¿Y luego?

Por Salvador Castro Iglesias Correo electrónico: salcasis@yahoo.com.mx

Todos los días, al comenzar mi rutina diaria de leer mensajes, correos, checar las redes sociales y escudriñar las principales notas de los diferentes medios de comunicación; leo a continuación los comentarios de quienes opinan en tales medios y no deja de sorprenderme algo.

Quejas y más quejas, montones de ellas, que si el gobernador hizo o no hizo, que si el alcalde también anda diciendo pero no haciendo, que si tal diputado(a) propuso pero tampoco hizo, etc. Cientos de quejas que a nada conducen, como si hacerlo fuera una forma de catarsis solo para quedar bien con ellos mismos.

Pocas, muy pocas veces leo alguna propuesta sensata a tanta declaración, aportación o sugerencia de cómo hacer para resolver algo dicho, solo quejas.

En un país de más de cien millones de mexicanos, un pequeño grupo de personajes liderean, aprueban, llevan a cabo y aplican sus ideas sin que nadie salga a decir que no está de acuerdo con ello (cuando tales ideas no funcionan) y en su lugar propone algo mejor.

Así es amigo, solo quejas, críticas, comentarios con mala leche, etc. Muchos Bots protegiendo a sus clientes de la maledicente población y cosas por el estilo, pero muy pocas aportaciones para mejorar o tratar al menos de aportar algo que si funcione.

Que si el aeropuerto de Santa Lucía no funcionará, que si la selva lacandona ya valió chetos, que si las becas no llegan y alguien se clavó esa lana, que si para que andan queriendo marchar las mujeres el día 09, que si mejor el presidente renuncie para que vengan otros a seguirnos jodiendo, puras denuncias en redes sociales, en las charlas de café o en cualquier lado.

Aclaro que yo no comulgo con la forma de gobernar de nuestro presidente actual, ese formato con visas de socialismo que no me termina de convencer, pero que ojalá y le funcione, que en realidad si lleve beneficios concretos y reales a los mexicanos que la verdad ya estamos cansados de ideas geniales que terminan en nada, solo fabricando nuevos políticos ricos mientras solo los vemos y nadie exige que se les investigue, les de seguimiento y logre que ya se pongan en paz con los dineros que no son de ellos.

Cierto es que tenemos leyes, fiscalías especializadas, normas y demás herramientas para darle palo a los malandrines, pero, también contamos con autoridades corruptas para los que nunca hay castigo (tampoco para los malandrines), mientras el pueblo bueno y sabio sigue esperando la tan buscada justicia que nunca termina de llegar.

Quejarse es bueno, decir y hablar también lo es, vivimos en un país todavía democrático, pero de nada sirve si no hacemos uso de esos privilegios y no solo levantamos la voz para inconformamos como al parecer lo hicieron las mujeres este pasado 09 de marzo de 2020.

A pesar de que ya hay visos de tratar de bloquear esas marchas por todo el País, son las mujeres las que podrán hacer la diferencia al reclamar de viva voz sus derechos, a estar vivas, a poder tener mejores condiciones de vida, a que se respeten sus derechos y a tantas cosas más que una sociedad todavía machista les ha negado.

Serán ellas las que pasen de las palabras y las quejas de café a los hechos, marcharon porque ya están hartas de tanta condenada desigualdad y ante la pasividad de muchos hombres que ven en ellas no un aliado, las ven como enemigas y eso ya no debe de seguir siendo algo cotidiano.

Cuando las mujeres se mueven siempre pasan cosas, ya lo vimos hace muchos años en Sonora, cuando salieron con ollas y sartenes a exigir tarifas más justas en el servicio de luz y lograron bajar dichas tarifas.

Las hemos visto en el DF gritar y exigir respeto, a pesar de los desmanes que propician, salen y exigen ser vistas y no ignoradas.

Aclaro que de ninguna manera estoy de acuerdo en el vandalismo, en el atentado contra la propiedad privada ni contra edificios y monumentos, pero cuando las mujeres salen a la calle, lo hacen contra todos y solo piden tener voz y ser escuchadas.

Seguir siendo pasivos solo nos llevará al destino que otros quieren para ellos y no para todos, nos llevará a tiempos de impunidad, de agresiones y de leyes mordaza, solo llevando a cabo acciones concretas que dentro de la ley nos corresponda realizar.

Exigir respeto, funcionarios honestos, beneficios para todos, no es una utopía, muchos países ya lo están haciendo y funciona, todo dentro de la legalidad, no es con abrazos y frases lindas como se resuelven los problemas, es con las leyes, el diálogo y la exigencia por medios pacíficos como deberían de hacerse.

Que salgan a la calle las mujeres, que nos digan a los hombres lo que muchos callamos por comodidad o conveniencia, que exijan sus derechos y que por fin y de una buena vez entendamos todos que solo juntos hombres y mujeres podremos lograr ese país pujante que tanto añoramos todos.

Dejemos de simular que todo va bien, que no pasa nada, aunque pase, ya es hora de ser escuchados(as) y de que se corrija el rumbo nada promisorio hacia donde nos están llevando, nuestros hijos e hijas lo agradecerán. Nos leemos más adelante…

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