Lo Mejor o lo peor… Y tú, ¿De qué estás hecho, mexicano?

A mi padre, Don Mateo Bonilla, 
porque no me dio todo lo que quise, pero si todo lo que necesité
¡gracias por todo Pá!

Por Gilberto Bonilla Rodríguez @koimetherion

Abril 22 del 2020

Dicen que las situaciones más difíciles sacan lo mejor de uno mismo, pero también lo peor; sin lugar a dudas, hoy vivimos una situación que habrá de llevarnos a los dos polos, posiblemente.

Vivimos quizá, el primer gran evento del siglo XXI, una enfermedad originada al otro lado del mundo pero que ha puesto en jaque a los cinco continentes, a países del llamado primer mundo, pero también a aquellos que, desgraciadamente, forman parte del tercero.

Emergencia sanitaria que ha dejado al descubierto todas y cada una de las carencias que tiene el sector salud en nuestro país, y en la gran mayoría de quienes han sido afectados; en descargo, se podría decir que ninguno estaba listo para algo como esto; sin embargo, le diferencia estriba en cómo se hace frente, por ejemplo, China construyó en solo 10 días un hospital para atender a cerca de 1000 pacientes, si, ¡diez días!

México, al seguir el ejemplo de los países que iniciaron antes las medidas de prevención, mandata que todos tenemos que irnos a nuestra casa y abandonar las calles, comercios, trabajos, escuelas, es decir, prácticamente, abandonar nuestra vida diaria, además de evitar los saludos, abrazos, pero también nos invitó lavarse manos y usar gel anti-bacterial, el estornudo de etiqueta y demás.

A poco más de un mes que se inició con esta medida, en México se sigue discutiendo si es real o no, si este es un tipo de ataque por parte de los gringos para hacer caer al gigante asiático y que, poco a poco se ha ido posicionando como un referente económico mundial y que de la misma forma, empieza a poner las cartas sobre la mesa, haciendo trastabillar al gabacho e incluso, empieza a poner condiciones económicas.

Otros más, ¿recuerdan los 90´s que hablaban del chupacabras y de cortinas de humo, y que algunos se unieron a la caza de un supuesto hombre lobo que ataca el sur del país?, para ser más exactos, el estado de Chiapas; los conspiracionistas se han dado vuelo como nunca antes.

Sin embargo, más allá de las anécdotas, México vive una situación complicada, primeramente, la presente administración federal inició con malos números, un crecimiento económico por debajo del 1%, (recordemos cuando López Obrador reclamaba que México solo crecía un 2%, claro, antes no era gobierno, pero hoy, se sigue comportando como si estuviera en campaña), desde entonces, el panorama no pintaba del todo bien, bueno, pues encima de esto, se viene el coronavirus, algo que a ciencia cierta no se sabe para cuándo pueda terminar…

Muchos nos hemos ido a casa, a hacer “home office”, los menos, habrá que decirlo; y es que la gran mayoría de los mexicanos viven al día, y las empresas, la iniciativa privada se ha quedado con un palmo de narices al esperar que de la administración federal llegue algún tipo de apoyo, López Obrador sigue duro en su postura, terco, cegado y con un afán de podrido populismo, diciendo que los apoyos son solo para los más necesitados, para los pobres, pues, y continúa regalando dinero a diestra y siniestra.

Por si fuera poco, el país cada día se polariza más y más, chairos contra fifís, empresarios contra el gobierno, los del sur contra los del norte, los ninis contra los que trabajan y pagan impuestos, ricos contra pobres, en fin.

Por otro lado, López Obrador continúa acrecentando esa división, ufanamente busca apagar el fuego aventando gasolina al centro de la hoguera y sin ningún tipo de medida, tacha a todos aquellos que van en contra de sus palabras y acciones como unos… conservadores; es decir, hace más grande la herida; por si fuera poco, para toda problema o situación, culpa a todos los que estuvieron antes que él.

Como dije al principio, las adversidades sacan lo mejor o lo peor de cada uno; sin embargo, si hubiera una fuerza que cohesionara a la gran nación que es México, otro gallo nos cantaría, es en estos momentos cuando se requiere a un México fuerte, sin divisiones, sin diferencias, donde todos jalen para el mismo lado, empresarios, gobierno, sociedad, todos yendo hacia el mismo lado, no que ahora todos jalan para todos lados y México se hace girones en medio de una crisis sanitaria y económica que no va a mejorar en el futuro cercano.

Sin embargo, vale la pena señalar que para eso se necesita tener un capitán capaz de dirigir el barco y que aproveche las capacidades y fortalezas de cada uno, sumando en lugar de restar.

Por citar solo a un actor, en México, hay poco menos de 5 millones de empresas, estas generan más de 26 millones de empleos formales y participan con el 80 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB), mientras que la inversión extranjera ha inyectado al país 35 mil millones de dólares, lo que representa el 3.5% del PIB; en respuesta, el gobierno impulsa consultas ilegales que echan por tierra la llegada de más inversión, más empleos, mejores condiciones de vida y la posibilidad de vivir mejor, para muestra, mientras que la iniciativa privada propició más de 300 mil empleos formales, el gobierno ha generado 365 mil despidos, ¿qué no se trata de ir hacia el mismo lado?

Más del 96 por ciento de los impuestos recabados provienen de los empleos que generan esas empresas; por otro lado, más del 94 por ciento de las exportaciones son realizadas por… adivinen, si, el sector privado, dicho sea de paso, estas exportaciones generan 435 mil millones de dólares (casi nada, ¿verdad?)

La pobreza no se combate regalando dinero, se combate generando EMPLEOS FORMALES, la economía se reactiva haciendo que el dinero se mueva, que haya actividad empresarial, no se trata de beneficiar a unos y obstaculizar a otros; se trata de que el pobre deje de serlo, no de incentivar que estire la mano y que se mantenga pobre… o acaso, ¿se están generando clientes cautivos? Seguro usted, amable lector, sabe de lo que hablo.

En estos momentos, el gobierno debe dejar de ser mezquino y voltear a ver al empresario, ese del cual dependen millones de mexicanos, hoy más que nunca…

Repito, las adversidades sacan lo mejor o lo peor; y lo digo por lo siguiente: no puedes pedirle al empresario que descanse al personal ante la emergencia sanitaria, además, que pague sueldos y encima que continúe pagando impuestos, ¿de dónde va a sacar para todo eso? Si además de todo no hay ventas, si no circula el dinero, ¿cómo le van a hacer?

Todo basado en que no se puede seguir solapando a los poderosos, a los que más tienen, a los ricos empresarios, y ahí vamos de nuevo, poniendo a unos contra otros.

No señores, no se trata de ricos contra pobres, de fifís contra chairos, de morenos contra “prianistas”, de malos contra buenos, de gobierno contra empresario, carajo, se trata de MEXICANOS vs MEXICANOS; aun no lo hemos entendido. 

México es grande, siempre lo ha sido, sin embargo, el enemigo de México, somos nosotros mismos, al enarbolar banderas de aquellos que, seguramente se reúnen a desayunar una vez a la semana en algún restaurante lujoso de la CDMX para negociar y decidir de qué manera se van a dar las cosas en este nuestro maltrecho México.

Mexicanos, hoy es cuando, si a los grandes niveles esta unidad no puede darse, uno a uno ciudadano por ciudadano podemos lograrlo, aprovechemos estas horas obscuras para darnos cuenta quiénes somos y de qué somos capaces, saquemos lo mejor de nosotros, por nosotros, por nuestros hijos, por nuestra comunidad, por nuestra ciudad, por nuestra Baja California Sur, por nuestro México.

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