Micrópolis / Los conflictos de Morena en BCS

Enero 21 del 2020

Es de reconocer, que en el 2018 Morena arrasó casi en todo el país llevando como bandera al actual presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, quien le hizo el favor al resto de los aspirantes a ganar el proceso electoral, en donde casi un 90 por ciento, eran perfectos desconocidos en el ambiente político, tanto local como nacional, quienes se vieron beneficiados con alcaldías, diputaciones locales, federales, senadurías y hasta gubernaturas. Como referencia la hoy senadora Lucía Trasviña Waldenrath, antes de sacarse la lotería con este cargo, había participado en un plebiscito de la delegación de Los Barriles, que no llegó a ni a 30 sufragios obtenidos. En el caso del profesor Víctor Castro Cosío, cuando disputó la gubernatura, por el PRD, en el 2015, no por Morena, quedó en tercer lugar, muy lejos del segundo y más del primero. A nivel nacional, se tiene al gobernador de Veracruz, Cuitlahuac García y en Morelos, al futbolista Cuauhtémoc Blanco, por citar algunos, no se diga de los diputados locales, federales y senadores, y uno que otro alcalde.

Después de este tan sonado triunfo, Morena entró en la etapa de un supuesto cambio de dirigencia, el cual se daría en diciembre del 2018, posteriormente, se amplió su periodo 12 meses más; y finalmente, en el 2019, se daría en noviembre mediante una elección, en donde participarían todos sus afiliados, pero fue impugnado porque en el caso de Mario Delgado, que era el oponente de Yaiedkol Polevsky por la dirigencia, se enfrentó un grave problema, que mientras un decía y sostenía que el partido contaba con 3 millones de afiliados, en la realidad, no llegaban a 300 mil, según el propio INE.

Todo esto se conflictúo en BCS, dado que Víctor Castro Cosío traía como candidato al regidor el profesor José María Avilés Castro, pero se le cebó al no darse el cambio a nivel nacional porque fue impugnado el proceso, por todo el cochinero que se registró en las votaciones que hasta violencia y con heridos resultó, en las convenciones distritales para elegir delegados, ante esta circunstancia, el Tribunal Federal Electoral anuló, por ese motivo, dicho proceso, y aparte por la falta de claridad en la afiliación de su militancia, y que a la postre, la actual dirigente perdurará otro año más al frente de dicho movimiento.

Pero el verdadero conflicto de este movimiento en la entidad, se tiene fuera del partido por razones obvias al tener un partido amorfo y al garete, ante la falta de una dirigencia formal, porque en Baja California Sur no tiene dirigente, y quienes ahí toman las decisiones, no saben no para que rumbo ir o tomar, lo que conlleva que cada uno de los que pretenden un cargo de elección popular, entre ellos, la gubernatura que se disputará en el 2021, andan haciendo amarres fuera del partido, y haciendo alianza como el caso del profesor Víctor Castro de Morena y Alfredo Porras Domínguez, del Partido del Trabajo, quienes choyeramente han acusado que habrán someterse a un escrutinio via encuesta, y quien resulte agraciado por ella, será el abanderado de esa supuesta alianza. ¿Acaso Yeidkol Polevsnky que sigue siendo la dirigente nacional de Morena y Alberto Anaya, dirigente nacional del Partido del Trabajo, ya acordaron esa consulta y esa alianza? Es pregunta.

Si así a ese nivel está el asunto por la disputa entre los aspirantes a la gubernatura por esos partidos en Baja California Sur, ¿estarán por igual los que aspiran a las diputaciones federales, a las alcaldías como a las diputaciones locales?

Esos personajes políticos que declaran en lo oscurito su aspiración a la gubernatura, utilizando recursos públicos para esa campaña abierta y violando las leyes en materia electoral, ¿qué ha dicho el Presidente al respecto? Que mientras ocupen un cargo público, no pueden realizar campaña porque se considera un delito electoral y esto es cárcel. Palabras textuales. Independientemente de ello, hacen labor de proselitismo a través de los servidores de la nación, un ejemplo de ello se dio en diciembre pasado, todos los asistentes a ese “famoso de la unidad”, eran mayoritariamente estos empleados, pagadas con recursos federales, por ende, de los impuestos de los mexicanos, desayuno, que no por la asistencia sino porque no se cumplieron los objetivos, fue un rotundo fracaso, porque quienes tuvieron la oportunidad de acudir, resultaron totalmente engañados.

Pero más que eso, esos personajes políticos, están haciendo cuentas alegres de uno de ellos va ir a ese proceso electoral, pero olvidan de las determinaciones que la autoridad electoral pueda emitir sus determinaciones respecto a las elecciones del 2021, es decir, del plato a la boca, se cae la sopa. Y no por madrugar, amanece más temprano.

No hay que olvidar que en la Cámara de Diputados Federal existen aproximadamente 38 iniciativas pendientes de analizar y aprobar relacionados para el proceso electoral del 2021, y entre una de ellas, contempla la probable desaparición del Institutos Estatales Electorales, en el supuesto programa de austeridad república que impulsa AMLO, y sea el Instituto Nacional Electoral, quien sea el árbitro de estos procesos electorales tanto locales como federales.

En la última reforma electoral, el INE obligó a los partidos políticos a designar, por equidad de género, de los 300 distritos uninominales 50 por ciento para un género y 50 por ciento para otro, y en el caso de las diputaciones de representación proporcional que son 200, el proceso fue igual. Y dado el caso sea este órgano el que maneje las elecciones estales, podría impulsar que, existiendo 15 gubernaturas en disputa en el 2021, 8 deben de ser de un genero y 7 de otro género, por lo que no se duda, que en Baja California Sur, los partidos políticos postulen a una mujer la candidata a la gubernatura.

Luego entonces, quienes ya mostraron sus aspiraciones políticas como Víctor Castro Cosío y Alfredo Porras, se van a quedar, como lo bien lo explica conocido refrán mexicano, “se van a quedar chiflando en la loma”.

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