Hoy no quiero …

No nos disciplinamos, pero no quiero terminar en una cama de hospital, y morir sin despedirme de la gente que amo.

Por Salvador Castro Iglesias

Correo electrónico: salcasis@yahoo.com.mx

Hoy no quiero, ser parte de una sociedad omisa, obtusa, inculta; que no entiende y no comprende esa realidad lacerante que nos atrapa cada día y que hoy lleva por nombre, confinamiento.

Hoy no quiero saber de más muertos por coronavirus, tristemente aquellos que en la línea de batalla van cayendo presa de un virus que se apodera de ellos y nos hay escapatoria.

Médicos, enfermeras, asistentes, todos van cayendo mientras miles de seres humanos tienen el descaro de decir, no pasa nada… Hasta que pasa.

Nos dieron la oportunidad de volver a salir, a ver nuestros atardeceres, ir a la playa conservando esa mentada “sana distancia” que nadie respetó, a pesar del llamado de las Autoridades, “Conserven su sana distancia por favor”.

Una autoridad rebasada por el me vale, el que me importa, no conozco a nadie que haya muerto por el coronavirus, yo mejor me voy a dar una vueltecita a mi malecón querido, a pie por supuesto, faltaba más.

¿La playa?, dejaría de ser Paceño de hueso colorado si no voy, cuanti más con estos calores del infierno, yo me voy al mar, con mis chelas obvio; ahí podré olvidarme de ese maldito bicho que ni puedo ver, mucho menos entender, a beber porque la vida es breve, allá que se queden en su casita los miedosos y pusilánimes que viven llenos de temor por el coronavirus, yo no, me cae que no porque soy muy resistente a todo.

Hay mamá, nada como andar por el malecón de mis amores, en las tiendas que me encantan, sin cubrebocas porque con él, puesto, casi ni puedo respirar y no me veo tan nice como soy.

Puras de esas, amigos, ignorancia, exceso de libertades, falta de temor, vaya usted a saber, pero que ni se les ande ocurriendo al Gober o al Presi Muñoz andar amenazando con que podrían hacer uso de la fuerza pública para meterme en mi casita, no señor, para eso vivo en un país democrático en donde yo puedo ir y venir tranquilamente, faltaba más.

¿Qué cosas no?, ya ni les cuento a cuánto se fue el número de contagios y algunos muertitos por el coronavirus en esta semana de libertades, de maleconazos, de playita, cervecita y de andar viendo atardeceres a pie por el malecón; de las tiendas… mejor ni les cuento.

Y que se molesta el Presidente Municipal y el Gober también, adiós playas por un tiempo, estaban llenas a morir de gente, paleteros, cerveceros, taqueros y todo lo que termine en eros. Se cierran las playas porque aumentaron los casos de contagiados por el coronavirus, hasta pronto los bronceados, los bikinis, los bolis y las tangas; puro Acapulco en la azotea hasta que se vaya ese condenado bicho del tal coronavirus.

La realidad desde mi muy choyero punto de vista, es que los Mexicanos y en especial los Sudcas (Paceños), es que vivimos tan lejos de la real miseria de otros estados, tenemos apoyos del Gobierno y del Ayuntamiento, carro, casa (propia o rentada), vivimos bien en verdad, que pensamos que no pasa nada aunque pase, y eso de la libertad como que cala, cala hasta dentro de nuestras pobres humanidad que no nos gusta la coarte nadie.

No creemos, no entendemos, no acatamos, no nos disciplinamos, tal vez porque el coronavirus no lo vemos, nos pega y no nos enteramos hasta que caemos con fiebres, temblores y sin poder respirar, hasta entonces comenzamos a entender que si es mortal y languidecemos en casita o reclamamos airadamente a las Autoridades porque no nos atienden en ese mismo momento. O peor cuando vemos que nuestros amigos, conocidos o alguien se muere por ello, así, se muere y no lo veremos más, rezamos algo por ellos y volvemos a seguir con nuestras vidas, pensando que a mí, no me pega; a mí, no me dará, no me moriré.

Hoy no quiero ser parte de esa estadística, no quiero terminar en una cama de hospital conectado a un respirador, no quiero morir son poder despedirme de la gente que amo, no quiero, por eso mejor me quedo en casa, hago lo mejor que puedo mis labores y rezo, ahora si, porque este mundo que conozco puedo seguir reconociéndolo por mucho tiempo.

Nos leemos más adelante …

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