La noche que las campanas “tocaron a rebato”

21 Mayo de 2020

“Los espíritus mediocres condenan generalmente todo aquello que no está a su alcance” La Rochefoucauld. (Tocar a rebato es llamar la atención a la población en caso de peligro grave, ej. incendio, inundación, etc.).

Lo que me gusta de las conferencias bananeras, digo, mañaneras es que me dan la oportunidad de mandar mucho a su rancho a Obrador en el momento que yo elija, o de plano no verlo ni escucharlo, como quiera ya sé que se va a reír de México y de nosotros ni se diga. México es el único país del mundo, en donde al presidente se le aceptan sus mentiras, se le comprueba que sus hijos tienen negocios turbios; en donde él sostiene “primero los pobres” y se viste con ropas muy costosas y nos presume sus relojes de finas marcas; a uno de sus colaboradores muy cercanos se le comprueban propiedades mal habidas, negocios al amparo del puesto; y un sin número de trapacerías más… y no pasa absolutamente nada. Nadie le reclama nada. No le hacemos nada, nos tienen viviendo al borde del abismo, y como decía el finado Oscar Chávez: “y nosotros nada decimos, toditito lo leemos en la prensa nacional.

Que yo recuerde solo dos veces se ha tocado a rebato las campanas aquí en México, la noche del 15 de septiembre de 1810 en Dolores, Guanajuato y la otra, en sentido figurado, la madrugada del 01 de diciembre del 2018 en todo México, cuando Obrador tomo posesión como presidente electo de los mexicanos. “Esa noche, las puertas del infierno se abrieron de par en par, el camino quedó expedito”.

En el primer caso de la llamada a rebato, aunque no fue precisamente un incendio, funcionó hasta cierto punto muy bien, el cura Hidalgo reunió a una buena cantidad de pobladores despistados y les dijo que había que expulsar a los españoles. Ya sabemos en que terminó todo.

En el segundo caso nadie, o aparentemente nadie, escuchamos el llamado. Las campanas de catedral llamaron a rebato, solo 30 millones celebraron a gritos el ascenso al poder de un gran mentiroso. El toque de las campanas en el 2018 solo sirvió, como dice el escritor José León Sánchez: “para llamar al viento”, nadie las escuchó, nadie se llamó ha sorprendido, nadie justipreció lo que se nos venía encima, y la ignominia nos atropelló por no poner atención.

Hoy a 18 meses de aquella tragedia, estamos viviendo las consecuencias de nuestras decisiones ciudadanas, Obrador y su séquito tienen a México al borde del caos, todos tuvimos la culpa. Desgraciadamente los temas para comentar sobran, todos los días cada vez que Obrador abre la boca es para dar una mala noticia, o contarnos una más de sus ocurrencias, las payasadas desde palacio nacional no tienen fin.

Sí alguien me preguntará: ¿Cuál sería la palabra para definir este maldito gobierno? Tal vez se pudiera utilizar: Incongruencia, aunque otras más le disputarían el titulo. Mediocridad, sería otra. Ineptitud también destaca. La Deshonestidad también los arrastra. Obrador durante 18 años siempre ha pregonado querer acabar con la corrupción, pero ¿qué son los contratos de adjudicación directa? ¿Qué hace Manuel Bartlett en el gabinete? A quien a propósito se le han detectado nada más 24 propiedades por un monto de más de 800 000,000 de pesos sin que pueda justificar una sola de ellas de procedencia ilícita, eso sí, la señora Irma Eréndira Sandoval de la fiscalía de la función pública, salió a defenderlo en forma rabiosa pintándolo como una blanca paloma impoluta y no le pudimos hacer nada. Obrador se burló de los mexicanos diciendo que es un ciudadano ejemplar. No contentos con eso se le acaban de descubrir dos pequeños detalles de una corrupción extrema en las filas de morena. Uno de los hijos de Bartlett, aprovechando la emergencia del coronavirus le vendió al gobierno mexicano, incluyendo al ejército mexicano, a la armada de México y al IMSS/ISSTE una infinidad de los famosos aparatos para atención respiratoria con un exagerado sobre precio en perjuicio del pueblo de México que tanto menciona el de Macuspana. No contentos con eso, la familia Bartlett tienen una compañía que fue la que vendió los ventiladores, pero resulta que ya tienen varios años robando a México, esa dichosa empresa tiene oficina en la ciudad de Panamá y su dirección aquí en nuestro país… es la misma que la de Manuel Bartlett padre. ¡Que chulada de familia! Señor presidente Obrador, es usted un cínico y mentiroso. Si no está usted involucrado en todos estos desfalcos al erario nacional sería un milagro. Al menos los permite y tolera. Usted mismo lo ha señalado: “no hay negocio jugoso aquí en México que no se entere el presidente”. De manera que usted dirá qué hacemos con estos asaltos en despoblado, los cuales, además de flagrantes, los hacen en su propia cara.

Una más para redondear el negocio: los avorazados de los Bartlett y de morena se ponen de acuerdo para rentarle una casa propiedad de ellos al partido de morena en la colonia Roma… ¡por la bicoca de 130,000 pesos mensuales que después subieron a 138,000! ¡Una ganga! Esa fue la casa que utilizó Obrador durante su campaña y el periodo de transición. Como a la dirigente del partido una tal Yeidkol Polenvsky, o algo parecido de origen supuestamente marxista-leninista, le gustó la casa, y la compró por una suma secreta para convertirla en museo de la 4T ¡hágame usted el favor!

¿Qué hacemos con un presidente que dice una cosa y hace otra? Con un presidente que primero ultraja el honor de los militares llamándolos asesinos y agregando “qué si por el fuera desaparecería al ejército y a la armada”. Por lo pronto, él mando a repartir abrazos hágame el favor. El pueblo bueno y sabio les ha propinado todo tipo de insultos a nuestros soldados y marinos aprovechando que tienen orden presidencial de no hacer nada y no contestar ofensas, las armas que portan son de adorno, la gente se las quita, les grita groserías, los amarran y los vejan sin que hagan absolutamente nada, so pena de molestar al señor secretario. ¿Abrase visto tal ignominia? ¿De qué nos sirven unas fuerzas armadas que no piensan utilizar sus armas? Eso y nada es lo mismo. ¿Para qué necesitamos soldados si el pueblo bueno se puede cuidar solo?

Durante toda su aburrida campaña presidencial, después de insultarlos groseramente, sostuvo la necesidad de regresar a los militares a sus cuarteles, que solo con la policía federal se podían dar abasto para acabar con la violencia en el país. Fiel a su principio de incongruencia, una vez sentado en la oficina de palacio, inventó la vacilada de la guardia nacional, le ordenó a sus adláteres que modificaran la Constitución y con pitos y sombrerazos nació la dichosa guardia supuestamente bajo un mando civil, pero en la vida real pusieron a un militar agachón supeditado en todo a la Secretaría de la Defensa. Sí, pero no. A 18 meses de haber iniciado funciones la ocurrencia de la guardia se desmorona como la arena en la playa, sin sustento, sin personal, sin instalaciones, todo bajo la sombra del ejército, una verdadera farsa. Ahora nos sale este individuo que se dice presidente con qué siempre sí se va a necesitar que las fuerzas armadas mexicanas apoyen en todo para la pacificación del país. ¡No que no tronabas, pistolita!.

La realidad en este asunto de la seguridad para mí estriba en lo siguiente: el emplear a las fuerzas armadas para realizar funciones policiacas no le cuesta un cinco, ¡ya está todo el personal en la nómina del ejército y de la armada! Los uniformes ellos solos los fabrican y duermen y se alimentan en los mismos cuarteles, así pues, todos esos recursos pueden utilizarlos para seguir comprando votos. Es un desastre que tarde que temprano se nos va a revertir. Es triste ver a Obrador diciendo una cosa en campaña y luego verlo firmar acuerdos en contra, es claro, a él no le cuesta nada, a nosotros los ciudadanos sí.

Se desgañita para afirmar una y otra vez que ya acabó con la corrupción, una más de sus mentiras. Mientras que a una compañía extranjera le cancela sus permisos para establecer una cervecera en Mexicali, uno de sus hijos lanza impúdicamente una campaña para promocionar su propia marca de cerveza. ¿Eso cómo se llama, aquí y en China? Y lo siguen haciendo cínicamente y nadie se atreve a levantar la mano y cuestionarlo. Yo, a través de este espacio que se me brinda manifiesto públicamente mi inconformidad con los haceres y procederes presidenciales. Señor presidente es usted un oportunista. En una de sus inútiles apariciones les dijo a los mexicanos: qué tenían un comprador para el avión presidencial y que iban a aceptar la oferta para vendérselo. Al mismo tiempo avisa que la rifa del avión presidencial va a continuar como si nada. Está bien que nos quiera ver la cara, pero se pasa, como él mismo dice.

A todos los profesionistas los ha denostado y agredido verbalmente, nadie se le escapa, nos tiene un odio infernal. Con el gremio de los pilotos aviadores no se ha metido, pero me da igual, al rato nos va a salir con qué la ancianita secretaria de gobernación va a pilotar un avión porque eso es muy fácil, solo subes y bajas.

La verdad que no hallamos la manera de salirnos de este “hoyo negro” en el que nos metieron 30 millones de inconscientes, ellos mismos quieren salirse, pero no pueden, como en el cuento de los cangrejos, y lo siguen soportando fingiendo demencia y volteándose a ver para otro lado. Estoy de acuerdo en que existían condiciones para sacar de palacio a las ratas, pero salieron unas y entraron otras peores, nos anda yendo como en feria. No pasa un solo día sin que alguno de sus incompetentes funcionarios le dé en toda la torre al país. ¿Cuánto dinero le tocaría de los contratos fraudulentos del hijo de Bartlett? (Conste que él mismo lo dice). Nunca lo sabremos y él hace como que no ve y no sabe nada, solo les abre el cajón y cada quien se arregla.

¡Pobre país, pobre México! En manos de quién fuimos a caer.

P.D. No falta mucho para la declaratoria oficial de: ¡Sálvese quien pueda! Esa noche las campanas van a “llamar a duelo”. Vamos a ver quién las escucha.

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