¿Por qué no ha publicado el gobierno la lista completa de los fideicomisos que quiere extinguir?

Por Olgafreda Cota ofcota@prodigy.net.mx

Abril 27 del 2020

Llevamos varios días leyendo y escuchando acerca de los fideicomisos que el presidente ha ordenado extinguir.

Un fideicomiso es un contrato mediante el cual un individuo llamado fiduciante, encomienda dinero o bienes de su propiedad a otra persona llamada fiduciario, para que los administre en beneficio de un tercero: el beneficiario. Luego del cumplimiento de una condición o plazo, los trasmites nuevamente al fiduciante, al beneficiario o a otro sujeto. Cuando se constituye un fideicomiso, las partes involucradas no son propietarias del bien. Este bien no puede ser objeto de persecución por los acreedores del fiduciante, ni del beneficiario, ni resultar afectado por la quiebra de alguno de ellos.

El fideicomiso público de fomento, es el contrato a través del cual el gobierno federal, actuando a través de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público en su carácter de fideicomitente, entrega a un banco de desarrollo, los recursos que conformaron el patrimonio. Los fideicomisos son herramientas útiles por su flexibilidad.

Son 281 fideicomisos a los que el presidente llamó “guardaditos” y según dijo, representan alrededor de 250 mil millones de pesos. Con ellos se quiere hacer frente a la pandemia, otorgar créditos, incrementar la industria de la construcción (recordemos que está en obra el aeropuerto), así como apuntalar a PEMEX; también fortalecer los programas sociales para personas de escasos recursos y, por último, destinar una parte al pago de la deuda.

Quedan excluidos aquellos fideicomisos que tengan por finalidad el atender emergencias en materia de salud, desastres naturales o cumplir obligaciones laborales o pensiones.

Entre los fideicomisos a desaparecer, están 99 del Conacyt y 14 de Cultura.

La desaparición de los fideicomisos públicos, solo es posible para aquellos que tienen como fideicomitante a la Secretaría Hacienda. Si no es constituido por Hacienda, no es público y, por lo tanto, no entra en el decreto. Aquí cabría preguntar: ¿Cuántos de los fideicomisos del Conacyt están en este caso?

Hay quienes sienten esto como una expropiación o robo, para otros, es un acto histórico que termina con la corrupción y aún hay quienes pensamos que se trata de una incertidumbre jurídica en el peor momento.

La comunidad científica y cultural se quedó primero extrañada y luego ofendida de que se dijera que estos fideicomisos están llenos de corrupción. Como ya es costumbre, el presidente generalizó.

En primer lugar, muchos de los centros Conacyt, tienen fideicomisos integrados con dinero que no es de la federación. Son fondos autogenerados, con dinero de empresas privadas e incluso con apoyo de gobiernos extranjeros. Lo usan para pagar ayudantías, comprar algún aparato etc. Pero no para enriquecerse como se dijo.

En segundo lugar, están sometidos a un reglamento. La ley indica en qué se pueden gastar o en qué no se pueden gastar dichos fondos. Están supervisados por un Órgano de Gobierno, se presentan informes y están sujetos a auditorías.

Hablar de corrupción de una manera tan libre, es algo incorrecto y ofensivo; algo que habría que probar primero. Hubiera sido muy adecuado antes de generalizar y ofender, se sacaran a la luz, esos fideicomisos sucios, mostrando por qué se les considera así.

Se invirtieron muchos años y gran esfuerzo para crear estos centros y tener una comunidad científica reconocida a nivel internacional.

En este momento, una medida de esta magnitud introduce nerviosismo e incertidumbre en una comunidad: de biólogos, médicos, físicos, químicos e ingenieros entre otros profesionistas o en la comunidad cultural: pintores, escultores, escritores etc.

Se trata de comunidades muy, pero muy diferentes a las formadas por empresarios, magnates o políticos, que son las que está acostumbrado a tratar el presidente.

Nadie ignora que muchos de los fideicomisos se usaron para ocultar, desviar o no transparentar el destino de los recursos públicos; muchos, no todos.

Señor presidente: la comunidad científica y cultural merece que se publique una lista de esos fideicomisos corruptos y se demuestre en cada uno de ellos dicha corrupción; de otra manera, así al vapor, puede extinguir fideicomisos útiles para el desarrollo científico del país o bien, no hacerlo conforme a la ley.

Esta pandemia y sus consecuencias económicas deben ocupar todo el esfuerzo de los mexicanos. Los fondos necesarios pueden obtenerse de la suspensión temporal de otros proyectos como el aeropuerto o el tren maya que ante lo que nos está sucediendo, se volvieron totalmente secundarios.

Tengo gran respeto y aún mucha esperanza en usted, ojalá se diera cuenta que cerrar fideicomisos, es un asunto muy delicado que requiere un minucioso análisis por parte de su gobierno, que a veces actúa de manera impulsiva.

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