Los opinólogos

Por Salvador Castro Iglesias  salcasis@yahoo.com.mx Correo electrónico: salcasis@yahoo.com.mx

Bien dice el dicho “si no tienes nada interesante que decir mejor calla”, esto viene a relación por la cantidad de opiniones, críticas y comentarios vertidos en las llamadas redes sociales como Facebook, por personas que aprovechando la libertad de expresión que priva en este país comentan, opinan y hasta juzgan de lo lindo cualquier nota que se publica en dichos espacios.

Opinar es muy fácil, ni siquiera requiere tener conocimiento, solo lees algo, ves las opiniones de los demás y entonces pones TÚ opinión y listo.

Diatribas, epítetos, calumnias y demás linduras llueven en las redes sociales a cualquiera que se atreva a comentar algo serio, máxime si se trata de decir algo en contra de nuestro flamante presidente de México.

Llama particularmente la atención los llamados boots, seres sin cuerpo y muchas veces sin alma que abundan en las redes sociales y que al menor indicio de cualquier comentario en contra de su amado líder le atizan a uno que da gusto.

Cuando era pequeño, mis padres siempre me decían que si no sabía yo de algún tema callara, escuchara y aprendiera, cosa que he tratado de seguir como norma de vida.

Pero con pena y tristeza leo cada día una infinidad de tonterías en las redes que la verdad pienso que Miguel de Cervantes Saavedra estaría muy triste si viviera al leer como destrozamos y damos uso a nuestro bello idioma.

Entre tanta basura de cuando en cuando leo a gusto comentarios y mensajes que buscan sobre todo enaltecer el espíritu humano, mensajes de ayuda, de paz y de amor que hacen menos penoso leer y compartir en las redes notas y comentarios positivos.

Aclaro que no soy partidista ni me opongo ferozmente a la figura presidencial, tampoco a las ideas de los diferentes partidos políticos o a los políticos de diversa índole que abundan en este país, cada quien tiene todo el derecho de hablar u opinar como mejor le venga en gana. Sin embargo, me opongo a la forma de hacerlo, de decirlo o escribirlo.

Ofendiendo y faltando al respeto a las personas solo porque no coincido en sus ideas o formas de hacer las cosas no se soluciona absolutamente nada, podremos no estar de acuerdo con tal o cual tema, pero eso no me da derecho a los insultos u ofensas hacia nadie.

Todos merecemos respeto, aún en lo casos en que estemos equivocados, el diálogo respetuoso siempre debería privar porque somos un gran país con diversidad de razas, religiones, formas de pensar y de actuar.

Considero también y en el caso particular de los diferentes partidos políticos que, las personas que los integran tienen sus ideas y merecen respeto, como bien decía aquel slogan “hablando se entiende la gente”, no a gritos ni sombrerazos, ni con palabras altisonantes o soeces, mucho menos escudados en un anonimato grotesco que nada aporta a la sana convivencia.

Cuando leo palabras “chairos o fifís” dichas por quien sea, solo veo un México dividido, agredido y ofendido. Eso no aporta nada bueno, solo crea más divisiones entre nosotros, para este humilde escribano todos los que vivimos en este país somos Mexicanos, ya sea por nacimiento o por decisión propia y unidos es como hemos salido adelante, a pesar de las diferencias y las graves omisiones económicas hacia los más desvalidos. Soy consciente de que hemos tenido malos gobiernos que han dado por tierra la equidad y la generación de mejores formas de vida para todos, falta mucho, mucho más por hacer y solo mediante el esfuerzo de todos, será como podamos acortar esa enorme brecha entre Mexicanos, con respeto todo es posible.

Se bien que tenemos diferencias, que nos somos iguales en nuestras formas de pensar y de ver la vida, pero también soy un convencido de que el diálogo siempre dentro del respeto es lo que hace grande un país, que aportando trabajo, ideas y propuestas, se puede salir adelante pero siempre dentro del marco del respeto.

Critiquemos si, opinemos también, pero con la conciencia de que la violencia escrita o física no lleva a nada bueno, digamos todo aquello que nos molesta o nos agravia, que nos lastima o no nos gusta, pero con resto, siempre con respeto.

Nos leemos más adelante …

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