Trazos y retazos / Escolarización sin aprendizaje

Por César de Jesús Ortega Salgado

Agosto 08 del 2020

Lo más importante para ir a jugar beisbol era encontrar el viejo guante de primera base (Newman) que había heredado de mi hermano, para brincar la barda justo en donde se encontraba un añoso árbol de tamarindo, monumental y generoso con su sombra.

Este árbol, así como innumerables palmas, árboles de la india, limones, tabachines y jacarandas, formaban principalmente el verde paisaje del centro de nuestra ciudad, que remataba con varios molinos de viento metálicos, para la extracción de agua.

Una vez en lo alto de la barda, solo había que impulsarme del otro lado y caer de pie entre la primera base y el jardín izquierdo; desde luego ya estaban ahí como siempre sin distinción de ningún tipo por altura, edad, género o de sutilezas como el dinero, los Manriquez, Piñeda, Pineda, Martinez, Villanueva, Sánchez, Oceguera, León, Barrera, Taylor y Gibert, pasando por ese polvoso campo los Renero, Salgado, Sotelo, Aguilar, Flores, Vázquez, Ruibal, Villela, Tuchmann, Cota y otros que escapan a mi memoria ahora.

Los más en primaria y los más grandes en secundaria, pero al fin y al cabo en donde invariablemente todos habíamos cumplido con nuestros deberes escolares en la jornada matutina y seguramente con alguna tarea en casa o mandado al Mercado Madero o con “Chale Aramburo, como parte de nuestras obligaciones.

Al paso del tiempo, todos cursamos estudios universitarios en centros privados o públicos en diferentes ciudades y circunstancias, pero haciendo un resumen me siento orgulloso de recordar que más de uno sobresalió por méritos como estudiante y son o fueron profesionistas destacados, ya que algunos desafortunamente se nos han adelantado en este camino de vida, pero siempre que los recuerdo me vienen, se acompañan de alegrías.

Una generación de cine y televisión, pues solo ya en nuestra formación profesional se hicieron populares e indispensables las computadoras y los celulares. Fueron otros tiempos en donde no existían los avances tecnológicos de hoy y donde prevalecían en la ciudad los teléfonos de disco y ni siquiera inalámbricos.

Ya lo he escrito, que observando mi celular me resulta interesante también recapitular la evolución de las cuatro pantallas y su impacto en las comunicaciones.

El cine es la primera pantalla e inicia en Paris en 1895, convirtiéndose en el punto de encuentro de las personas para compartir películas, en donde está la pantalla y observar lo que otros exhiben.

La televisión es la segunda, que surge comercialmente en 1926 y en ésta, las personas la ven en sus casas principalmente, solo que se amplían las opciones para decidir que observar.

La computadora es la tercera, que fue lanzada comercialmente en 1951 y en donde las opciones son infinitas y se individualiza su observación, convirtiéndolo en un espacio personal y de intercomunicación mundial a través de internet, con la ventaja de ser también portátil.

El celular es la cuarta pantalla, a través de la cual nos podemos comunicar con internet en audio y video a miles de kilómetros y en tiempo real, siendo su movilidad fundamental, ya que, por su tamaño permite llevarlo prácticamente como extensión del cuerpo.

Por lo que el celular es el gran resumen del cine, televisión y computadora, que presenta algunas ventajas e inconvenientes: al aproximar distantes, pero alejar cercanos; hacer más sencillos los procesos de comunicación, pero suplantar relaciones interpersonales; generar instantáneamente información, pero deteriorar la forma correcta de escribir.

El celular ha venido substituyendo teléfonos públicos y convencionales, calculadoras, relojes, despertadores, notas y agenda, periódicos y revistas, cámaras de video y fotográficas, así como sus correspondientes álbumes, grabadoras de voz, cronómetros, mapas impresos, radios portátiles, reproductores de música y video, juegos de video y las casi extintas cartas manuscritas.

La digitalización y el procesamiento de datos nos han llevado a estar en una dinámica acelerada por la aparición de dispositivos multimedia y por la expansión de las redes sociales, que aumentan vertiginosamente la interactividad, que están resultando sobre los comportamientos sociales, como lo que fue en su tiempo, la imprenta de Gutenberg, al contribuir en la transmisión del conocimiento.

Y justamente en medio de esta terrible pandemia del Covid19, que no tiene para cuando terminar, pero ha dejado para resolver entre otros temas el educativo, en México donde se cerraron ciclos escolares más por privilegiar la escolarización que el aprendizaje, de remate y con más de setenta años de retraso por los antecedentes mundiales y cuando menos cincuenta de retraso en el país, por aquello de que en los años 70´s se implementó la telesecundaria, el gobierno federal anuncia que el próximo 24 de agosto inicia formalmente y a distancia el ciclo escolar 2020-2021, con el apoyo de las cuatro principales empresas televisoras nacionales.

Si usted ha tenido la mínima experiencia como observador de televisión, sabe que es absolutamente inadecuada para cumplir con los mínimos establecidos para el proceso de enseñanza y aprendizaje, considerando que es la televisión es un medio impersonal, unidimensional, unidireccional, sin retroalimentación, ni interacción en tiempo real, ausencia en el control de ejercicios, impedimento para la estimulación creativa, imposibilidad para la reciprocidad de prácticas, obstaculización para la integración de equipos de trabajo y un largo etcétera, como para que hoy represente realmente una alternativa viable, ante la imposibilidad de impartirse clases de manera presencial.

Aquí en el estado hay infinidad de centros educativos privados y algunos públicos de diferentes niveles, que como es la tendencia mundial se mueven hacia el uso de herramientas digitales, plataformas, aplicaciones móviles, recursos múltiples que potencian los aprendizajes, que desarrollan habilidades y competencias actuales que resultan indispensables hoy.

Pero lo anterior que puede ser una buena noticia de entrada, resulta que es una desgracia, considerando que representará llevarnos a la inequidad educativa y la marginación de miles de educandos en el estado y a millones a nivel nacional, porque las poblaciones escolarizadas son diversas en su composición por estrato de ingresos, localización urbana y rural, condiciones físicas de la infraestructura educativa, rangos de accesibilidad a herramientas digitales y nivel de conectividad, entre otros factores que hacen distintas a cada escuela y alumnos en México.

En el mundo, desde luego los países más desarrollados van muy avanzados en este proceso educativo con formación y capacitación docente esencial para actividades digitales y aun así, enfrentan verdaderos retos para implementar ciclos educativos exitosos y cumplir con el objetivo de privilegiar el aprendizaje sobre la escolarización; es decir, no solo que sus habitantes tengan mayor nivel escolar, sino que tengan mayor nivel de conocimiento.

Haga usted una prueba rápida, considerando que leer y escribir correctamente es básico: Dele una hoja en blanco a un estudiante que sepa leer y escribir desde luego, de cualquier nivel educativo, pidiéndole que escriba un párrafo del tema que él prefiera y comprobará su capacidad de desarrollo, eso sí no cuente los errores ortográficos, porque regularmente se decepcionará. Desde luego, siempre habrá excepciones, pero en promedio es muy alta la posibilidad que no obtenga un resultado satisfactorio de esta prueba.

Por ejemplo, Google ha venido dejando constancia de colaborar gratuitamente con el gobierno mexicano en el tema educativo; la pregunta es ¿porque entonces no se está considerando esta alternativa ahora? Cuando menos para hacer mayormente equitativa la educación.

Privilegiar el pasado por encima de la evidencia tecnológica, los avances en materia educativa y el conocimiento presente, omitiendo deliberadamente la tendencia al futuro, nos pondría en franco declive a una generación de mexicanos, porque a esto se une la crisis en salud y la económica.

Pero si lo que se busca es hacer mayormente inequitativa la educación en México, privilegiar la escolarización ficticia sobre el aprendizaje real y formalizar jugosos contratos de las televisoras nacionales con el gobierno federal… ¡Nos damos por enterados!

Nota final. Espero que los niños y jóvenes en formación educativa, puedan en el futuro cercano practicar un deporte como actividad escolarizada, pero también como recreación plena, proporcionándoles un apoyo adicional en su etapa adulta y productiva, como esos amigos que amamos el beisbol y que hoy recuerdo con cariño, respeto, así como con admiración.

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