BALCONEANDO / INGRATITUD Y SOBERBIA

Por Alejandro Barañano

En la obra cumbre “El Quijote” de Miguel de Cervantes Saavedra, se sentencia una serie de consejos para su fiel escudero “Sancho Panza”, ello antes de que éste se dispusiera a gobernar su ínsula. Uno de ellos dice así: “Sancho has de poner los ojos en quien eres, procurando conocerte a ti mismo, que es el más difícil conocimiento que puede imaginarse. Del conocerte saldrá el no hincharte, como la rana que quiso igualarse con el buey”.

Aunque tales recetas fueron escritas en el año de 1605, la vara moral del escritor sigue tan inalcanzable para algunos personajes públicos de hoy. Y lo digo porque bien valdría la pena que algunos “próceres” que dicen integrar la estructura principal de la llamada Cuarta Transformación en Baja California Sur, deberían tomarse un tiempo e hincarle el diente al libro de “El Quijote” para extraer, analizar y hacer suyos los consejos tan atinados que de Miguel Cervantes de Saavedra lapidó en su genial obra.

A donde quiero llegar es que en los hechos y desde hace 17 meses, Víctor Manuel Castro Cosío se sentó en la silla de la oficina principal de la Delegación de Bienestar de la media península dando cuenta clara que no le interesa ni le conviene, o que no necesita de consejos vengan de donde vengan, ya que se siente original y se erige como quien todo lo sabe y todo lo puede. Pero nada más falso que eso.

Un ejemplo es que a pesar de que estamos padeciendo una pandemia mortífera y difícil, “El Puchas” -como le dicen sus allegados y uno que otro llevado- lejos de comportarse como un servidor público noble y valiente se ha puesto un traje de payaso para festejar las ocurrencias del presidente Andrés Manuel López Obrador, esto cuando asegura que con tarjetas de santos la podemos enfrentar y no sé cuántas “medidas” más que no atacan el problema de raíz, pues derivado de eso lo que se necesita son apoyos reales con medicamentos, material médico, un plan alimenticio para los sudcalifornianos que batallan qué comer y otros menesteres económicos, etc, etc, etc.

Además lisonjea por doquier aun en plena crisis que apoya, y se ensalza con aquello de que “estén tranquilos y contentos teniendo unos zapatos, ropa y si se puede un vehículo modesto, pues la gente extravagante cae mal y nadie se le quiere acercar, y este -y me refiero a “El Puchas”- en cambio posee autos último modelo, varias propiedades millonarias y gasta sin ton ni los recursos del pueblo para vagar de aquí para allá haciendo abierta campaña en pos de la gubernatura.

Tan atrofiado anda con sus supuestos orígenes de “luchador social” que presume y vitorea que quien lo puso en donde se encuentra se ha convertido en algo así como un monarca o un dictador que ordena a la mayoría en la Cámara de Diputados y Senadores para que le autoricen presupuesto a su gusto, o bien le desarrollen propuestas de ley para manejar partidas presupuestarias del erario a su antojo, o le maquilen las leyes a su modo para una posible reelección o se destinen obras sin licitación, y es entonces cuando “El Puchas” se recrea con esos estúpidos actuares.

En pocas palabras, Víctor Manuel Castro Cosío lejos de cumplir la encomienda de delegado de los Programas Federales en Baja California Sur está haciendo todo lo contrario, y con la realidad no se juega.

¿Qué por qué lo digo? Bueno, porque prometió ser el rey de la austeridad pero vemos como en cambio despilfarra junto con su séquito que siempre lo acompaña -entiéndase con ello a Homero Davis Castro, Juan Manuel Reyes Cervantes, su inseparable compadre del alma Omar Castro y otros más que trae pegados como garrapatas- aun y cuando meses atrás muchos de ellos no tenían trabajo y ahora se dan el lujo de usar zapatos Crockett & Jones y, para remachar el clavo, sale aclarando con la coartada que por medio del INEGI medirán la riqueza de los mexicanos pero en cambio no dice de que se audite la riqueza mal habida a Manuel Bartlett, Elba Esther Gordillo o Salinas Pliego.

Por eso digo sin temor a equivocarme que el “Manco de Lepanto” vive a través de sus enseñanzas de “El Quijote”, pues con ellas podemos juzgar claramente que desde que llegó “El Puchas” como funcionario federal no ha habido ni un ápice de aumento de bienestar, ni austeridad republicana, ni nada de nada, sino puro cinismo; por lo que mejor quien esto escribe seguirá BALCONEANDO. . .

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