Micrópolis / Un Congreso fallido

Mayo 04 del 2020

Desde su nacimiento la Federación y cada entidad federativa han tenido una división de poderes que les permite contar con un sistema de equilibrios y contrapesos entre éstos. Cada uno, el Ejecutivo, el Legislativo y el Judicial cuenta con una función constitucional para hacer posible una vida institucional y evitar el autoritarismo y los excesos.

Cierto es que en este país de régimen presidencial, la prevalencia del Ejecutivo sobre los demás ha sido una constante histórica desde el Siglo XIX (con alguna excepción), y sobre todo a partir de 1929 con un partido hegemónico, el de la presidencia imperial, vigente hasta 1997, cuando perdió su mayoría en la Cámara de Diputados.

En ese año empezó realmente a existir el Poder Legislativo, primero a nivel federal y después en los estados, y entonces los presidentes y gobernadores tuvieron que negociar con los legisladores. Por desgracia, para la vida democrática nacional en el 2018 regresamos al país de un solo hombre, con las consecuencias que hoy vivimos.

La mayoría legislativa de Morena y sus rémoras como el PT, el PES y el Verde en el Congreso de la Unión, nos ha hecho retroceder a la etapa donde sólo imperaba la voluntad presidencial, el autoritarismo, el “aquí mando yo”, que ha hecho posible, decisiones aberrantes como la desaparición del Seguro Popular, y varios programas sociales que de verdad, funcionaban.

Afortunadamente, hace unos días fracasaron en el descarado intento de quitarle a la Cámara de Diputados el control del Presupuesto, uno de los pasos que la 4T necesita para seguir los pasos de un gobierno dictatorial y autoritario y en camino a una tiranía.

En México, el ejecutivo federal poco o nada tiene de historial laboral; por eso se entiende que le guste regalar un dinero que no es de él, es de todos los mexicanos que con esfuerzos, para sus impuestos, razón por la que le apuesta a sus programas clientelares para un supuesto auto empleo que en administraciones anteriores se conocían como jornales, por un programa determinado y manejado por la sedesol, y aunado a los de los ninis, a los que hoy el día se les da al año 43,200 pesos por no hacer nada, ¿acaso con esos programas va a salir avante México, ante las circunstancias actúales por lo de pandemias covid19?

El ejecutivo federal está empecinado en seguir viviendo en el pasado, pero la historia, lo entendemos todos -bueno, no todos-, se revisa para no cometer los mismos errores, pero el señor presidente parece no conocerla.

Y aparte, todavía tuvo la osadía en medio de la pandemia, de comprar un estadio de béisbol con un costo de 511 millones de pesos.

México no tiene rumbo ni destino con un ejecutivo federal sin visión, pero lo peor, no existe la división de poderes, pues en la cámara de diputados donde su partido Morena y sus rémoras como el PT, PES y Verde, se han convertido en una caja de resonancia del Ejecutivo Federal, tan sumisa, que hasta los pies le besan.

Noticias del Día

Deja un comentario