Educalia

(primera parte)

Por Francisco Javier Lino Briones

Con el acuerdo 02/03/20 del Diario Oficial de la Federación se suspendieron las clases de manera oficial en todos los niveles del 23 de marzo al 17 de abril, desde Preescolar hasta los niveles Medio Superior y Superior, esto debido a que en diciembre de 2019 en la ciudad de Wuhan en China inició un brote de neumonía causado por un virus denominado Covid-19 y considerando su clasificación como pandemia por la Organización Mundial de la Salud (11 de marzo), se implementaron medidas preventivas para evitar la propagación de la misma en nuestro país, en el estado y en nuestra localidad, entre ellas, ésta, la de suspender clase.

Inicialmente ese era el periodo para la suspensión pues se albergaba la esperanza de que el tiempo fuera suficiente para no favorecer la curva epidemiológica. Sin embargo, estamos casi por terminar el mes de octubre y aún no se normalizan las actividades, incluso, se habla en este momento de una reinfección; es decir, que una segunda ola está en puerta, lo que nos lleva a concluir que el periodo indudablemente se va a alargar.

Ahora bien, para fines de construir el presente escrito es necesario recordar que, desde el mismo mes de marzo, el Subsecretario de Protección y Prevención a la Salud Hugo López Gatell dio a conocer las actividades que se verían afectadas en cuanto a su mecanismo de acción, definiéndolas en esenciales y no esenciales, considerando en las primeras a las altamente necesarias para el funcionamiento óptimo del país, dividiéndolas en cinco grupos:

  1. Salud, todas aquellas labores de la rama médica, paramédica, administrativa y de apoyo para la salud; y actividades para abastecer al servicio mismo;
  2. Seguridad, relacionadas con la seguridad pública, protección ciudadana, defensa de la integridad, impartición de justicia y actividades legislativas, tanto a nivel estatal como federal;
  3. Economía, refiriéndose a la industria alimenticia, gasolinera, bancaria, agropecuaria, servicios de seguridad, servicios de emergencia, bancarios, funerarios y de transporte tanto de carga como de pasajeros;
  4. Programas sociales, considerados para beneficio de los grupos vulnerables, e
  5. Infraestructura crítica, refiriéndose principalmente a la conservación y mantenimiento de la infraestructura básica para la producción y distribución de servicios de agua, luz, drenaje, saneamiento y gas.

Las demás actividades, son consideradas no esenciales y en la misma intervención el Subsecretario definió su ámbito de acción “Los servicios no esenciales del sector público y privado deberán adoptar modalidades de teletrabajo, trabajo a distancia o análogos, sin que las actividades de sus trabajadores impliquen acto de presencia”.

De tal forma que nuestro punto de interés, sin que los demás aspectos dejen de interesarnos, desde la publicación en el Diario Oficial de la Federación del 30 de marzo del presente año, dejó muy en claro que por sus características, la educación y todo lo referente a (de donde formó el constructor de la palabra Educalia), en todos sus niveles, ramas y/o servicios quedaron ubicadas en las actividades no esenciales.

Recapitulemos que desde marzo, hemos acuñado el término “nuestra nueva normalidad” pues todo ha cambiado, y ese todo involucra también los procesos de enseñanza-aprendizaje, por lo que es necesaria la indagatoria para sacar a la luz los cambios que ha traído esta nueva realidad en el proceso mencionado pues en la charla virtual con el cuerpo docente se dejan oír términos que ya nos resultan familiares como violencia, exclusión, marginación, desinterés, deterioro; es decir, términos que nos indican que aún tenemos el fantasma de la colonización, del sometimiento, de la opresión y de la alienación.

En todo proceso hay hegemonías y estas se están remarcando mucho, pues como proceso no se ha dado de manera natural, recordemos las luchas libradas durante nuestra primera intervención en clases virtuales, cuando muy pocos docentes tenían experiencia en el manejo de plataformas, o en su caso, muchos estudiantes no tenían ni siquiera equipo para tomar sus clases o enviar tareas.

Por ello, si hay hegemonías, identifiquémoslas, como parte de nuestro actuar docente para proponer alternativas educativas y sociales que emerjan desde los intereses de los mismos involucrados como lo menciona el doctor Marco Raúl Mejía (la Educación Popular del siglo XXI, una resistencia popular desde el Sur y desde abajo, mayo de 2015).

Esta es la primera parte de este trabajo y el título de la misma nos da la idea de lo que pretende.

El término numeralia significa lo pertinente a los números; marginalia, lo pertinente a los márgenes; juvenalia, son cosas pertinentes a la juventud. Y si se puede formar un constructo de esta forma, también es pertinente mencionar el título de este primer escrito referente al universo educación-aprendizaje como Educalia.

Educalia es abordar todo lo pertinente a la educación y vamos, en nuestra nueva realidad, a indagar qué pasa con nuestras niñas-niños, o los jóvenes, estudiantes en el nivel medio superior y superior, los directivos, personal de apoyo y administrativo o las mismas escuelas. Esa es nuestra pretensión y puede ser una tarea grande.

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