Visión tan pesimista y desalentadora sobre California

Sealtiel Enciso Pérez

Desde la formación de la Misión de Nuestra Señora de Loreto (25 de octubre de 1697), la estancia de los Misioneros Jesuitas fue documentada abundantemente. Se escribían cartas y relatos más específicos los cuales eran dirigidos a sus superiores para que tuvieran información para ejercer un dominio más específico sobre la estructura que se iba crear en la California así como para ofrecer detalles del medio casi desconocido que se iba encontrando en estas tierras. Sin embargo, no todos los informes eran objetivos, sino que algunos de ellos iban permeados de la personalidad y visión particular de quien los escribía, como en el caso de sacerdote Juan Jacobo Baegert.

La primera incursión de la Orden Jesuita a las California inició oficialmente con el viaje que realizó el explorador Isidro de Atondo y Antillón (1683), en donde se hizo acompañar de los sacerdotes Francisco Eusebio Kino, Matías Goñi y Juan Bautista Copart. Después de una corta y accidentada estancia en el puerto de La Paz, se trasladaron hacia el norte de la península a un sitio al cual nombraron San Bruno (unos 20 kms. al norte de Loreto) y en el que fundaron una incipiente comunidad donde iniciaron la conversión de indígenas a la fe cristiana. Este sitio por su corta duración no es considerado como una Misión por la mayoría de los historiadores.

Fue en este sitio en donde los Jesuitas iniciaron con el levantamiento de documentos que les permitirían ofrecer datos a sus hermanos de la Orden sobre lo que existía en estos sitios. Juan Bautista Copart empezó sus estudios de lingüística y logró traducir el catecismo a la lengua de los habitantes (Cochimí). Este documento fue de gran utilidad para Salvatierra y los demás jesuitas que 12 años después, regresarían a estas tierras de la California. Aunado a lo anterior, el sacerdote Francisco Eusebio Kino tuvo la oportunidad de narrar el viaje que realizó en este tiempo, desde San Bruno hacia las costas del lado Occidental de la California, atravesando la escarpada sierra de La Giganta, a la cual él bautizó con ese enigmático nombre.

Es importante hacer la acotación que muchos años después, fueron escritos prolijos documentos sobre la California y sus particularidades por sacerdotes jesuitas que nunca estuvieron en este sitio. Tal es el caso de “Noticia de la California y de su conquista temporal y espiritual hasta el tiempo presente” de Miguel Venegas (1757), y el de Francisco Clavijero con “Historia de la Antigua o Baja California” (1789). Ambos documentos son antologías de cartas y escritos variados que solicitaron a jesuitas que sí habían estado en las Californias, y que sus autores sólo se dedicaron a compendiar y corregir con el propósito de presentarlos ante un público europeo cada vez más interesado en saber sobre estas tierras recién descubiertas. Cuando uno lee estos documentos, encuentra que se anotaron datos fantasiosos o ficticios (afortunadamente no muchos) pero que contribuyeron a dar una idea falsa de lo que había en California, por lo que cuando llegaban a nuestras tierras Colonos que sólo tenían como referencia lo que habían leído en este par de obras, se producía un gran desencanto y enojo.

Contrario a lo anterior, en la actualidad contamos con escritos de Fernando Consag, Wenceslao Linck, Francisco Píccolo, Miguel del Barco y Juan Jacobo Baegert, los cuales fueron sacerdotes que vivieron, algunos por varias decenas de años en la California, y que tenían información de primera mano sobre lo que veían, escuchaban, comían, etc. en estas tierras. Es cierto que algunos de estos jesuitas escribieron sus relatos varios años después de que regresaron a Europa desterrados por la Corona Española; sin embargo, poco o nada les quita de brillantez a su obra puesto que coinciden en gran medida con lo que varios de ellos describieron.

La Mtra. Nylsa Martínez Morón, en su obra “LA CALIFORNIA DE BAEGERT. Una aproximación sobre noticias de la península americana de California de Juan Jacobo Baegert”, hace una interesante reflexión sobre la preponderancia de un texto jesuítico escrito en la California, sobre todos los otros: “El texto del padre Baegert se ha empleado como referencia en trabajos de tipo etnográfico, demográfico, antropológico, historiográfico, entre otros, sobre Baja California; en algunos casos, ha sido parte esencial de investigaciones en dichas áreas dado el registro exhaustivo que su autor generó sobre las condiciones en las cuales se desarrollaba la vida en la península a inicios del siglo XVIII”.

Es común encontrar esta obra incluida en las bibliografías de trabajos de investigación o como marco de referencia al publicar textos pertenecientes a una época cercana a Baegert. Lo anterior, por citar sólo algunos ejemplos, ha sido realizado por importantes divulgadores del siglo XX y XXI en las obras: Miguel del Barco. Historial natural y crónica de la Antigua California (1973), New Ethnology from Old Sources: Indigenous Warfare in Peninsular Baja California (2009) de Miguel Mathes; incluso, éste elabora el prólogo para una edición de la Noticias de la península americana de la California, editada en 1989 por el Gobierno de Baja California Sur. Las pinturas del bohemio Ignaz Tirsch sobre México y California en el siglo XVIII (1974), Cartografía y crónicas de la Antigua California (1989) de Miguel León Portilla; California o el poder de las imágenes en el discurso y las misiones jesuitas (2003), La invención del Gran Norte ignaciano: la historiografía sobre la Compañía de Jesús entre dos centenarios 1992-2006 (2009) de Salvador Bernabéu Albert; La vida cotidiana de los misioneros jesuitas en el noroeste novohispano (1997), Conquista jesuita del noroeste novohispano (2004) de Bernd Hausberger; El régimen jesuítico de la Antigua California (2003) de Ignacio del Río o, la misma colección Crónicas jesuíticas de la Antigua California (2000) coordinada por él mismo y que incluye a Baegert. Importante también ha sido Baegert en obras o artículos de relevancia regional como: Historia de Baja California (1956) Guía de Pablo L. Martínez; El otro México (1951) de Fernando Jordán; El poblamiento de Baja California durante el siglo XIX: reflexión desde la Historia demográfica (2005) de Mario Alberto Magaña, Variaciones sobre un mismo mal. La imagen de los indios de la Antigua California en el discurso de sus evangelizadores (2004), Materiales para una reflexión sobre la identidad étnica en Baja California (2011) de Rosa Elba Rodríguez Tomp, entre otros”.

Seguramente la importancia y trascendencia de la obra del Jesuita Baegert tiene mucho qué ver son su carácter pesimista y deprimente al describir los paisajes de la California así como las costumbres de sus habitantes, pero también contrasta en el momento en que describe la manera de ser de los Californios a los cuales equipara como dóciles al recibir el evangelio y con una gran cantidad de virtudes en donde él los define como víctimas de la tierra en la que habitan.

Bibliografía:

LA CALIFORNIA DE BAEGERT. Una aproximación sobre Noticias de la península americana de California de Juan Jacobo Baegert – Nylsa Martínez Morón

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