Superman viene a México

Recordamos un superhombre real que vivió en BCS

Por Gilberto Ortega Avilés

Los días 13, 14 y 15 de Marzo del año 2020 se llevará a cabo una edición más de la Convención de comics, anime, cine y demás, llamado “La Mole” en la ciudad de México, la cual es el evento más grande del país en lo que estos temas se refiere.

En esta edición llena de invitados especiales, cuenta como su principal invitado al actor Tom Welling, quien dio vida al personaje Clark Kent en la serie de Smallville que contaba los orígenes del superhéroe más grande de la historia “Supermán”.

Por casi una década la serie emocionó a sus seguidores, dejando muchos gratos recuerdos en jóvenes ahora muchos adultos, los cuales felices conocerán a su héroe este año 2020 en Ciudad de México.

Superman siempre ha sido un referente al heroísmo no solo por su fuerza, sino por su sentido de la justicia, desde su creación en 1938, tal es la influencia que algunos niños han sido bautizados como supermal, ¿Clark, Kal-El, Jor-El y otros nombres relacionados con el héroe.

En Baja California Sur, existió un hombre muy fuerte que con sus hazañas quedo inmortalizado en leyendas,

Don José Flores, conocido ampliamente en La Purísima y San Isidro, se ha vuelto una leyenda. Apenas rebasaba el 1.65 de altura, de voz aguda, nativo del Estado de Jalisco a finales del siglo pasado y con piernas cortas extremadamente fuertes.

Según testigos como familiares aún vivos, llegaron a relatar que sus piernas eran descomunalmente gruesas llenas de venas que se hinchaban y parecían que iban a explotar, cuando levantaba objetos que sólo él podía levantar, mucho aseguraron que si hubiera sido llevado alguna Olimpíada seguro la ganaba, y nunca se ha vuelto a ver nadie similar por la región.

Era una persona sencilla y respetuosa, sólo utilizaba sus habilidades superiores para sobrevivir o para servir a los demás, como cuando la familia Osuna lo contrató para que llevara a una señora enferma desde San Miguel de Comondú a Mulegé sentada en una silla que ató a su espalda; gracias a esto salvo su vida, pero fue un viaje muy difícil, ya que había que atravesar la sierra, y los caminos no eran tan amigables como ahora.

Existen pocos registros del que los pobladores llaman con cariño El fuerte, y todas sus hazañas han sido transmitidas por tradición oral, así que es difícil determinar dónde termina la realidad y empieza la fantasía.

Un piano a sus espaldas

Doña Rosario Osuna, dama de alta sociedad de la época, compró un piano en Mulegé, pero no encontró ninguna manera de trasladarlo a La Purísima, entonces se le ocurrió la idea de proponerle la tarea a El fuerte, quien aceptó. Todos vieron partir con su cuerpo corto, sus robustas piernas y su caminar lento, pero indetenible. Siempre usó huaraches y unos minúsculos pantalones arremangados hasta las rodillas.

Muchos dudaron o hasta apostaron sobre su regreso, quizás tardó unos 20 ó 30 días, pero un día por la mañana llegó con el piano en su espalda, atado a un mecapal que se sostenía en su frente y abrazaba la estructura musical. Llegó por San Isidro y lentamente recorrió los 3 kilómetros que lo separaban de La Purísima. Recibió su pago y se retiró a descansar tranquilamente. Después de eso nadie dudó de sus habilidades.

Su fuerza fue descubierta de manera casual ya que su aspecto físico no la aparentaba, sus patrones de corte de caña le dieron una mula para que fuera por leña al monte; cuando regresó traía una enorme carga sobre su espalda y a su lado la mula ociosa solo cabestreada.

Se cuentan muchas cosas como que una vez lo encontraron caminando con una caja de madera sobre su cabeza, y que dentro de la caja venían su esposa y dos de sus hijas.

Se casó con la señora Nestora Panchana, y tuvieron 10 hijos: cinco hombres y cinco mujeres. Sus hijos y familiares recuerdan muchas hazañas, así como la alegría que les daba a los habitantes del pueblo cuando El fuerte decidía acompañarlos a traer leña, ya que significaba que volvieran con mucha de regreso.

Quedan pocos recuerdos de estos hechos, quizás uno de los más significativos fue el que se utilizó para realizar este relato, la entrevista que se hizo a don Miguel Alvarado Panchana, sobrino de El fuerte quien platicó todas estas proezas para la publicación llamada Compas el 28 de marzo de 1992, el cual lo podemos consultar en el Archivo Histórico “Pablo L. Martínez”.

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