BALCONEANDO / POLÍTICOS Y POLITIQUEROS

Por Alejandro Barañano

La política ha sido denostada y maltratada como actividad, incluso también desprestigiada. Pero la política no tiene culpa de esos injustos cargos ya que siempre será la noble ciencia u oficio universal que muchos conocen.

Suelen existir los políticos, algunos los menos, que hacen política entendida como ciencia o como operación contribuyente para crear mejores condiciones de vida de los ciudadanos. Pero quienes tienen culpa de que la política sea denigrada son aquellos personajes que por sus funestas acciones cometidas la dañan cada día, y esos no son otros más que los politiqueros o arrimados a ella con intenciones reñidas con toda ética pública y con características muy propias tal y como lo son ser oportunistas, mediocres, incultos y corruptos.

Recuerdo perfectamente cuando en el año 2004, Leonel Cota Montaño puso en práctica una innovadora y hasta en ese entonces inédita estrategia, exhibiendo en el camino de la sucesión gubernamental primero a Narciso Agúndez Montaño -heredero al trono de aquel entonces- luego a Víctor Guluarte Castro -en paz descanse-, a un Alfredo Porras Domínguez e incluso se dio el lujo de sembrar a Rodimiro Amaya Téllez como candidato del PRI.

Al final del experimento cada uno de los aspirantes trabajaron su propio proyecto y logrando por si mismos su capital político sumándose los unos con los otros.

El candidato oficial -obviamente- resultó ser Narciso Agúndez Montaño, en tanto que Rodimiro Amaya Téllez -el más mercenario de todos- asumió la candidatura del PRI a la gubernatura, con el fin de absorber los votos que podrían irse al PAN, jugando con la farsa de que podía ganar, pero ojo, ganar pero sin hacer campaña, no hay que olvidarlo.

Finalmente, como fino estratega que es Leonel Cota Montaño, gana la elección y a cada quien le dio lo que le correspondía. Al hoy finado Víctor Guluarte Castro, la Secretario General de Gobierno; a Rodimiro Amaya Téllez le otorgaron generosos apoyos y créditos de fondos perdidos al margen de la estructura gubernamental, mientras que el ahora “somnoliento” diputado federal, Alfredo Porras Domínguez, tuvo que hacer cola después de la pepena de votos para convertirse, primero en director de los COBACH y después en secretario general de Gobierno, así que a todos les fue bien. Requetebién diría yo.

Pero un sexenio después -en el año 2011- el tristemente célebre Narciso Agúndez Montaño no corrió con la misma suerte por carecer del talento que aún posee su antecesor, o sea Leonel Cota Montaño, tan así que designó torpemente -por decir lo menos- a Luis Armando Díaz como candidato a la gubernatura de Baja California Sur, un personaje sin raíz ni identidad en la media península, y por eso acabaron como acabaron, vestidos con overoles de color amarillo y pasando lista a primera hora de la mañana en el CERESO de La Paz.Fin de la novela, se les acabó el cuento.

Pero quien se está volando la barda literalmente queriendo jugar tal y como lo hizo Leonel Cota Montaño en aquel 2004, es el líder de la horda que existe al interior del Movimiento de Regeneración Nacional y que es comandada ni más ni menos que por Víctor Manuel Castro Cosío, quien descaradamente impulsa a su “Plan B o alfil”, o sea, Homero Davis Castro, para así construir un supuesto proyecto político y empoderar sus muy personales planes que tiene, operando junto con otros reconocidos pillos de siete raleas tal y como si fueran parte de la mafia siciliana, quienes después de feroces y sangrientos enfrentamientos buscarán quedar como en familia, o sea hermanados por las meras complicidades.

Por eso muchos se preguntan cuáles serán las cuentas que le entregará hoy en su visita a Baja California Sur a Andrés Manuel López Obrador el vetusto maestro jubilado, esto por las misteriosas reuniones que ha sostenido en diversas ocasiones con la corriente agundista petista recalcitrante, es decir con el ex gobernador Narciso Agúndez Montaño y con su consanguíneo ex alcalde de Los Cabos, Antonio de mismos apelativos, ello siempre en compañía de su fiel escudero y “matrona de compañía” que muchos conocen bajo el patronímico de “Homerito el loretano”.

Por esto y más, el ilustre pensador, filósofo y dramaturgo alemán Bertolt Brecht -1898-1956- nos habló del “Analfabeto Político”, definiéndolo como quien no sabe que es el costo de la vida, cual el precio del pan, del pescado, de la harina, del alquiler, de los zapatos o de las medicinas ya que solo dependen de las decisiones políticas. Más aún, que por su ignorancia política nacen los bandidos trapaceros, granujas, corruptos y serviles, similares como quien hoy despacha sin singular desparpajo desde la oficina principal de la Secretaría de Bienestar en la media península; por lo que quien esto escribe mejor seguirá BALCONEANDO. . .

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