Intolerancia

Por Salvador Castro Iglesias Correo electrónico: salcasis@yahoo.com.mx

“Actitud de la persona que no respeta las opiniones, ideas o actitudes de los demás si no coinciden con las propias”.

Según esta definición, la intolerancia es una actitud, así de sencillo mis queridos lectores, solo una actitud que define muy claramente a quienes todos los días o con frecuencia buscan denigrar, ofender y desestimar un comentario, una opinión o punto de vista que vaya en cualquier sentido contrario a lo que ellos(as) piensan sobre tal o cual tema.

La intolerancia ha existido siempre, se hace presente de muchas formas y en diversos momentos de nuestras vidas cuando opinamos algo que no coincida con lo dicho o hecho por alguien que piensa que solo su punto de vista es el correcto.

La hemos visto en muchos países y en todas las épocas pasadas y presentes, en las que ser “diferente” por color, raza, forma de pensar o de actuar nos hace víctimas de quienes no piensen igual.

En nuestro país (México) de un tiempo para acá, se ha hecho más notoria la intolerancia que bien pudiera pensarse, está fomentada desde la misma Presidencia de la República en forma de mensajes discriminatorios, en buscar minimizar los hechos o la falta de ellos, llegando incluso a la burla hacia aquellos que no opinan igual que nuestro flamante Presidente.

En forma de burla se minimizan los fracasos, los errores y a quienes tienen la osadía de cuestionarlos, “que los Mexicanos no ocupamos Ingenieros ni Arquitectos para construir nuestros hogares”, “ que los médicos solo buscan lucrar con nuestra salud”, y así, mensajes cargados de intolerancia, dichos por quien debería ser el Mexicano con mayor capacidad de tolerancia, nuestro Presidente.

Tal vez esa sea la forma en que busque perpetuarse en el poder, atizando el odio acumulado por tantos años de opresión, de saqueos y de burlas en los hechos en contra de los mexicanos de parte de quienes en su momento, se aprovecharon de un cargo popular para enriquecerse indebidamente.

Intolerante ante las críticas, ante cualquier intento de aportar algo nuevo o denunciar los errores que se vienen presentando y que buscan ayudar a que las políticas públicas se apliquen de manera correcta, dialogando e intercambiando opiniones, nuestro Presidente presta oídos sordos y solo atina a contestar con ese dejo de burla a quienes se atrevan a contradecirlo.

Intolerancia, palabra que define muy bien a muchos políticos de nuestro México querido, que se usa y aplica negando cualquier cosa o hecho consumado y cuestionado en su contra.

Adolfo Hitler tuvo la genial idea de buscar víctimas para lograr sus planes de conquista, vender la idea de que los judíos eran los culpables de todo mal acontecido en contra de los alemanes, creando un ambiente hostil e intolerante a todas luces que, bien se vio a finales de los años 30tas y principios de los 40tas.

Millones de Judíos fueron asesinados, masacrados e incinerados mientras los mismos alemanes se hacían de la vista gorda fingiendo no ver lo que sucedía a su alrededor.

Quienes son intolerantes jamás podrán admitir cuando van mal, cuando alguien tenga el descaro de decirles que las cosas se están haciendo de la manera incorrecta y eso puede llevarnos al oscuro precipicio de la intolerancia permanente.

“Si no estás conmigo estás contra mí”, frase lapidaria que está siendo utilizada diariamente a quienes cuestionen en orden de las cosas, difieran en puntos de vista, opinen en contra y tengan el atrevimiento de contradecir lo dicho y hecho.

Se va perdiendo la sana interlocución, el intercambio de puntos de vista y opiniones, máxime cuando las redes sociales se van llenando de mentiras o verdades a medias y quienes participan en dichos sitios dan por hecho todo lo que ahí se publique.

Dejamos de analizar, de estudiar, de intercambiar ideas, solo damos por hecho y ya.

Juzgamos a las personas por su color, su raza o su forma de ser, sin pensar que nadie es perfecto y que México es un país amalgamado por millones de seres humanos que, en apariencia, podrán ser diferentes, pero vivimos en el mismo país, muchos aquí nacimos de una mezcla de razas y de colores, somos el resultado de un encuentro de mundos y de lugares y somos todos Mexicanos.

Recordemos casos como el de Alemania, Rusia y otros países que olvidaron lo grande que es cada aportación, cada opinión y diferentes puntos de vista, el totalitarismo comienza precisamente cuando solo mi opinión y actos son válidos, por la buenas o por las malas, cuando dejamos de escuchar, de intercambiar opiniones diversas, siempre desde el respeto a cualquier ser humano.

La intolerancia no nos llevará a ningún lado bueno, nos impedirá corregir el rumbo y volver a ser un gran País. Retomemos la concordia y el respeto, vayamos juntos porque solo así podremos salir del atolladero, siendo tolerantes y aportando ideas y puntos de vista para beneficio de todos.

Nos leemos más adelante …

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