De pandemias cholleras y pandemoniums de laboratorios oficiales

Por Emilio Arce Castro

Julio 18 del 2020

Hace escasos meses, en junio de este 2020, un amigo mío radicado en Sonora, quien es propietario de una Unidad de Manejo Ambiental (UMA), me envió este cartel de alerta, en el cual se nos informa que hay una epidemia llamada “Enfermedad Hemorrágica Viral de los Conejos” que está afectando este tipo de fauna que habita en los montes de Sonora, Baja California, y por supuesto nuestro estado Baja California Sur. Hasta ese momento ésa era el área de contagios. Decidí compartir esa nota de advertencia  con algunas de las personas que sé que se interesarían en el tema, ya que en lo personal, esta noticia me causó inquietud, sobre todo porque como integrante de un ejido sé que la liebre es uno de los alimentos cotidianos en la dieta de nuestros rancheros y esa enfermedad tal vez pudiera afectar gravemente a los consumidores habitantes de la sierra, aunque en dicho cartel se informa claramente que no se tiene conocimiento de contagio con seres humanos u otras especies, y que tampoco tiene que ver con el Covid 19. Tengo mis reservas sobre eso.

Dentro de los muchos contactos con los que compartí esa información, se encontraban algunos biólogos, algunos ingenieros en ecología, algunos recalcitrantes ecologistas de ésos que defienden a dentelladas la “sustentabilidad de los recursos naturales”, y muchas personas más afines a estos temas, pero salvo la única persona que no fanfarronea, que siempre trae las pilas bien puestas y los calzones fajados para atorarle a estos y muchos otros eventos sin lucrar, la única siempre asertiva fue mi amiga la señora Cecilia Fischer, quien hizo la tarea por mí, y entre sus contactos logró averiguar varias cosas, entre ellas, que no es nada nuevo este tipo de enfermedad viral, a la que muchas personas confunden con la Tularemia, enfermedad bacterial ésta última que ya había sido erradicada de México hace más de veinte años pero que también resurgió hace unos meses debido a la importación ilegal de conejos de Estados Unidos. 

Históricamente los conejos estaban infectados con Tuleramia desde principios de los setentas, pero muchos afirman que esta hemorragia actual no es doña Tularemia: que es otra cosa. Según la Secretaría de Pesca, Acuacultura y Desarrollo Agropecuario (SEPADA),  y el Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (SENASICA), se tenían reportes de mortalidad de conejos en Mulegé, Loreto y Comondú, originada por una enfermedad denominada “Enfermedad Hemorrágica Viral de los Conejos”. Según que ya se estaban trabajando de forma coordinada todas las instituciones que tienen que ver con este tema: SEPADA, SADER, SENASICA, COMITÉ PECUARIO, AYUNTAMIENTOS, UABCS, COEPRIS, CONANP, y el COLEGIO DE MVZ, cuestión que agradecemos en el remoto caso de ser cierta, pero de antemano les reprobamos el que no se le de difusión, al menos entre la población que habita en las localidades de la sierra, tanto del problema, como de las acciones a emprender para erradicar dicho peligro.

Dijeron que ya estaban trabajando en ello, pero, sabiendo cómo actúan, a lo que voy es a esta pregunta concreta: ¿Están trabajando en qué?

Durante muchos años, décadas ya, he visto cómo poco a poco se ha ido deteriorando nuestro entorno geográfico y la vida en él; éste covid-19 es sólo una clara muestra. Nos resulta complicado, por poner un ejemplo, imaginar cómo eran nuestros montes sudcalifornianos en la época prehispánica, antes de que la introducción del ganado lo transformara radicalmente. Siempre pensamos que hay cosas que se transforman para bien, sobre todo para el bien de la humanidad y lo vemos bien y estamos de acuerdo, y para que esa transformación no sea de una manera descontrolada, se han creado múltiples instituciones que teóricamente se encargan de que la transformación, el crecimiento y el desarrollo no se dé de manera caótica, y si algo se les sale de control, dentro de esas instituciones están las meramente científicas para dar con las causas del problema y todas con un objetivo común: investigar las causas, y si de chingadera logran descubrirlo, hacer alharaca de ello para inmediatamente después hacerse pendejos y no hacer nada para poner remedio.

Qué tristeza que así han trabajado siempre. Sin ir muy lejos, en los alrededores de la ciudad de La Paz hay unas especies de plantas parásito, depredadoras, algunas originarias de Madagascar, que son un tipo de enredaderas que se trepan a los palo verde, mezquites, palo fierro, ciruelas, palo blanco, etcétera, y para ellas sobrevivir les va robando la savia y los va secando lentamente, y así avanzan de árbol en árbol, sin que nadie mueva las manos para detener esas plagas.

En años pasados, era común en nuestras serranías encontrar esqueletos y cornamentas de Borrego cimarrón entre el monte, todo debido a una epidemia que cabalgaba como Pedro por su casa en nuestro campo, sin que los burócratas-científicos del Cibnor, y los burócratas-científicos de las instituciones mencionadas renglones arriba, con muchas maestrías y muchos doctorados las detengan. Su grado máximo de participación es buscar el bicho. Con suerte, si al fin logran encontrarlo le siguen hasta llevar al bautizo o rebautizo estas bacterias y virus a las que le ponen un nombre rimbombante, lo más parecido a un latinajo, y hasta ahí les alcanzó. No les pagan por nada más. Hasta allí llegaron. En lugar de hacer propuestas de solución, quitarse la bata y ponerse el casco, las botas y los jeans, y armarse e ir al campo a enfrentar el problema, en lugar de eso, le echan vaho a sus anteojos y vuelven a su normalidad: la del mundo virtual en que moran.

A esas instituciones no las queremos para que nada más le pongan nombre a esos problemas sanitarios que nuestra rancherada y su fauna vecina señala y enfrenta a como Dios les da a entender: para sólo poner sobrenombres, los todosanteños lo hacen por puro placer; Lo que la gente del campo ocupamos, señores científicos, no es que nada más se pongan los zapatos. Ocupamos que nos acompañen en el camino y resolvamos de una vez todo lo que se presenta.

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