Trazos y retazos / Presentador con habilidades de prestidigitador

Febrero 2020

Por César de Jesús Ortega Salgado

¿Has visto alguna vez un espectáculo donde todos los números eran realmente malos, pero esperaste que al final mejorara, con un solo acto que valiera la pena toda la función? Seguramente fue porque el presentador hizo bien su trabajo, ya que este tiene la encomienda de no sólo presentar a los artistas cuando entran al escenario, sino informar, controlar y entretener.

En México, aunque no necesariamente compramos boleto, todos estamos en un espectáculo trágico-cómico, en el que el presentador nacional al anunciar cada acto circense como lo nunca antes visto, está resultando que los payasos provocan llanto en lugar de risas, los equilibristas están colgados con las uñas de las sogas y los trapecistas reposan en las redes al fallar en su intento por alcanzar el siguiente columpio, solo triunfando los gatos acróbatas que en la búsqueda de unas cuantas croquetas, brincan de banco en banco a través del aro que sostiene su amo, contorsionándose y maullando al son que les ordenan, porque en esta parte de la función hasta la orquesta que acompaña, se escucha desafinada y caótica. Efectivamente tiene razón el presentador nacional, nunca antes se había visto… tanta ineficiencia.

¿Pero dónde están los trucos para que funcione el espectáculo? Primero, en que precisamente el presentador esta siguiendo rigurosamente la regla fundamental y basta un caso para describirlo:

  1. INFORMAR diciéndole a la gente qué espectáculo van a ver sin que se logren los objetivos, ¿porque que tenemos hasta ahora? corrupción gozando de completa salud; inseguridad creciendo, economía en cero, salud colapsada, educación saltando hacia atrás, al igual que el gobierno federal más centralizado que nunca, política energética sin resultados ni rumbo, pero eso sí, “¡Bienvenidos al más grande espectáculo público de la venta del avión presidencial, que ni Obama tiene!!! Al informar de la venta del avión.
  2. CONTROLAR situándose al frente del escenario y bajo los reflectores, para que cuando el presentador hable sucedan las cosas e indique el siguiente acto del espectáculo, para claramente estar en la cabeza del público, usando este control para que el show salga lo mejor posible. “Lleve! ¡Lleve! ¡Lleve! ¡¡¡Su cachito de la rifa del avión presidencial… que si gana no le entregaremos!!!” al controlar la atención en el avión presidencial; y
  3. ENTRETENER a la audiencia es casi siempre, la función menos importante de un buen presentador, pero en los casos como este, en donde los actos de los gatos acróbatas es insuficiente y los de payasos, equilibristas y trapecistas son un fracaso, el presentador tiene que redimensionar su función, convirtiéndose en la atracción principal con sus propias rutinas, sus habilidades, sus chistes y su propio estilo de comedia: es algo que le sale bien después de mucha experiencia… ¡Y muchos números malos!.. parece decirnos “¿Cómo la están pasando?… ¡No los oigo! ¡¡¡Los ganadores sin avión presidencial son!!!…”.

Este presentador ha elevado su categoría al ir perfeccionando sus espectáculo que presenta episódicamente cada mañana, cuando crea ambiente de drama y suspenso en torno al acto que va a presentar en su función matutina, gesticulando y manoteando ocurrencias con el fin de confundir al que lo ve y escucha, pretendiendo hacer entender que lo que suceda no tiene una explicación lógica y sobre todo probable, ya que lo importante de una ilusión es lo que está presentando en ese momento, sin importar que el truco se descubra después con datos reales y no otros datos que solo el prestidigitador tenga.

Este presentador es en realidad un prestidigitador, porque por medio de artilugios, métodos de confusión y artes de evasión, produce toda clase de ilusiones a los sentidos de quien lo observa.

Habrá que estar muy atentos con todos nuestros sentidos en punto de alerta, para cuando este divinizado prestidigitador, así como sus payasos, equilibristas y trapecistas, custodiados de sus gatos acróbatas monten el espectáculo del 2021.

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