Micrópolis / Por qué se cae la candidatura de Víctor Castro Cosío

Abril 27 del 2020

El problema del Cobid-19 en Baja California Sur está afectando la salud de cientos de personas y la vida de algunos, está acabando con miles de empleos, pero también pone en riesgo la candidatura de Víctor Manuel Castro Cosío, quien hasta hace poco se le veía como el más probable candidato de Morena.

¿Qué ha sucedido para que eso suceda? Son los errores y omisiones que está cometiendo el otrora hombre de izquierda conocido como el “Puchas”. Su debacle empieza desde que fue designado en diciembre de 2018 como coordinador estatal de programas federales y empezara de inmediato a prometer cientos de puestos públicos para formar alianzas y compromisos que no ha cumplido hasta hoy.

No sólo no pudo hacerlo, sino que tuvo que pasar el trago amargo de enterarse por la prensa local, la designación de algunos representantes de secretarías de estado, sin que le hubieran avisado.

Desde su designación como superdelegado, empezó la pepena de cartuchos quemados que le ofrecieron experiencia electoral y control político. Así ya son sus operadores Narciso Agúndez, Miguel Vega, Martín Inzunza, Luis Armando Díaz, Fernanda Villarreal, Omar Zavala.

¿Esos cuadros representan el nuevo proyecto alternativo de nación? ¿Esa es la oferta política que ofrece Castro Cosío para gobernarnos de 2021 al 2027? Él, quien tanto criticó en el pasado a los regímenes priístas, hoy es lo más parecido a uno de los años setentas. Además, su discurso actual se escucha cansado y desfasado.

Las formas políticas que utiliza han generado desde hace tiempo inconformidad al interior del Morena. Desde la campaña electoral de 2018, fue evidente su enfrentamiento con el exgobernador de la entidad Leonel Cota Montaño y con el entonces candidato a Presidente Municipal de La Paz, Rubén Muñoz Álvarez, conflictos que, no dudamos, crecerán en 2021.

También es notorio que no goza de la cercanía con el Presidente López Obrador, como quedó demostrado en la última gira presidencial, cuando ante una petición ciudadana, éste le preguntó a su acompañante el nombre del superdelegado de la entidad.

La forma de hacer política de Castro Cosío no es de propuestas y conciliación, sino del enfrentamiento, la toma de oficinas y el discurso incendiario, sin que tenga o se le conozcan propuestas o un ideario de gobierno. Algo parecido al estilo de López Obrador, pero sin el olfato y sagacidad del tabasqueño.

En el pasado, se le recuerda como el dirigente de una corriente democrática magisterial minoritaria que organizaba protestas en las puertas de Palacio de Gobierno, las cuales se levantaban misteriosamente al día siguiente, y como el eterno candidato testimonial de la corriente troskista, sin protagonismo ni peso político propio.

Su trienio en la Presidencia Municipal de La Paz, pasó sin pena ni gloria y con serias dudas sobre el manejo transparente de los recursos. Aún se recuerdan fondos del SAPA municipal cuyo destino nunca fue aclarado (23 millones de pesos).

Como Coordinador de Programas Federales, inició su encargo con giras estatales ofreciendo programas y apoyos económicos en actos que parecían un proselitismo anticipado, e incluso fue reconvenido como otros de sus colegas por el Presidente de la República. Hasta hoy, la entidad se encuentra entre los estados más ineficientes en la entrega de las becas a jóvenes y las pensiones a adultos mayores.

Pero en la pandemia, Castro Cosío se ha escondido; después de más de un mes de crisis, el Superdelegado sigue escondido; incluso en un alarde de cinismo negó sus nexos con la pésima gestión del IMSS estatal, cuando hace unos meses encabezaba los actos del Delegado del IMSS Homero Davis por todo el estado, donde ofrecía gestionar clínicas y apoyos de salud.

Castro Cosío le ha quedado a deber a los sudcalifornianos en la situación más crítica de su historia. En los tiempos difíciles, se conoce el nivel de un político y el superdelegado no ha estado a la altura de la gravedad del momento y de lo que se debía esperar de su cargo.  Su figura se ha achicado en la adversidad.

De buena fuente sabemos que ante la caída en los números de Castro Cosío, hay alarma en su cuarto de guerra. Las últimas encuestas empiezan a advertir el crecimiento en MORENA de Rubén Muñoz, Alfredo Porras e incluso de Armida Castro de Los Cabos, que sin acciones brillantes, han sabido hacerse presentes.

La crisis por el coronavirus le puede venir a dar una bocanada de aire a la disminuida estrategia del Senador con licencia Castro Cosío, porque ahora con los siervos de la nación, el ejército formado por el presidente López Obrador para operar la elección del próximo año, entregarán en los próximos días cuatro mil créditos a negocios, que obviamente están direccionados a quienes fueron censados por estos funcionarios de la 4T.

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