La Baja en Vocho, tan grande como puedas imaginar…

Somos tierra de fuego visitado por gigantes
Desierto, mar y tierra forman esta finisterra
Dicen que estamos locos por cruzarla en este vocho
Pero todo esfuerzo es poco para este carro de guerra
Openning La Baja en Vocho

Gilberto Bonilla Rodríguez @koimetherion

Octubre 10 del 2020

Todas las historias tienen un común denominador, la complicidad de dos o más personas que perseguían un objetivo; en el caso de La Baja en Vocho, esta premisa se cumple al pie de la letra…

Esta docu-serie, 100 por ciento choyera, entrelaza el amor al viejo vocho de la universidad, una  amistad franca y sincera, de esas que se pueden contar con los dedos de la mano, el amor a la tierra y la fascinación por las actividades al aire libre de dos xenialls treintañeros, ávidos de historias que contar.

Mahatma Fong y Ranulfo Castro, protagonistas de este proyecto, en algún momento dieron rienda suelta en su imaginación y fueron construyendo esta aventura, la misma que muchos de nosotros, algún día, en nuestra más tierna infancia atesoramos y que como consecuencia del devenir natural de la vida, hemos pospuesto de manera indefinida y por qué no decirlo, hasta dolorosa

Entre tazas de café y risas, vamos construyendo la charla… como dos niños la víspera de navidad, estos dos amigos platican de cómo fue que tomaron la decisión de, literalmente, deshierbar el viejo vocho que se encontraba en la casa de Mahatma y de cómo tuvieron que arrancarlo de las garras de la naturaleza, la misma que ya empezaba a reclamarlo como propio; luego de que sirvió para tantas y tantas aventuras en la universidad, las necesidades y sobre todo las comodidades que dan otro tipo de vehículos hicieron que aquel vochito fuera relegado y por qué no, hasta un poco olvidado.

Esta historia comenzó en diciembre del año pasado, cuando pusieron manos a la obra y emprendieron la travesía hacia el municipio de Los Cabos, ya que ahí, se encontraban algunas personas que estaban interesadas en aportar las reparaciones y adecuaciones necesarias para que el vocho aguantara las travesías que podría implicar recorrer la península a lo largo y ancho de su geografía.

Aunque el inicio no fue tan amable, para sorpresa de ambos, el vocho arrancó, después de mucho tiempo en que no fuera encendido siquiera para que la máquina no se pegara; luego de retirar la maleza, de unos cuantos trapazos, de realizar ajustes por aquí y por allá, y de llenarse las manos con un poco de grasa, emprendieron el viaje. Pero justo antes de llegar al puerto sanluqueño, justo antes de llegar a la planta de CFE, el motor tronó, olía un poco a quemado y a combustible, la sorpresa fue grande, el motor escupió ferozmente una bujía y estaba chorreando gasolina sobre partes del motor, el peligro era inminente, de inmediato los focos rojos se prendieron para los aventureros choyeros y decidieron que uno de los dos fuera a Cabo San Lucas por las piezas que pudieran ser necesarias para la reparación, la incertidumbre los invadió, pero no mermó el ánimo, fueron muchos los esfuerzos, pero, finalmente decidieron llamar a una grúa y llevarlo al taller.

Los meses pasaron y para marzo de este año que era cuando se había previsto iniciar la transmisión, el vocho no estaba listo aún, la maldita pandemia, el cambio de un taller a otro, reparaciones mecánicas, eléctricas, el enjaulado interior, llantas, suspensión entre otras cosas fueron bajando los fondos, y en ocasiones también el ánimo, pero no lo suficiente para abandonar el proyecto.

Luego de muchas horas de trabajo y planeación, este par de choyeros dieron inicio a la aventura nuevamente, pero ahora, en el camino, en la brecha, en los arroyos y terracerías, el pasado 2 de octubre iniciaron el primer recorrido, el vocho fue devorando kilómetros tras de sí, el tramo: La Paz-San Blas-Punta Arena-La Paz y puntos intermedios, no se equivocaron, el primer recorrido estuvo lleno de situaciones y gente, la misma gente que es el alma de las tierras sudcalifornianas y también se encontraron aquellos, que como buenos oriundos ven en cualquier arroyo, el espacio perfecto para tirar sobre una parrilla y carbón algún pedazo de carne o pollo y acompañar dicho manjar con una buena salsa y un guacamole, ¡harto guacamole! Sin que falten las de harina.

Pero en esta travesía no todo se tratará de ver paisajes que solo la península de la Baja California ofrece, no, también tienen el objetivo de llegar a esos espacios que dan vida a la identidad de la península, ya que visitarán los pequeños ranchos, puntos escondidos en medio del desierto o de la serranía y se adentrarán en las costumbres, tradiciones y formas del vida del ranchero.

Como premisa de este viaje está que, los protagonistas pongan a prueba parte de sus habilidades de supervivencia, ya que al menos una comida al día deberá ser cazada, pescada o recolectada, aunque las sopas instantáneas estarán listas para el  momento en que sean necesarias.

Pero ¿qué viene para este ambicioso proyecto independiente? Aun no lo sabemos, sin embargo, Mahatma y Ranulfo no cierran las puertas a que en algún momento este proyecto se catapulte a las grandes ligas de la distribución de contenido y puedan llegar muchos más lejos en la carretera de la información, y con ello poder compartir esta asombrosa combinación de desierto, serranía, mar y gente que construye día con día nuestra península.

Las emisiones serán subidas a las redes sociales de este proyecto cada viernes y poco a poco irán develando los secretos de estas tierras que antes y a su modo retratara Fernando Jordán en su libro, El Otro México.

Éxito Mahatma y Ranulfo, porque el mundo es de aquellos que se aventuran y ustedes son unos aventureros en el viejo Vocho de la universidad, el mismo que casi, casi es un carro de guerra.

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