Deja que ladren Sancho …

Por Salvador Castro Iglesias Correo electrónico: salcasis@yahoo.com.mx

Julio 10 del 2020

“Deja que ladren Sancho…” frase del ingenioso Hidalgo Don Quijote de La Mancha, una frase que aplica en los casos en que alguien o algunos hablan, gritan o vociferan de tal o cual persona; muchas veces lo hacen porque la envidia o el rencor les asiste y que al llegar a oídos de la persona a quien van dirigidos esos epítetos, solo atina a decir esa famosa frase.

¿Por qué comienzo con esta frase?, el día de ayer, leyendo comentarios diversos en el sitio de Facebook me entero que el alcalde de este Municipio de La Paz, el Lic. Rubén Muñoz Álvarez comentó en esa red que se encontraba recluido en su casa al resultar contagiado por el coronavirus, razón por la cual se tenía que ausentar y esperar lo que tenga que pasar con su salud.

De inmediato, los comentarios diversos no se hicieron de esperar, desde saludos, buenos deseos por su pronta recuperación hasta aquellos que en un acto de maldad, mala leche y por supuesto falta de humanidad, le desearon que mejor se fuera al más allá.

Siempre he creído y convencido estoy, que si bien la labor al frente de la presidencia municipal por parte del hoy alcalde Rubén Muñoz no ha sido miel sobre hojuelas y deja que desear, no por ello deja de ser una persona con familia, sentimientos y sobre todo, que su salud puede en un momento dado agravarse por el coronavirus, como está sucediendo con cualquier mortal en estos días.

Desearle la muerte, solo habla de mucho de lo que pasa en este México querido, personas resentidas por todo y por nada que, en una falta total de educación y valores, optan por agredir, amenazar y desear todo tipo de males a aquellos que no son de su agrado o no comulgan con sus ideas, ese México bravo que a nada bueno conduce y que hoy tienen el descaro de publicarlo reafirmando con ello sus traumas existenciales.

Poco hablo o comento de política, bien lo saben quienes me conocen, aún así, no dejo en ocasiones de decir si estoy o no de acuerdo con la forma en que se llevan los destinos de nuestro país, nuestro estado o en este caso particular del ayuntamiento de La Paz.

Sin embargo, siempre me atengo a algunos principios inculcados en mí, por mis padres y abuelos. Respeto a las personas sin importar sus creencias, partidos políticos, sexo o religión, buscar siempre y en lo posible la verdad, aunque esta tenga muchas aristas, pero sobre todo, entiendo que todo ser humano merece respeto así como sus esposas, hijos y familias. Agredir, ya sea física o verbalmente a un ser humano, jamás contribuirá a la paz en este aporreado planeta, sin distingos, siempre estaré en contra de ello.

Es doloroso ver o leer comentarios soeces, vulgares y faltos de humanidad de algunas personas que, envalentonados por la relativa libertad de las redes sociales, dan rienda suelta a sus enconos, ira y frustraciones contra otros seres humanos; ello no contribuye a nada bueno, solo a crear más irritación social y así, jamás podremos reunificarnos los mexicanos.

Vaya mi repudio ante este tipo de demostraciones que nada aportan a la civilidad, al buen entendimiento y al respeto a las personas, también externo mi deseo de que el Alcalde Muñoz pueda remontar para bien de él y de su familia su enfermedad y se reintegre pronto a sus labores, que en si mismas requieren soluciones de parte de un alcalde en plenitud de sus facultades físicas y mentales.

Nos leemos más adelante …

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