Salvador Castro / Como anillo al dedo

Por Salvador Castro Iglesias

Correo electrónico: salcasis@yahoo.com.mx

Abril 04 del 2020

Este año llegaré a mis primeros 60 años de vida y en verdad les comento, que jamás pensé escuchar de un Mandatario Nacional como es el caso de nuestro flamante presidente de la República Mexica, decir que esta contingencia o pandemia llamada coronavirus, le viene como “anillo al dedo”.

Decir como anillo al dedo significa en términos coloquiales que para el todo lo que nos está pasando es algo que lo beneficia, que sin importarle un reverendo pepino, le vale gorro la pandemia, el bienestar de los ciudadanos, el empleo desplomado por esta contingencia, las fuentes de trabajo e ingresos por los suelos, amén de todas las desgracias que se avecinan, para él, esta es la mejor oportunidad de terminar con una supuesta corrupción en todos los ámbitos de la vida social, económica, política y demás de México.

Independientemente de que la salud mental del presidente esté en tela de juicio, es obvio que la toma de decisiones a favor de aquellos que votaron y los que no lo hicieron por él, es cosa de nada; para este sujeto, lo más importante seguirá siendo la construcción de SU aeropuerto, de SU tren maya y el llevar a cabo la encomienda otorgada por su Dios, para erradicar con la corrupción; si los mexicanos estamos en paro o no, es cosa que a él le viene sin cuidado.

Si el Secretario de Hacienda le dice que no, él dice que sí, si el Secretario de Salud le advierte que estamos en medio de una pandemia, contesta que no hay problema, sus dijes, amuletos y demás creencias lo vuelven inmune a todo ello, pareciera que el señor López Obrador vive en un mundo irreal en el que no pasa nada, aunque pase.

Veo con tristeza como poco a poco se va paralizando el país, nos vamos recluyendo con el miedo, encima, esperando y rogando a Dios no ser los próximos muertos en las estadísticas, mientras el presidente se pasea alegremente en giras sin sentido, saludando a la mamá de un hampón como si fueran grandes amigos y no pasa nada.

¿Acaso será que el destino glorioso de los mexicanos quedó en el olvido?, ¿Qué aquello de la raza de bronce cocida al sol se convirtió en barro? ¿Qué solo nos merecemos esperar la muerte, la desolación, el abandono y la miseria?

En verdad les digo que, jamás pensé llegar a ver todo este caos en el que México ha caído, en lo local tenemos a Diputados más enfrascados en enriquecerse con los dineros del pueblo, haciendo y deshaciendo a su antojo el antes Honorable Congreso del Estado, sin importarles el destino de su gente, sin dar la cara, sin mostrarse solidario ante la contingencia.

Mal asunto este amigos, mal asunto, mientras el Gobernador Carlos Mendoza llama a todos a unirnos en la desgracias, nos dice una y otra vez “No salgan de casa”, mucha gente se pasea de lo lindo como si la cosa no fuera grave, sin entender que esta pandemia va en serio y que una vez contraída, la muerte es el destino que los alcanzará.

Ayer jueves 02 de abril, tanto el Gobernador como el Alcalde de La Paz tuvieron que tomar la decisión de cerrar definitivamente nuestro bello Malecón costero, al saber que jóvenes y adultos deambulaban tranquilamente por él, sin importarles la contingencia en un acto de me vale madres lo que pasa.

Como anillo al dedo, sí señor, así le viene esta situación al presidente López Obrador para llevar a cabos sus oscuras intenciones (nadie sabe en realidad cuáles son), dejando en la indefensión a su gente, sin equipos suficientes para enfrentar la contingencia, a los Gobernadores aislados en sus Estados viendo como este problema va creciendo y debiendo tomar decisiones que no siempre son bien vistas por algunos sectores y personas pero que son necesarias (como el caso del malecón) para evitar los contagios y que se incrementen los enfermos y muertos por el coronavirus.

¿En qué nos hemos convertidos los Mexicanos?, en un pueblo agachón que acepta todo lo que se les mande, sin poder para cambiar las cosas, con un presidente obtuso, cerrado de razón y con un gabinete oscuro que solo atina a decir SI señor a lo que él designe y crea conveniente aunque sea muy inconveniente.

Desatinada y triste conclusión, que lo que nos está pasando le venga “como anillo al dedo” al presidente, triste y catastrófica frase que solo nos dice la realidad de las cosas, al Sr. López le valen madres las necesidades de su gente, de sus empresarios, del país.

Nos leemos más adelante …

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