Retos de la educación

Necesitamos una educación que nos contextualice en nuestro entorno, natural y social, con identidad histórica, con conciencia social.

Por María Luisa Cabral Bowling

Agosto 04 del 2020

La pandemia del Covid-19 y su impredecible duración, están planteando la necesidad de iniciar el nuevo ciclo escolar en agosto (día 24) con una modalidad no presencial por el tiempo que sea necesario hasta que se llegue al semáforo verde, es decir, hasta que sea totalmente seguro que la movilidad de niñas, niños, adolescentes, estudiantes de todos los niveles, madres y padres de familia, tutores, maestras y maestros no pueda contribuir a seguir propagando la infección.

En los últimos meses del ciclo escolar anterior, cuando se decidió el confinamiento generalizado, se empezó a echar mano de la educación a distancia vía internet básicamente, sin ninguna preparación previa, ni del personal docente ni de los educandos, sin materiales adecuados, sin preparación y sin infraestructura suficiente, lo que provocó enormes dificultades y mayores desigualdades en la educación, siendo privilegiados quienes contaron en su casa con el equipo y el servicio de internet y con el apoyo de su familia y por supuesto, creando nuevos niveles de marginación para quienes no tuvieron los apoyos suficientes en su familia o en su casa y sobre todo, para quienes ni siquiera tuvieron garantizados algunos ingresos y/o las mínimas condiciones de vida.

Ahora, ya sabiendo que la pandemia va para largo, se está implementando una nueva estrategia educativa para el siguiente ciclo escolar que, a pesar de que se ha contado con más tiempo de preparación y de que se está diseñando una nueva estrategia, enfrenta enormes retos.

Primero, al igual que en el tema de la salud, tenemos que tomar en cuenta de que no estamos partiendo de las mejores condiciones. No podemos olvidar que al igual que otros sectores de interés público se trató de desmantelar y desproteger al máximo el sector de la educación pública en nuestro país para después privatizarlo. Como hubo una enorme resistencia, la promesa de echar abajo “la mal llamada reforma educativa” fue una de las promesas más atractivas para favorecer el triunfo del nuevo gobierno federal. Pero no olvidemos que efectivamente no era una reforma educativa, no tocaba el modelo educativo, era solo una reforma administrativa destinada a quitar la seguridad en el empleo a maestras y maestros. Y que en este nuevo gobierno se enfrentó el problema laboral, pero tampoco se ha tocado el modelo educativo, por lo menos no directamente.

Ahora, por causa de la pandemia y por los grandes estragos que esta ha causado en nuestra nutricionalmente mal protegida población, se ha planteado la necesidad de impartir una asignatura sobre vida sana desde los primeros niveles educativos. Igualmente, el nuevo gobierno ha insistido mucho en lo importante de estudiar y no olvidar la historia y las tradiciones culturales, así como de conocer y promover nuestra riqueza multicultural, pero hace falta una discusión mucho más profunda sobre qué debe contener un nuevo modelo educativo, no solo para enfrentar los retos coyunturales  nacionales sino aquellos retos que son globales y que son más de fondo, como el cambio climático y la crisis del capitalismo neoliberal, que es la crisis del egoísmo individualista, del progreso autorreferencial, de la insistencia en el liderazgo y en la competitividad que promueve la desigualdad y la concentración de la riqueza, que en forma tan dañina penetró todos los niveles de la educación en nuestro país y en el mundo globalizado, e incluso hace falta una reflexión sobre la crisis civilizatoria que vivimos por lo menos en el mundo occidental.

Necesitamos una educación integral, que no promueva la compartimentalización del conocimiento, en donde quienes estudian ciencias naturales no saben nada de economía, de historia, de ciencias sociales o de geopolítica y que quienes estudian ciencias sociales no saben nada de ecosistemas, de biología o de ciencias naturales y exactas en general. Necesitamos una educación que promueva la cercanía y el conocimiento de la naturaleza, la protección del medio ambiente; que esté basada en el respeto a los derechos humanos de todas las personas en su enorme diversidad: cultural, étnica, social, sexual; de todas las edades y todas las condiciones, haciendo hincapié en la visibilización y protección de las personas y de los grupos sociales más vulnerables y que promueva la solidaridad social.

Necesitamos una educación en la prevención de riesgos de desastres. Los especialistas dicen que los desastres naturales no existen, que existen fenómenos naturales que provocan desastres por la falta de prevención y por el abuso que hemos hecho de la naturaleza; necesitamos reeducarnos en esta materia para enfrentar los grandes y graves riesgos del cambio climático y para contribuir a cambiar el rumbo de este desarrollo mal entendido. Necesitamos una educación que nos contextualice en nuestro entorno, natural y social, con identidad histórica, con conciencia social.

El gobierno federal ha planteado, en esta estrategia para el nuevo ciclo escolar, que se asegurará de que la educación llegue a todos los rincones del país, para todos lo niveles educativos, a través de todos los medios, sobre todo la televisión pública y privada, y para ello se ha celebrado una alianza público-privada inédita y que puede ser de enorme importancia. Pero subsisten, además de muchas preguntas que esperemos se vayan resolviendo, muchas preocupaciones. Si nuestro modelo educativo tenía ya enormes deficiencias debido a su deliberada desatención, ahora tendrá mayores retos. Aparte de lo que ya hemos mencionado, la educación en los hogares tiene enormes desventajas frente a la educación presencial que implica la mayor socialización formativa. La educación requiere que se promuevan habilidades sociales como el trabajo en equipo, el diálogo y la interacción social, incluso el debate, y la educación basada en la investigación y no solo en la docencia, y por supuesto, la socialización y el contacto con la realidad social y física en cada uno de los entornos del educando, y todo esto no solo se da en el salón de clase, sino desde el traslado a los centros educativos, en los descansos, en las tareas compartidas etc. etc. en contacto directo con nuestra realidad social.

Los materiales que se preparen para esta nueva estrategia deberán tomar en cuenta todo esto, hasta donde sea posible, para responder a la emergencia, pero de todas maneras quedará pendiente una revisión colectiva más profunda sobre un nuevo modelo educativo que nos permita aspirar a un mejor futuro.

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