Hotel Los Arcos; ¡vandalizado, saqueado, destruido y secuestrado!

Septiembre 17 del 2020

Por Gilberto Bonilla Rodríguez @koimetherion

La cerrazón y malas prácticas de un seudo sindicato. Casi 12 años de una lucha jurídico laboral, lo mantienen postrado. No existe embargo alguno como mintió Alberto Rentería Santana. Tampoco son cientos de empleados los que lo demandan, solo son 10… y el dizque dirigente.

Lo que en sus mejores años engalanó el Paseo Álvaro Obregón, el Malecón de La Paz, hoy se ha convertido en un monumento a la cerrazón y a las malas prácticas de dirigencias sindicales que, además de carecer de toda conformación legal, se escudan en la supuesta defensa de los trabajadores del que, en sus mejores tiempos, formó parte de la bella postal de La Bahía de La Paz.

Hablamos del Hotel Los Arcos, empresa sudcaliforniana que en su momento fue mudo testigo del paso de mandatarios nacionales y extranjeros; lugar de sana convivencia de familias que acudían a compartir el pan y la sal, incluso, sede de importantes conferencias de prensa donde se dieron a conocer hechos trascendentales en la historia moderna de sudcalifornia.

Hoy, podemos ver, cada que pasamos a pie o en carro, un edificio mal cuidado, sucio, vandalizado, secuestrado por un grupúsculo de personas que, abusando de las esperanzas de los que alguna vez atendieron a miles de huéspedes, buscan solución a lo que en alguna ocasión fue sustento de cientos de familias paceñas y del que hoy, no se vislumbra un panorama del todo claro.

Un espacio que lejos de ser cuidado por quienes lo secuestraron, fue saqueado, destruido, llevado a las ruinas y a la destrucción con dolo por dirigentes ilegales y que apenas hace unos días vociferaron ante algunos medios de comunicación, que los órganos especialistas en la materia les habían otorgado el fallo en esta supuesta violación al contrato colectivo de trabajo de los empleados de este hotel.

El dirigente del pseudo Sindicato de Gastronómicos, Alberto Rentería Santana, incluso, se atrevió a señalar que, la Junta de Conciliación y Arbitraje había otorgado el embargo de cinco propiedades, el hotel, la zona de cabañas y tres terrenos más, lo anterior, sin siquiera presentar un documento que respaldara sus dichos; sin lugar a dudas una pena que, lo que un principio representó un asunto político hoy se mantiene en la misma tesitura.

Lo peor del caso es que, una organización ilegal tenga el poder para acabar con cientos de empleos formales y que durante casi doce años mantenga paralizada una unidad económica del tamaño de este hotel; una organización patito, y lo externamos así, porque dicho sindicato no tiene ningún reconocimiento de las autoridades competentes en la materia; organización sindical que ni siquiera atiende lo que por ley mandatan sus propios estatutos y lo que automáticamente echa por tierra su validez.

Aun así, se sabe que hay un fallo para pagar los salarios caídos a solo 10 trabajadores y no a todos los que dicen representar, un total aproximado de 500 mil pesos para cada uno, cantidad que mañosamente se han negado a cobrar para mantener vivo el conflicto con la familia Coppola

Visiblemente molesto, el representante de la familia dueña del hotel, Mario Coppola Joffroy, ha visto como poco a poco, más que el paso del tiempo, quien ha acabado con el patrimonio de la familia Coppola, han sido los propios integrantes de este falso sindicato, quienes abusando de la posesión del inmueble, han destruido con saña el interior del mismo.

Pero, ¿acaso será posible que un edificio con todo el daño que se la ha infligido pueda recuperarse? Al respecto, Coppola Joffroy ha sido enfático al decir que a la familia que representa, no le interesa vender, sino más bien, reinvertir para regresarle a este hotel todo el esplendor del que fue dueño en sus mejores momentos, para lo cual podría llevarse hasta en un año en cuanto se eche por tierra las malsanas intenciones de esta siniestra organización que pretende quedarse con el patrimonio que la familia Coppola ha forjado por generaciones.

Esperemos que pronto esas viejas banderas rojiblancas se cambien por las tradicionales banderas de distintos países que daban la bienvenida a propios y extraños; esperemos que pronto podamos presumir un hotel de gran calidad y de calidez de trato como lo fue en su momento el Hotel Los Arcos; ojalá pronto podamos decir que es una familia sudcaliforniana la que da sustento a cientos de familias locales, ojalá que pronto podamos decir que es una familia sudcaliforniana, la que poco a poco a impulsado el restablecimiento de la economía local… ojalá que pronto en nuestro recorrido a pie o en carro por el bello malecón podamos voltear a ver de nuevo el emblemático Hotel Los Arcos, pero no solo como un recuerdo, sino como una realidad, ojalá…

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