Las pandemias y sus orígenes

Arq. Eugenio Santa Cruz Henríquez

Julio 24 del 2020

Si diéramos lectura a los renglones del libro de la historia del hombre sobre la tierra y sus catástrofes, encontraríamos ciclos, pasajes, periodos y coincidencias de grandes mortandades y pandemias llamadas antiguamente “PESTES”.

He revisado las circunstancias y etapas negras de la vida del ser humano que coinciden con acontecimientos astronómicos como ahora el acercamiento del cometa F3 Neowuise a la tierra, incidencias políticas, fenómenos naturales como tsunamis, terremotos, tornados, o situaciones provocadas por el mismo hombre como la guerra. Lo científico es finalmente a veces lo menos creíble.

Baste repasar los Códices Prehispánicos donde se plasma al Emperador Moctezuma en días previos a la llegada del hombre blanco y barbado a sus tierras, avisado según la leyenda por un cometa aparecido en el horizonte que le había anunciado esta migración europea.

En las tragedias de la vida del hombre, el crecimiento demográfico y la falta de alimentos, aunados a la sobreexplotación de los recursos naturales y la guerra, han hecho estragos terroríficos en la población mundial.

Los conflictos bélicos creados por el mismo hombre, son factores de muerte; tan solo en la Segunda Guerra Mundial, los nazis sacrificaron a 6 millones de judíos. Ésta es la barbarie humana…

Por supuesto no entraré en polémica si fue o no una catástrofe o una bendición la llegada española a tierras americanas, pero en Mesoamérica hay que recontar que perdimos nuestra identidad indígena, nuestras raíces, costumbres, religión, lengua, y sobre todo valores ancestrales que prodigaban nuestros ancestros. Más bien nos trajeron muchas enfermedades desconocidas en el Nuevo Mundo.

En la Edad Media la PESTE trajo consecuencias gravísimas en Europa, donde miles de muertos causados por la pandemia diezmaron importantes ciudades del Medievo como Venecia, Constantinopla y Florencia, durante la Primera y Segunda Guerra Mundial como ya apuntamos dejaron millones de muertos y un caos económico-político, social y de salud. Tiempo después, la Guerra de Corea en los años 50s, Vietnam y más recientemente la Guerra de los Balcanes, del Golfo Pérsico, la Guerra en Irán, Afganistán, Medio Oriente, Siria, y el terrorismo aún vigente en el mundo.

Muchas de estas conflagraciones han tenido coincidentemente alguna señal, o como si algo o alguien nos presagian de cuanto estamos equivocados los seres humanos, su comportamiento social en su larga historia ha sido cambiante, al ser más deshumanizado y con menos valores éticos y sociales.

Un amigo personal algún dia por allá en Europa me dijo; las guerras, pestes y catástrofes, son el punto de equilibrio humano para evitar la sobrepoblación del mundo. “La naturaleza humana sola se neutraliza y se aniquila”.

El hambre, la guerra, el terrorismo, las drogas, y el impacto ambiental, son ingredientes al que le hemos estado apostando los seres humanos para deterioro del planeta y de nuestra sociedad.

Fijémonos en nuestro comportamiento humano; por ejemplo: en las cajetillas de cigarros nos indican que el producto nos puede causar cáncer, consumir tabaco es nocivo y mortal para la salud, y ¿qué hacemos? Lo consumimos…, igual pasa con el alcohol y las drogas, muchas de ellas ahora ya permitidas en algunos países, en otros, su prohibición deriva en tráfico, cárteles y violencia; la contaminación de los mares y ríos, el desperdicio de agua, la tala inmoderada de los bosques, y la pesca desmedida, son una parte de esa mala conducta social radicalizada en un fin económico de poder y de miopía humana que termina en tragedia. Somos irresponsables.

Con la emergencia mundial del Covid-19 sucede lo mismo, la desobediencia social nos está arrastrando dia a dia a tener miles de muertos y millones de personas contagiadas a nivel mundial y que crece desafortunadamente.

Muchas veces los mismos líderes políticos han dado el mal ejemplo de comportamiento sanitario; Brasil, Estados Unidos y en México, nuestro propio presidente de la República ha hecho caso omiso a lo que sus propios asesores de Salud recomiendan a los ciudadanos todos los días, esto por dar un ejemplo…

La apertura a la actividad económica mundial ha sido un contrapeso para soslayar la salud del mundo, entendible su apertura, pero ordenada por supuesto por la importancia de generar empleos y servicios, pero el mal comportamiento del hombre al no obedecer los protocolos dictados por los sectores de salud se ha desbordado en una tragedia todavía de vigencia impredecible y de consecuencias inimaginables.

Por lo pronto:

“Sobrevivirá no el más fuerte, sino el más disciplinado”.

Francia, España e Italia en un principio desobedecieron las Normas de aislamiento y se volcaron en números rojos, entonces sus gobiernos endurecieron las reglas, la indisposición y mala conducta de sus ciudadanos provocó miles de muertos; al aplicar con rigor los protocolos de salud, y ante la tragedia, las medidas enérgicas tomadas por sus autoridades fueron bajando los estándares de contagios inmediatamente.

En México hemos demostrado en general una pésima conducta ante la pandemia: han exhibido los gobiernos de los tres niveles una tibieza y en casos hasta de nula supervisión de las reglas que ellos mismos  imponen.

Los llamados y campañas de concientización para quedarnos en casa, aunque son efectivas a medias, al mexicano le gana el interés personal y mezquino, la necesidad de trabajar es justo y básico por supuesto, pero se ve relacionado con mucha gente que desobedece los criterios de apertura económica solo necesaria, por otros que trascienden en hacinamientos, fiestas o aglomeraciones.

Localmente las playas aun cerradas con órdenes dictadas por la autoridad, es desobedecida por la población que hace esfuerzos en burlar los retenes para acercarse a ellas. Todos somos testigos de esta desobediencia gracias a las fotos y videos que vemos en las redes sociales, el problema de la desobediencia social terminará el dia que la misma autoridad empiece a multar o detener al infractor, penalidades administrativas, pérdida de la libertad, y/o trabajo comunitario pueden dar mejores resultados.

Que no salgan los políticos con la trillada frase del “libre tránsito” mandatado por la Constitución, aunque si lo dice, también contempla que en tiempos de emergencia, guerra o pandemia se deberán ajustar las movilidades en el país.

El ejemplo cunde y la gente entenderá que esta situación es real, que es de vida o muerte. Mientras tanto, el mundo espera lo único que detendrá esta terrible pandemia: la vacuna.

No es justo pues, que personas inconscientes nos arriesguen a los que de algún modo tratamos de ser congruentes con las medidas de aislamiento.

Por este tipo de ciudadanos irresponsables cada dia se irá ajustando y alargando más el confinamiento, y por lo tanto seguirá desencadenando mayores problemas de salud, de economía y de abasto. Es tiempo que los gobiernos de todos los niveles hagan cumplir los protocolos que ellos mismos están ordenando y que nadie obedece por falta de hacerlos cumplir precisamente por la misma Autoridad.

Créanlo, la mayoría de la sociedad lo vería con buenos ojos si se aplican.

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