El gato y el búho

Refrán: Primero son mis dientes que mis parienes.

Autor: Oliver Delaya Ortiz Pérez.

Había una vez un gato llamado Saga, vivía en un bosque peligroso rodeado de muchos depredadores, pero también muchos ratones para comer. En el mismo bosque vivía su tío lejano, el señor búho Delay, los dos cazaban juntos pero había un problema, pues Saga era egoísta y envidioso.

El gato Saga tenía la ventaja, siempre comía  primero y no compartía a pesar de que ya estaba lleno y no daba oportunidad de que su tío cazara, siempre buscaba su ventaja, y cuando su tío cazaba algo él decía enojado:

 — ¡Yo lo alcance primero! Es mío.

Su tío el búho triste le decía:

— ¡Pero yo lo mire primero! Déjame aunque sea comer un poco, es que tengo mucha hambre—  Saga aceptaba y se enojaba porque era envidioso y siempre quería ser él.

  Un día el señor Delay le dijo al Saga : 

—Déjame comer hoy primero, tengo demasiada hambre, tengo dos sin comer—,  pero él seguía comiendo primero,  ésto hizo que poco a poco engordara haciéndose más lento, aún así no dejaba comer a su tío primero.

 Hasta que un día salió un coyote  buscando  alimento,  vio al gato Saga gordo y jugoso  y comenzó a perseguirlo, al darse cuenta, Saga trato de huir, era tan pesado que apenas y podía correr y desesperado gritaba

— ¡auxilio, auxilio! Ayúdenme que me quieren comer—

Todos miraban la angustia del gato, escuchaban sus gritos, pero nadie se atrevía a ayudarlo, ni siquiera su mejor amigo, tenían miedo a ser cazados también, el gato Saga triste al ver que nadie acudía a su auxilio, con gran resignación aceptó su final.

Cuando de repente, entre las ramas estaba su tío el búho Delay que al ver a su pobre sobrino no dudo en ayudar, y voló rápido hacia el coyote y con sus enorme garras se poso sobre él, buen susto le dio que al coyote, quien lastimado renunció a la persecución.

El gato sorprendido al ver que el único que le ayudó fue su tío, aquel que tan mal había tratado, con gran vergüenza y congoja reconoció que toda su vida había sido egoísta y envidioso, sin dudarlo le  pidió perdón y le prometió que jamás seria egoísta. El tío búho sonrió y acepto sus disculpas y desde entonces son los mejores amigos, por su parte Saga ayuda a su tío a cazar y le comparte de su comida, de está manera, Saga y Delay fueron más unidos que nunca.

Moraleja: No hay que ser tan egoistas, porque a veces podemos necesitar más de una persona que envidiamos que esperar de una persona que apreciamos.

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