El avión presidencial, una farsa monumental

“No es ser engañados sino desengañados lo que nos hace miserables”. Klas Arnoldson.

Por Ángel Ozuna

Desde hace más de un año para acá, a nosotros los mexicanos nos resulta imposible permanecer indiferentes ante la cantidad de oportunidades de escribir que nos lanza y nos brinda a diario el presidente Obrador. Todas las mañanas es un bombardeo constante de mentiras, exageraciones, imprecisiones, contradicciones e incongruencias. Analicemos lo siguiente: Obrador pregona a grito abierto que todo para el pueblo, que sin el pueblo nada, que primero los pobres ¿y qué es lo primero que hacen él y su familia? Irse a Houston para que allá nazca su nieto, quien en contra de lo que pregona su mentiroso abuelo ya es un ciudadano, no mexicano (fuchi, guacala) por qué no se merece eso, sino norteamericano para que tenga una mejor oportunidad que los 100 y tantos millones de desarrapados que tenemos que soportarlo. Obrador no quiere que sus descendientes sean mexicanos. Algo no está bien aquí. El presidente nos engaña en nuestra propias narices y aun así le siguen quemando incienso. ¿Por qué seremos tan cobardes que nadie le reclama esa actitud tan incongruente? En las mañaneras ningún periodista lo increpa, incluyendo a Jorge Ramos que de vez en cuando le suelta uno o dos obuses pero de bajo calibre y con la supervisión de los morenos que manipulan el programa. ¿Respuestas presidenciales?: “Sí pero no. Mañana les informamos, la semana entrante les informa el secretario. Con todo respeto, pero son unos mentirosos hipócritas, además de fifís. Antes del 2024 ya estará resuelto ese problema. Está aumentando la criminalidad pero no es igual. Sobre los migrantes (por qué seguramente me van a preguntar y se voltea a ver a un periodista). No vaya usted a pensar que estas conferencias están arregladas.

Yo le pregunto: señor presidente: ¿por qué no quiere que su familia la atiendan en México?; ¿Por qué usted se atiende en clínicas privadas y con doctores extranjeros? ¿Por qué no empieza por explicarnos como es que se pasó 14 años en la UNAM como estudiante? Eso ya calienta y no le pasa a cualquiera.  

En las mañaneras no es necesario esperar mucho para que de entrada Obrador empiece con su misma cantaleta de siempre y nos diga mentira tras mentira. Es un gran mentiroso. ¿De qué sirven sus diarias apariciones si solo nos va a hablar de lo que a él le interesa? Solo los datos que el inventa son los buenos. Hasta el día de hoy no lo he escuchado decir una respuesta concreta a nada, todo es un malabarismo cantinflesco con brincos y maromas para quedar donde mismo. La lista de ejemplos es muy larga, y como en las páginas amarillas, en donde escoja hay material.

El ultra fiasco del avión presidencial.

A raíz del ignominioso caso del avión Boeing 787 se han dicho una y mil sandeces, sobre todo las que genera la propia presidencia. Antes de continuar una pequeña acotación: la designación como TP-01 obedece al protocolo de la Fuerza Aérea Mexicana, es para efectos legales, una matrícula, luego entonces en cualquier avión en el que se traslade el Presidente de México se convierte para efectos de seguridad nacional en un designador especial para identificación en los servicios de control de tránsito aéreo. Todos los presidentes de nuestro país que han utilizado aeronaves para sus desplazamientos han sido tripulados por pilotos aviadores militares egresados de la Escuela Militar de Aviación, con una sola honrosa excepción: el Presidente Francisco I. Madero voló en un avión Depperdussin en 1911, pero solo fue un vuelo de exhibición tripulado por un piloto civil francés de apellido Dyot. Se convirtió así en el primer mandatario en el mundo en subirse a un avión y volar.

Por caer dentro de la esfera de mi actividad profesional como consultor de aviación, creo tener una humilde opinión al respecto. Nunca he sido partidario de los lujos que algunos funcionarios mexicanos nos quieran encasquetar, no pagados por ellos mismos, sino con cargo al erario. Sin embargo, es evidente en los tiempos modernos que los presidentes de cualquier país del mundo tienen necesidad de desplazarse continuamente a diversos lugares del planeta, menos Obrador. Desde la época de los egipcios a los faraones les gustaba viajar a lo largo del rio Nilo para visitar sus enormes territorios. Utilizaban lo último en tecnología naviera, cada quien se mandaba construir una o varias “barcas imperiales” con el tamaño de acuerdo a su ego. Poco a poco con el avance en el arte de la navegación aérea durante la Segunda Guerra Mundial se vio la necesidad de transportar a algunos jefes de estado de un país a otro, de un continente a otro. Surgen los primeros aviones presidenciales de gran tamaño capaces de volar a grandes distancias. En México esa necesidad no vino a contemplarse sino hasta ya muy entrado el siglo XX cuando se adopta, primero un Douglas DC-3 y luego un tetramotor DC-6. Estos aviones vinieron a satisfacer las necesidades modestas de transportación de los presidentes mexicanos. Llego don Luis Echeverría y se mandó adquirir un pequeño jet ejecutivo con capacidad para 6 pasajeros y un reducido alcance en su autonomía, pero al fin y al cabo se dio el salto a la era moderna. Ahora bien. Jamás se ha sabido quien asesora al presidente en cuanto a las decisiones para la adquisición del material de vuelo para la presidencia (tipo de avión, costo, imagen, etc.) pero en mi muy particular punto de vista siempre se han tomado otras referencias para dichas compras. Por ejemplo se compraron no uno sino dos Boeing 727 serie 200 para la presidencia cuando en realidad ya existían otros modelos más adecuados en el mercado mundial. Después se prefiere adquirir un solo avión Boeing 757 con mayor capacidad tanto de pasajeros como de alcance. Esto vino a satisfacer por algún tiempo las necesidades egocéntricas de nuestros folclóricos gobernantes quienes se dieron a la tarea de hacer viajes al extranjero a diestra y siniestra, con cargo al erario. El Escuadrón de Transportes Presidenciales de la F.A.M.  Como todo en la presidencia, nunca tuvo límites presupuestarios.

¿Era eso una exageración? Por supuesto que sí, cada presidente en turno quería más, mejor, y más grande,  hasta que llego el sexenio de Calderón y se autorizó la compra de un gigantesco Boeing 787 Dreamliner. Siendo honestos no veo como se pueda justificar este gasto tan estrafalario cuanto enorme solo para transportar a un solo individuo. Lo curioso del asunto es que Calderón nunca tuvo la oportunidad de volar en el 787, el que empezó a utilizarlo, y bastante seguido, fue Peña Nieto, aquí si se alocaron en despilfarros. Confieso que yo empecé a criticar esas adquisiciones de los aviones desde los aviones 727´s a principios de los años 80as, luego el 757 y no se diga la “barca imperial” (el 787). Todos sin excepción, iban más allá de una necesidad moderada de transportación eficiente y segura. Igualmente sin excepción pudieron haber sido suplantados por otras aeronaves más modestas y menos ostentosas, pero se dejaron llevar por su petulancia. Llega Obrador con sus ideas retrogradas y por supuesto que el 787 no se podía escapar a la furia supuestamente transformadora. De hecho es un avión que jamás debió de haber sido adquirido por nuestro país, pero ya lo tenemos y ahora Obrador en una de esas pocas acciones que le voy a reconocer decidió deshacerse de él y reducir los gastos de la presidencia. Pero a partir de aquí todo salió mal.

La idea original de Obrador, lo repito, era buena, eliminar lujos innecesarios. El problema es que todo este asunto se inició viciado desde un principio. Para empezar Obrador y todo su gabinete, son unos perfectos ignorantes en cuanto a aviación se refiere, y jamás se les ocurre preguntar a los expertos, por lo tanto de inmediato se “les enredo la piola”. Obrador ordena llevarse el avión fuera de México, cerrar el hangar presidencial y entregárselo al pueblo bueno y sabio. ¿Cuál fue el objeto de llevarse el avión a Victorville, California? Evidentemente para ofrecerlo a la venta, el problema para mi estriba en que no había ninguna necesidad de irlo a estacionar en el desierto. Me explico: igual y más económico hubiera sido guardarlo en el mismo hangar presidencial que ya tenemos en el actual aeropuerto de la ciudad de México. Es increíble que no tomen en cuenta al personal de mantenimiento del ETP (Escuadrón de Transportes Presidenciales) para mantenerlo en óptimas condiciones para su eventual venta, sin que le costará más al país pues ese personal ya lo tiene la FAM. Eso fue una necedad mayúscula, entre otras. Si no lo quiere volar el señor y prefiere recurrir a las líneas comerciales, allá el, pero de paso creo un problema de seguridad muy delicado. Si no quiere utilizarlo muy bien, que lo preserven, pero aquí en México sin que nos cueste tanto, lo reitero y lo repito: el haberlo trasladado al extranjero fue una reverenda tontería. Ahora nos sale Obrador con que lo quiere regresar a México. Si usted se había preguntado si era posible cometer más estupideces, he aquí la respuesta. En el mundo de la aviación existe un sector denominado aviación ejecutiva en el cual se mueven las personas que pueden darse esos lujos, y lo hacen en todo tipo de aviones, desde el más modesto hasta el más extravagante, pero ellos lo hacen con su dinero. Por lo tanto, no es un mercado en el que se puedan vender aviones todos los días como si fueran carros usados. Precisamente por su costo tan oneroso, el escenario de estos aviones es muy limitado, eso a mi parecer no lo entiende Obrador, mucho menos lo entiende su secretario de la defensa ni el de marina, para no mencionar al comandante de la FAM a quien ni siquiera le han preguntado nada. Cuando un avión de ese calibre se le hacen modificaciones para satisfacer caprichos como al Morelos, se debe tomar en cuenta que nadie va a pagar de regreso por esos arreglos, los multi millonarios prefieren comprar y arreglar a su gusto sus propios aviones. De aquí nos vamos a la broma grotesca del gabinete de Obrador de publicar un folleto para la venta del 787. Ese folleto es una burla al pueblo de México, no sé si lo hicieron intencionalmente o inconscientemente, pero ofrecer un avión como “orgullo de una nación” suena a vacilón chafa, como todo lo que hace Obrador, ignoro por qué razón varios generales se prestaron para esta farsa. Esto ya se convirtió en un verdadero galimatías, y ya sabemos quiénes, usted y yo, vamos a salir pagando, como siempre.

El avión se pactó su compra por $218, 000,000 de dólares  en el 2012.

A la fecha se deben $144, 000,000 de dólares, a quien sea su acreedor.

O sea, se han pagado $74, 000,000 de dólares por él.

Vamos a suponer que saliera algún inversionista muy aventado que quiera comprarlo por los $130, 000,000…que pide Obrador…y los $144, 000,000 restantes ¿Quién fregados los va a pagar? Bueno Obrador ya llego al ridículo de pedir pago en especie, lo que nos quieran dar por él.

El Boeing 787 de la presidencia fue un monumento al despilfarro, ahora está convertido en un monumento a la estupidez de Obrador y su gabinete. Nos va a salir carísimo…y les aseguro que nadie va a responder por ese atraco. Ya lo veremos. El congreso de la unión en todo este basurero ni por enterados se dieron. Al final todo va a quedar en otro más de los vacilones que nos receta cotidianamente la persona que algunos eligieron para que fuera su presidente. Colofón: éntrenle a la rifa del avión, por 500 pesos se lo puede sacar, claro si se lo gana no podrá venderlo en menos de los 130, 000,000 de dólares que quiere Obrador…y si no logra venderlo como les paso a los inútiles del gabinete, entonces usted tendrá que mantenerlo. ¿Hasta dónde llegará la ignominia?

Otros datos al calce: Cuando Obrador decide deshacerse del (787) Morelos nos dijo que para la transparencia en la operación iban a recurrir a la ONU. Yo pregunto ¿en serio? ¿Qué no se supone que todo lo que haga la cuarta deformación es a prueba de corrupción? Entonces: ¿Qué necesidad de la ONU? Además: ¿Qué diablos sabe la ONU de venta de aviones ejecutivos?

Obrador en su calenturienta mente ve 5 opciones de venta para el Morelos:

  1. Venta directa, muy dudosa, a menos que se malbarate.
  2. Que nos paguen en especie con equipo médico o con lo que sea.
  3. Venta a 12 empresas nacionales en fracciones. (Lo veo muy difícil).
  4. Rentarlo a $70,000 dólares por hora. Vamos a jugar con los números: un viaje a Tijuana desde  la ciudad de México saldría en aproximadamente $560,000 dólares, (¿En qué pensará Obrador?).
  5. Rifa con 6, 000,000 (si leyó bien) seis millones de “cachitos” de lotería a $500.00 pesos cada uno. Si se lo saca, no me pregunte a mí que va a hacer con ese avión.

¿Nos merecemos esto como mexicanos? ¿Qué hicimos para que el cielo nos castigue así? ¿Será acaso una maldición totonaca? U ¿olmeca tal vez?

El avión Morelos es un monumento viviente a la incapacidad de un individuo y un grupo de seguidores a resolver problemas sencillos con soluciones descabelladas. Son unos perfectos inútiles. Deberían por decencia de renunciar en masa, es más, se lo exigimos.

Recapitulación:

  1. El 787 seguramente llego a la presidencia aprovechando una compra de Aeroméxico por supuesto con financiamiento blando de Banobras.
  2. Llego en una modalidad de “Dry Leasing”, es decir: En seco, solamente el avión, sin gastos, sin combustible, sin tripulación, sin mantenimiento.
  3. El avión no se puede vender, ni rentar a terceros, mucho menos rifarlo, como ridícula e ignorantemente lo quiere hacer Obrador.
  4. La adquisición dentro del “piñatazo” (compra de varios 787 ´s) de Aeroméxico era buena idea, porqué tal vez negociaron un buen precio, no lo sabemos, pero siempre y cuando se dedicará a vuelos comerciales, y no haberle metido tanto dinero para adecuarlo a los caprichos “imperiales” porqué eso nadie lo va a pagar.
  5. El hangar presidencial no desapareció, ahora paso a ser parte del 6/o Grupo Aéreo de Transporte de la Fuerza Aérea Mexicana.

Lo único que en mi criterio se pudiera haber hecho era haberlo parado, haberlo preservado (proceso para guardarlo por mucho tiempo y si ya se tenía el hangar, ¡pues ahí mero!) y ponerse de acuerdo para regresarlo y cancelar el contrato. Los costos de los interiores lujosos esos los tiene que absorber el pueblo bueno, comprensivo y chambeador. Todo eso hubiera salido más barato que la farsa que montaron, todo por el capricho de un solo individuo, por la soberbia y por no preguntarles a los expertos. Si no saben… ¡Pregunten! caterva de inútiles.

P.D. De los otros montajes que se cargan en la presidencia… mejor hablaremos en otra ocasión, material sobra.

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