¡Ya no!

Por Salvador Castro Iglesias Correo electrónico: salcasis@yahoo.com.mx

¡Ya no!, lo pensé hoy temprano al despertar, ya no más pensar desde este encierro obligado por una pandemia que cala, que paraliza, que atenaza el cuerpo e impide pensar con claridad.

¡Ya no!, leer tantas opiniones diversas, tergiversadas por mentes llenas de odio, frustración y maldad, queriendo hacer de esta calamidad vox populi por así convenir a sus torcidas mentes que solo buscan dar salida a sus deseos de gloria momentánea en las redes sociales.

Si a los pensamientos positivos que me recuerdan día a día que la vida continúa, que no todo está perdido, aunque lo parezca, que seguimos en este mundo a pesar de todo y que solo es un compás de espera para ver tiempos mejores.

Digo no rotundamente a quienes con su corta visión catastrófica ven un mundo destruido, colapsado, acabado. Digo sí, a quienes a pesar del momento duro que estamos pasando todavía piensan y actúan pensando que todo es posible, renacer desde las cenizas como bien lo hizo el ave fénix.

No todo está perdido, lo estará gran parte de la humanidad que le apuesta al derrotismo, a la división, a la separación de ideas, de positivismo y no a la debacle de las Instituciones por así convenir a sus oscuros pensamientos.

Ya no más tristeza de leer que muchos(as) aprovechan los tiempos malos para cosechar riquezas, poder y tantas cosas que hacen daño a la sociedad, escudados en sus efímeros absolutismos otorgados por la sociedad que creyó alguna vez en ellos.

Digo si a una recomposición del pensamiento negativo en positivo, a creer que nuestra inteligencia, capacidad de sobrevivencia y amor por los demás incluyendo a la Patria se hará presente y todos lograremos vencer este y muchos retos más.

¡Ya no! A quienes medran con el miedo, con la ignorancia, con la apatía. Ya no porque hacerlo es demostrar que un mejor futuro no es posible cuando yo creo que sí será, aunque para ello haya que cambiar el orden de las cosas, dejar por un momento las pasiones y deseos personales por pensar un poco más en quienes no tienen nada más que su fe para salir adelante.

Hablar en voz alta de Sudcaliforneidad, es palabra hueca cuando en los hechos no demostramos caridad ni amor, cuando sobresale solo el interés personal y nos olvidamos de los demás, cuando no somos ni siquiera solidarios con nuestros vecinos, con la gente que extiende su mano y nada reciben.

Es buen momento para la reflexión, para recomponernos como sociedad, para entender que un ser tan pequeño como un virus puede terminar de un momento a otro con nuestros sueños de grandeza, así de fácil, rápido y mortal.

Pensemos y actuemos hoy, no dando cabida a voces catastrofistas, a voces derrotistas, a quienes se aprovechan de nuestros miedos (infundados o no) para lacerar a quienes están en la primera línea de batalla mientras los otros comparten, dicen y aseguran que todo terminó, que ya no habrá futuro promisorio y que solo con la violencia podremos superarlo.

¡Ya no!, seguiré pensando, escribiendo y actuando como mi conciencia me pide, me dice y me reclama que bien vale la pena compartir con ustedes una visión positiva de las cosas, aunque todo parezca ir mal, hacerlo ha sido mi forma de vida, siempre hacia delante sin que nada ni nadie me detenga, con la frente en alto pensando que, si es posible levantarse después de cada caída, curar mis heridas y volver a intentarlo.

¡Ya no!, hoy lo pensé, lo decidí y lo haré, ha sido una constante en mi vida, decir ya no a todo aquello que no contribuya, que no aporte, que demerite. Herencia de mis antepasados que llevo con mucho orgullo y que hoy me trae hasta aquí para solo decir ¡YA NO!

Nos leemos más adelante …

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