 personas a bordo y cuando menos contaban con 20 botes salvavidas para 1,178 pasajeros. Trágico, pero cuando menos esos se salvaron.  Nosotros aquí no tenemos ni un bote salvavidas, es más ni chalecos flotadores tenemos, así que como los cubanos… ¡a nadar!

Les recomiendo la lectura del libro: “El pasado, presente y futuro de México” de Ricardo Anaya.

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