El descalzo en el Salvatierra

Por Lili Lluch Carvalho

En tiempos de pandemia, todos deseamos ayudar, aunque no tengamos los recursos necesarios para salvar a nuestra comunidad o por lo menos, mantenerla a salvo mientras esperamos que pase el tiempo.

En Baja California Sur, el día 28 de abril se dio una noticia sobre un ciudadano joven que, según sus propias palabras, quería contribuir a la comunidad, demostrando que “el coronavirus es una excusa para que el gobierno nos controle”… o al menos eso intentaba demostrar, pues lo único que realmente hizo fue ignorar las instrucciones de seguridad, autoproclamándose un rebelde con el deseo de abrirle los ojos a la gente.

No diré el nombre de este joven porque el objetivo no es convertirlo en una celebridad ni mucho menos alentar a la gente a que le ataque o incitar el odio, lo que busco aquí, es utilizarlo como un ejemplo del ciudadano completamente desinformado (por no decirle ignorante). Si desea saber exactamente de quién hablamos, basta con buscar “entra descalzo en hospital” y aparece en el primer resultado, pues afortunadamente es el único a quien recientemente se le ha ocurrido semejante barbaridad.

Entró descalzo al hospital Salvatierra para meterse a los baños y comerse ahí una naranja. También añadió mensajes mientras transmitía, el último texto decía lo siguiente:

“Si no sales de tu casa, perderás todo y más que lo material perderás tu libertad

Su punto a demostrar en teoría fue “El coronavirus no existe en el ambiente, si no es una excusa para el gobierno corrupto”, porque si no hubiera virus, estas acciones serían completamente aceptables y para nada violarían todo lo que conocemos sobre la salubridad (nótese el tono sarcástico)

Hasta ahora se desconoce exactamente cómo exactamente, iban dichas acciones a probar la corrupción del gobierno o el peligro de la 5G (tecnología de quinta generación para teléfonos móvil)

La red 5g, en teoría, emite ondas de frecuencia mayores a las actuales con el fin de que el usuario se pueda conectar a internet todo el tiempo, aunque se encuentre en exteriores. Las ondas de radio comprensiblemente causan dudas acerca de las posibles consecuencias a la salud, específicamente se sospechó que puedan aumentar el riesgo de cáncer y hasta el momento, se han realizado varios estudios al respecto: algunos manifestaron una posible conexión entre esta enfermedad y las ondas, pero otros lo negaron, por lo que su verdadera naturaleza se mantiene ambigua (aunque de manera oficial, se ha declarado que no daña la salud). Sin embargo, la polémica que proclamaba: “Existe la posibilidad de que la tecnología 5G llegue a ser dañina para la salud”, ha sido torcida por la paranoica y ahora lo que la gente dice es “La 5G es producida para deliberadamente dañar a la población”.

Esta última afirmación aparentemente es verdadera en la mente del joven y muchos ciudadanos. La preocupación acerca de las posibles repercusiones en la salud es comprensible e incluso se recomienda cuestionar cualquier posible factor de riesgo. Pero la teoría conspirativa se ha extendido aún más, y ahora hay quienes afirman que el coronavirus fue producido por un virus en las grandes empresas para controlar a la población, algo que este joven afirma sin problemas.

Su odisea culminó con el evento que verdaderamente lo volvió un símbolo casi martirizado para un decente número de personas.

Más tarde ese día, las autoridades procedieron a arrestarlo, unos cuantos videos capturaron el momento donde más de cuatro policías se reunían para llevárselo forzosamente, al ser tomado desde una distancia, se desconoce exactamente la magnitud de la brutalidad con la que fue arrastrado, pero claramente fue un proceso pacífico por las dos partes.

Los usuarios que lo apoyaban, interpretaron que el motivo de su arresto fue el expresarse contra el gobierno y los demás, simplemente dedujimos que lo arrestaron porque se prohibió circular sin cubre bocas además que sus declaraciones alentaban a “salir de casa”. Según una nota de la página de periodismo digital Sinembargo, el director del hospital Salvatierra, René Urcadiz Verdugo, sugirió que debía estar encerrado para evitar más disturbios.

El único momento de su video transmisión, donde verdaderamente parecía probar algún punto, es donde muestra la sala de urgencias vacía, proclama esto como prueba absoluta que el covid-19 es una mentira, porque su razonamiento asegura “si estamos en fase 3 debería estar lleno”. Tal parece que en medio de su heroica revelación, no se molestó en tal vez preguntarle a alguna enfermera para tener pruebas más sólidas o (al fin y al cabo ambos somos milenial adictos a la tecnología), hacer una breve búsqueda en internet que a mí solamente me ha tomado unos tres segundos, una noticia del día anterior declara que específicamente en el Salvatierra (al menos en ese entonces) había diez enfermos: cuatro se encontraban internados y el resto se recuperaban en su domicilio. Además, aunque no puedo asegurarlo, podemos deducir que siendo el Covid-19 tan contagioso, sería irresponsable de parte del hospital tener a todos los sospechosos en una sala de emergencias. Ninguno de estos razonamientos le pasó por la cabeza al joven, empeñado en demostrar su teoría.

Pero no es este ciudadano por quien más debe preocuparse el estado, si no aquellos que se han declarado sus fanáticos y amigos que comparten su ideología. Ya no hablamos de un irresponsable, se han relevado que son varios.

Afortunadamente, la mayoría de los usuarios (porque a falta de comunicación externa, son ellos quienes me dan un mayor acceso a la opinión pública), afirman no aprobar la brutalidad policial pero, no obstante que debía ser detenido por incitar al desorden público y desobedecer las reglas. Pero, aunque sean relativamente minoría, aquellos que simpatizaron con el joven, defienden la libertad de expresión; ignorando, una vez más, que legalmente la libertad de expresión (según lo que dicta el artículo 19), respalda la libertad de opiniones y se restringe una vez amenaza alterar el orden público. Este párrafo resulta aterradoramente similar a lo que escribí la vez anterior sobre no civiles, si no los medios mismos, podríamos deducir que realmente no importa a qué sector de la población pertenezcamos: la ignorancia o más bien desinformación y conveniente malinterpretación de las leyes, tienen el mismo efecto.

Es poco probable que el joven termine causando daños mayores, si algo nos ha terminado beneficiando al mostrarnos un perfecto ejemplo del tipo de persona que no debemos imitar. Solamente puede terminar en dos escenarios completamente opuestos: o las personas al verlo en prisión, se abstendrán de imitarlo aunque sea el miedo lo que les inspire o bien que se convierta en un símbolo y sigan su ejemplo, esto último es improbable pero no imposible, posibilidad que resultaría en algo tal vez catastrófico.

Debemos tener en cuenta que el Hospital Salvatierra, es posiblemente el hospital más grande en La Paz, por lo tanto, en cuanto el virus se expanda, todavía más es necesario tenerlo en buenas condiciones para los futuros infectados de Covid-19, además de tener suficiente espacio para los demás pacientes de caso distinto.

La noticia incluso llegó a la televisión en el noticiero “Al Rojo Vivo”, de la cadena televisiva Telemundo, donde se habló de él de forma muy negativa. Los seguidores y amigos del joven tomaron esto con humor e incluso orgullo porque desgraciadamente, es más fácil hacerse famoso por cometer una tontería que como ciudadano honrado.

No voy a fingir que yo no critico al gobierno cada vez que puedo, todos lo hacemos y algunos, aunque duela admitir, realmente disfrutamos hacerlo. Sin embargo, buscamos pruebas, información y se dibuja una línea que separa un pensamiento crítico capaz de reflexionar escépticamente, de las teorías conspirativas basadas en poco o nada de evidencia más allá de un comentario y paranoia.

En lo personal, me inclino a suponer que sus acciones fueron un desesperado intento para llamar la atención, pero esa es solamente mi opinión basada en poco y a diferencia de él y todos sus colegas, soy el tipo de persona que reúsa a proclamar una corazonada o teoría como una verdad absoluta y, con pena de sonar arrogante, todos deberíamos hacer lo mismo.

Esta gente no va a entender el verdadero peligro, hasta que ellos o algún cercano se infecte. Quienes sí podrían hacer algo para mejorar esta situación serían tal vez las autoridades, quienes se arriesgan día a día, pero se debe dejar claro que la brutalidad policial puede cruzar lo línea de lo innecesario hacia directamente el abuso de poder, por eso se debe caminar con cuidado sobre la línea. Si bien es cierto que hay civiles que muestran tal resistencia, que no les dejan otra opción que usar la fuerza, también deberían tomar en cuenta que la gente juzga con una facilidad extraordinaria y en lugar de enviarles un mensaje de advertencia, terminan sintiéndose amenazadas, dando paso a la desconfianza y estos, son tiempos donde las autoridades no pueden darse el lujo de no contar con la confianza de la gente porque los necesitamos más que nunca.

Por último, para la gente: no estoy diciendo que debamos confiar plenamente en el gobierno, carezco de conexiones que me ayuden a formar una opinión al respecto. Se puede ser precavido y manifestarse contra las injusticias, pero usando el sentido común para medir el riesgo y el sentido de la comunidad para entender que nuestras acciones pueden tener consecuencias negativas en la vida de los demás.

Yo a este hombre no le deseo lo peor, deseo que, pese a sus acciones, no termine enfermándose y que su castigo sea completamente justo, ya sean las horas de cárcel que corresponde o su servicio comunitario para que este evento quede como una advertencia, y que no se forme un miedo a la policía, que nos impida cooperar con ellos por el bien de nuestra población.

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2 comentarios sobre “El descalzo en el Salvatierra

  1. Muy buen y reflexivo artículo el descalzo de salva tierra,se nota una formación literaria de la escritora,felicidades

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