La piedra al estanque

Francisco Javier Lino Briones

Novena ocasión y ahí vamos el viernes muy temprano. El lugar de la cita fue precisamente nuestro CET Mar 31, donde desde las seis de la mañana comenzaron a llegar los jóvenes convocados. Llegaron con todos sus arreos: casas de campaña, bolsas para dormir, ropa de cambio y algunos, instrumentos musicales.

La mayoría, con la expectativa de una nueva experiencia, pues otros como Abraham Miramontes, Javier Tamayo y Leandro Chayanne ya habían hecho el viaje a Caamanc Cadeu (carrizal en la cañada), Los Comondú.

Los aspirantes a artistas Marco Antonio, Abraham, Brandon y Alfredo desde Todos Santos, donde nos bajamos a tomar un café de talega de calcetín, empezaron a afinar la voz y en una mesa con vista al palmar de ese bendito lugar, entonaron las canciones que en común acuerdo sacaron para su intervención, durante la noche bohemia programada a las 19:00 horas.

Y como en cada año, en La Paz, ya nos esperaba el cerebro creativo que cada año desde hace ocho, ha convocado a uno de los eventos más hermosos que me ha tocado conocer y, sobre todo, en el que aportamos un poco de nuestra experiencia para apoyar en la logística y en la recepción de los vinos participantes. Bertoldo y Yolanda estaban ya listos recibiendo a las personas para subir al autobús que nos llevaría a esos pueblos que nacieron hace muchos años en la Sierra de la Giganta.

Como estaba planeado, ese viernes el grupo de música integrado por los jóvenes estudiantes participó con canciones del género sierreño, que fueron bien recibidas por los habitantes de esa región y el sábado realizamos la parte más importante a la que vamos a cada festival; es decir, recibimos los vinos participantes con este equipo de trabajo: Lizette dio la bienvenida y llevaba a las personas hasta la mesa; Samantha tomó las fotografías; Deysi llenaba los datos de las etiquetas mientras Cristal anotaba los datos en una bitácora. Una vez realizado este paso, se solicitaba al dueño de vino participante llevara la botella a una segunda mesa en donde Javier Tamayo y Leandro Chayanne pegaban la etiqueta en la botella. Luego de guardar la botella, con la mayor secrecía se resguardaba la otra parte de la etiqueta que contenía los datos.

A las doce de mediodía en punto, se realizó el recorrido de la sub delegación al escenario principal para entregar el total de botellas que contenía los vinos a Pío Valadez, responsable de la Cata y esperamos a que terminara esta para entregar las etiquetas que contenían los nombres de los ganadores de ese 9º. Festival del Vino Misional. Así, dimos las etiquetas del primer lugar que correspondió a José Roberto Verdugo Espinoza; de San Miguel de Comondú; la etiqueta del segundo lugar, de Olegario Murillo Peralta, igual de San Miguel; y también se entregó la de tercer lugar, que era la botella de José Espinoza Perpuli, de San José.

Por la tarde, los jóvenes estudiantes visitaron la Misión de San José de Comondú y caminaron por el empedrado de las calles, también recibieron el petricor, pues comenzó a llover por la noche.

Mientras ellos caminaban, yo visité a la familia Pérpuli quienes como siempre me recibieron creo que mejor que en mi casa y nos agarramos en una plática larga y tendida con nuestra muy apreciada señora Monche y la maestra Rosy.

El domingo, nuestro regreso fue más temprano que de costumbre pues desde la madrugada la lluvia arreciaba. Por ello levantamos campamento y nos despedimos del buen Ramiro, su Edith, y su familia, excelentes anfitriones. Luego de comer un exquisito cabrito en la casa de Bertoldo, ya en La Paz, nosotros, los de Cabo San Lucas, del CET Mar 31 y del programa Integra (un proyecto pedagógico), partimos hacia el final de la tierra. Llegamos tarde, casi noche, revitalizados.

¿Pero, por qué la piedra en el estanque? Estamos a casi dos semanas de nuestra aventura en los Comondú y hoy 2 de diciembre hicimos un pequeño programa para presentar a las autoridades del CET Mar 31 nuestras vivencias en ese viaje:

Cristal Carreón y Esmeralda leyeron un escrito, mismo que se suma a los artículos de este mes de diciembre de la revista Análisis; Jaime Castañón expuso las actividades en Power Point y por último, tuvimos el honor de inaugurar oficialmente el grupo de música del plantel, pero ahora reforzados con Abdul en instrumentos de cuerdas y voz y con Adalberto Manzanilla en la marimba. El grupo nos deleitó con cinco canciones.

Es como si hubiéramos aventado una piedra al estanque. Las ondas siguen aún y luego de que la piedra se ha hundido. Así estuvimos hoy. La resonancia del evento está presente. Hoy vivimos los efectos del 9º. Festival del Vino Misional.

Gracias Bertoldo y Yolanda.

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