“El Informe”

Por Salvador Castro Iglesias

Correo electrónico: salcasis@yahoo.com.mx

Abril 06 del 2020

¿Qué creen?, pues nada, que ayer, fue el informe o desinforme del Sr. López, ese que a hoy sigue siendo el presidente de todos los Mexicanos (hayamos o no votado por él), y que rompiendo los clásicos protocolos a los que estábamos acostumbrados, decidió por mandato divino ya no hacerlo cada año como se suponía marcaba la Constitución de este vapuleado País.

Si señor, el Señor López decidió que mejor daba su informe sin tanta gente que pudiera abuchearlo en público, solito en el podio y en el mero mero Palacio Nacional cada tres meses, así no sería tan aburrido con eso de andar presentando cifras, números y estadísticas en las que nadie jamás creyó.

Él, se inventó una forma mejor de informarnos, amén de las ya famosas mañaneras en las que nunca dice nada pero dice todo, en un galimatías que solo él entiende y que siempre serán bien recibidas por su aplaudidores oficiales que para eso están ahí, para decir solo si señor a todo lo que él diga, nada de andar dando la palabra a medios serios y fifís.

Pues resulta que ahí voy dejando de lado mi aislamiento obligado por aquello del coronavirus para saber y escuchar palabras de consuelo por esta desgracia, números y cifras, amén de planes bien estructurados en los que (pensé) saldríamos todos los Mexicanos de esta condenada crisis que acecha ya no el oscurito, nos acecha abiertamente y que amenaza con llevarnos ya no al más allá, nos llevó a índices graves de desempleo, desaceleración económica, caos en las instituciones y sobre todo, a una pérdida total de desconfianza en el futuro y en hoy del país.

Se que dirán que soy bien alarmista, que no creo en el Mesías, que soy un fifí redomado y que nuestro gran Tlatoani jamás se equivoca, podrá tener uno que otro traspiés pero jamás se equivoca.

Y ahí me tienen, taza de café en la mano, buscando una buena transmisión por la internet y ¿Qué creen?, Milenio chafió, nada de andar viendo el informe en HD ni en alta velocidad, fue un churro de transmisión (y eso que tengo internet de alta velocidad, mi recibo de Telmex me lo recuerda cada mes), y así que como se han de imaginar vi el dichoso informe a traspiés, con esperas de segundos en los que el presidente decía algo, se detenía la imagen y al volver, solo atinaba yo a tratar de armar parte de lo que dicen que dijo.

Bueno, lo poco que pude entender es que no habrá rescate a nadie, las empresas que se jodan, que para eso están; que su tren correrá libremente por los rieles de la sinrazón; que el aeropuerto de Santa Lucía, ahí estará para vergüenza de los militares y que Pemex volverá a ser el principal extractor y pulverizador de más millones de dólares sin llegar a ser (como una vez lo fue), una empresa de orgullo Nacional.

Los pobres, siempre los pobres, ahora tendrán más dinero solo por serlo, más millones de pesos se destinarán a ellos, aunque no trabajen, solo por el simple hecho de serlo (aclaro, no tengo nada en contra de ellos, máxime que al paso que voy, pasaré a formar parte de ese nutrido grupo).

Una vez más, la investidura presidencial volvió a mancharse de oprobio con ese informe guarro que a nadie convence, que no nos dijo cómo saldremos adelante como Nación, que ni siquiera envió una palabra de aliento a quienes han hecho un enorme esfuerzo por mantener en marcha sus empresas, a quienes hoy son considerados por ese gobierno ramplón. como enemigos del pueblo, los empresarios.

Si bien es cierto gran parte de las empresas en México son pequeñas y medianas, también esperaban escuchar palabras de aliento, acciones concretas para salir adelante, con dos o diez empleados a los que hoy no pueden cumplirles, con la espada de Damocles de Hacienda en sus pescuezos y sobre todo, con estrategias pensadas en ayudarles a salir de esta crisis que pronto, muy pronto, nos hará entrar en la realidad terrible de tener un país paralizado y en manos de aprendices que creen tener una razón a pesar de la sinrazón.

Tarde, muy tarde llega el mensaje de que ya y ahora si se están tomando medidas para hacer frente al coronavirus, mientras que vemos en los hechos funcionar hospitales sin medicamentos, sin protección contra los virus, sin nada más que con buena voluntad.

Creo que 18 años no le fueron suficientes al señor López para entender a México, a los mexicanos, para demostrar que bien valió la pena haber votado (o no) por él, que en realidad haría efectivo aquello que tanto prometió, sacarnos adelante y no hundirnos en el lodo, el descrédito y la miseria.

Hechos son amores, diga lo que diga el presidente y sus fanáticas hordas que lo siguen, al día de hoy solo ha atinado a repartir el poco o mucho dinero que heredó de aquellos que hoy tanto detesta, aquellos que a pesar de haber cometido errores innegables, dejaron algo para volver a comenzar, ese algo mejor se lo envía a otros países para que mejoren sus gobiernos, en lugar de aplicar esos recursos en este que debería ser también su México.

No lo es, en verdad pienso que no lo es, este país es solo el pretexto para cobrar sus venganzas personales, para depredarlo sin miramientos, destruyendo las pocas instituciones que aún funcionaban, que si bien tenían grandes defectos por la el saqueo ocasionado por otros mexicanos, prefirió mejor destruirlas que hacer una limpia, poner orden y seguir adelante tratando de mejorar a este su México que dice, tanto ama.

Con funcionarios en su gabinete de dudosa referencia, con un López Gatell timorato, con una Secretaria de Gobernación que nos quiere convencer de que no pasa nada, aunque pase, y con muchos más que como aprendices que son, tratan de convencernos que vamos a buen ritmo, aunque este sea hacia el fondo, no creo que lo logre.

Que pena en verdad, yo pensé por un breve lapsus que ayer, el mensaje que dirigiría el señor López a la Nación sería de concordia, de acciones concretas, de apoyo a quienes aún producen, de dejar de lado sus deseos personales y que todo sería un gran respiro que tristemente no fue así.

Que dijo que su gobierno se apretará el cinturón como ya nos lo estamos apretando los mexicanos, eso lo veremos muy pronto, aunque tengo mis reservas, viendo como sus hijitos abren empresas, viajan con sus novias por el mundo dándose la gran vida, mientras su papi nos pide que aguantemos, que solo aguantemos sin rechistar, el nuevo México que él solo ve está cerca, aunque estarlo signifique estar en el fondo.

Nos leemos más adelante …

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