Los lujos de la Diputada Perla Flores, pero a costillas de los contribuyentes

Por Bertoldo Velasco Silva

Marzo 10 del 2020

Quisiera entender como muchos otros ciudadanos, sobre todo, supongo los ciudadanos que votaron por la diputada Perla Flores Leyva, y que la llevaron a la curul, que los boletos de avión que le permitió a ella, su esposo y a su hija viajar a París, Francia, el año pasado (septiembre), cuyo costo superó los 110 mil pesos, los esté pagando a plazos a una agencia de viajes a través de su tarjeta de crédito, o sea, de recursos propios, según expresiones de la legisladora.

En su defensa, es lo que dice esta diputada local. Y agrega, en una entrevista publicada, que “los diputados tienen una cédula de boletos de avión y no existe un reglamento para usarlos”, ¿pero a Paris, Francia?

Y dijo desconocer, si la agencia a la que le compró dichos boletos, “los haya enviado a la tesorería del Congreso, para algún movimiento contable”. ¡Hágame Uste el favor!

Quiero entender que esta legisladora, como el mismo diputado Rigoberto Murillo Aguilar, afirman que “no está reglamentado en la Ley Orgánica de este poder legislativo, “el uso del dinero” ¡de los contribuyentes! O sea, ¿Pueden hacer lo que les dé la regalada gana con el dinero que el pueblo a través de los impuestos sostiene a este Congreso? Es pregunta.

Pero vayamos por partes, una vez que los diputados descubrieron los turbios movimientos financieros que la diputada Perla Flores Leyva como presidente de la Junta de Gobierno y Coordinación Política, y entre ellos esta “compra de boletos de avión”, que es apenas la punta de una madeja muy corrupta, hizo ahora los pretende justificar con una serie de incoherencias, como aquellas de su par Murillo Aguilar, cuando se le descubrió que se había quedado con los 337 mil pesos, de que “no los recibió”, de que “no firmó la póliza del cheque que le extendió la Tesorería del Congreso, y que luego de enviar a un propio a la institución bancaria a cambiar el cheque por efectivo, y firmó de recibido peso sobre peso, dice finalmente “me obligaron”, son argumentos demasiado infantiles y que lo único que provocan con esas declaraciones es que entre más hablan, la soga al cuello les va quedando más apretada, y de seguro han de pensar estos dos diputados que nos la vamos a creer.

¿Cómo es posible que la diputada Flores Leyva, afirme en una entrevista, que la agencia de viajes, haya enviado los cobros a la tesorería, argumentado que “a los mejor los envío para algún movimiento contable”, pues claro que envío el cobro y de la tesorería surgió el pago de esos boletos de avión, y ahora se hace la víctima, o se afirma “chamaqueada” por la agencia, pretendiendo que la empresa haya cobrado al doble los boletos, como sucedió con el pago del empresario que se encargó de la logística para los foros de la movilidad. Creo que siguió erróneamente los mismos pasos que su compañero Murillo Aguilar, para justificar lo indefendible.

Ahora resulta que la agencia de viajes, con esas declaraciones, hizo un doble cobro de los boletos de avión a Paris, Francia; los primeros a ella, y el segundo a la tesorería del Congreso.

Pero fue muy oportuna la intervención del diputado Carlos Van Wormer Ruiz, nos confirma que los pagos de dichos boletos, salieron de la tesorería del Congreso, por lo que exigió se realicen una exhaustiva auditoria de la situación que guarda esta dependencia del congreso.

De hecho, es necesaria y urgente, porque los diputados, ninguno, puede disponer de los recursos financieros del Congreso para la adquisición de boletos de avión, a ninguna parte del mundo, así sea a Sudáfrica, el Congo, Mozambique, o la misma Rusia, porque supuestamente “no está reglamentado el uso de esos recursos”.

Esos lujos y otros, saldrán a relucir, como otra compra similar a un país sudamericano, que hizo la misma diputada, quien, aprovechándose del cargo, anduvo paseándose no cargo a su bolsillo, sino a la de los sudcalifornianos, que con gran esfuerzo, cumple con el pago de los impuestos.

Ahora resulta que la diputada Perla Flores Leyva. es toda una MENTIROSA, que gusta de los lujos, pero a costillas de los contribuyentes. Y esto, es apenas el principio, falta saber, una vez que se practique la auditoria a las arcas del Congreso, cuántos más gastos excesivos y sin justificación, realizó esta legisladora, por lo que salta una pregunta final, el auto BMW, que adquirió el año pasado, ¿fue con recursos de su salario, o con dinero del Congreso?

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