¿Hasta cuándo?

Por Salvador Castro Iglesias

Correo electrónico: salcasis@yahoo.com.mx

31 de Marzo del 2020

Cuando las cosas van mal y no parecen tener visos de solución, la pregunta que nos viene a la mente es ¿hasta cuándo?, ¿hasta cuándo las cosas mejorarán? ¿hasta cuándo seguiremos así?

En estos tiempos difíciles para el país y para el mundo, pareciera que todo va mal, que tanto abuso de los recursos naturales, tanta depredación, el crecimiento acelerado de la población y la contaminación y demás males causados por el ser humano a nuestro entorno nos está pasando la factura.

Creo, sin ser especialista en el tema, que muchos de los males como el multi mencionado coronavirus y sus trágicas consecuencias para millones de seres humanos, es consecuencia de todo lo anterior, que nada es solo porque sí, que el cambio climático y los desastres naturales que está ocurriendo no son obra de la casualidad.

Durante miles de años, el ser humano ha depredado el planeta, llenado ríos de basura, extraído recursos naturales sin miramiento alguno y tal vez, solo tal vez, el planeta nos está pasando la factura.

No quiero ser fatalista, pero es momento de tomar medidas al respecto, crear una nueva conciencia ciudadana para tratar de revertir el daño que hemos causado, de llevar a cabo acciones que no dañen el entorno, prueba de ello me viene a la mente cuando veo la enorme cantidad de emisiones que libera a la atmósfera la planta de energía eléctrica ubicada en punta prieta en la Cd. De La Paz BCS, y que al parecer por fin utilizará gas natural en lugar de combustóleo.

Así, con acciones claras y precisas es como se puede cambiar el orden de las cosas, evolucionando, creando nuevas fuentes de energías alternas, dando un mejor uso a las basuras y desechos sólidos que hoy en día se manejan en vertederos y van al subsuelo con sus consecuencias funestas.

En la toma de decisiones es como se cambian las cosas, pero cuando veo a nuestros representantes populares más ocupados en los dineros asignados a ellos que en su pueblo, cuando veo la grotesca y nada civilizada forma de resolver sus conflictos a golpes y mordidas, cuando veo a un Presidente de México más ocupado en vender boletos de un avión que además no es de él y presentarnos un lamentable episodio cada día en sus famosas mañaneras, lleno de verborrea y palabras huecas, es entonces cuando me pregunto ¿hasta cuándo?.

Esta crisis ocasionada por un microbio pequeñito en todo el mundo, me hace pensar si ya es hora de cambiar el orden de las cosas, comenzar a pensar más en la gente que en el dinero, más en la solidaridad que en los negocios y en cuánto tienes, es lo que vales.

Se dice que en estos días el planeta se recupera, que la capa de ozono va en franca recuperación, que los peces vuelven a los canales de Venecia, que la contaminación en el aire en China desaparece y así, muchas cosas más que van en franca mejoría. Todo esto no es casualidad, es porque el ser humano está resguardado, recluido y ha dejado de contaminar su planeta.

¿Cuál será la solución?, en verdad no lo sé, no podemos vivir recluidos permanentemente en nuestras casas, pero sé que ya tenemos que tomar de una vez consciencia en que el cambio lo provocamos nosotros, educando a nuestros hijos en el cuidado del medio ambiente, siendo empáticos y solidarios con los que menos tienen, la pobreza solo genera miseria y difícilmente los pobres podrán llevar a cabo grandes acciones cuando sobreviven de milagro.

Nos han repetido hasta el cansancio que debemos ahorrar, ser productivos, compartir con los demás, enseñar y educar a quienes no tienen acceso a la educación y a mejores condiciones de vida ¿lo hacemos?

En la medida que todos entendamos que solo tenemos un planeta para vivir y convivir, será que podamos llegar a grandes acuerdos y soluciones. Jamás lo serán los discursos sin sentido ni las promesas, los hechos son los que lo harán.

Se y espero que así sea, que esta contingencia que nos ha enviado a nuestras casas, nos servirá de lección para que seamos conscientes de que el dinero por sí solo soluciona nada, que nuestros hijos, esposas(os), amigos, parientes y todo el género humano nos debemos unos a otros, que no podemos vivir en solitario y que en la medida en que lo entendamos será como podamos salir adelante.

Debemos cerrar filas, exigir a nuestros representantes sociales y políticos que lleven a cabo las tareas para las que fueron electos, que por una buena vez dejen sus mezquinos intereses y que entiendan que están ahí para llevar beneficios a su pueblo y no a ellos, que a mordidas, empujones y golpes solo nos demuestran que el cambio prometido por ellos es solo una ilusión y una burla a quienes alguna vez depositaron en ellos su confianza.

Cerremos filas, seamos solidarios y vayamos todos juntos a por mejores tiempos, que esta contingencia nos permita salir airosos y con renovadas fuerzas para ponernos de pie una vez más y demostrar que no habrá nada ni nadie que nos derrote.

Nos leemos más adelante …

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